¿Estás cansada de dedicar todo tu tiempo a tus hijos y tu familia?

¿Te agota la rutina y sentir que vives para cuidar a los demás, cocinar y tender lavadoras?

¿Sientes que no te queda espacio para ti y necesitas una vida que te satisfaga más?

Imagino que estás aquí porque sueñas con un año sabático, con la libertad, con tener más tiempo para ti… con VIVIR (en mayúsculas) pero hay algo te frena: la familia o los hijos.

Como ser humano que eres, seguro que más de una vez te has planteado de “dejarlo todo” y hacer la tuya. Ser libre.

Pero no puedes. Un día asumiste una serie de responsabilidades de las cuales hoy no te puedes escapar. Y estoy segura de que tampoco quieres.

El amor que sientes hacia tus hijos y/o tu pareja siguen estando por encima de todo.

Te preguntarás: ¿Y cómo lo hago? ¿Cómo combino la vida que quiero con mi familia sin tener que renunciar ni a una cosa ni a la otra?

Bien… de lo que se trata es de hacer cambios.

Pequeños, grandes o gigantes.

Pero cambios.

En el primer post de ésta colección Operación año sabático I: Lo que nadie te ha contado ¿Qué implica verdaderamente cogerse un año sabático? te explico algo muy importante.

Entre muchas otras cosas, debes ser muy consciente de que cogerte un año sabático es un cambio de vida.

Y que, más que huir de nada, es afrontar.

Pero como todos los cambios, no es nada fácil.

Hay que transformar muchos aspectos de tu vida, creencias, pensamientos, hábitos y rutinas para dirigirte hacia una nueva etapa.

Con hijos y familia, puede que la cosa sea un poco más complicada, aunque no por ello imposible.

En éste post intentaré ayudarte a ver cosas que tal vez desde tu punto de vista actual no puedes ver. Y te ayudaré a analizar todas las variables posibles para que tú mismo valores que pasos puedes dar hacia ese soñado año sabático.

¿Vamos allá?

 

No olvides que…

 

 Hay algunas cosas que quiero que tengas bien presente. Cosas que no se te pueden olvidar.

 

#1 Eres un ser independiente de tu familia

 

Eres un ser independiente, por mucho que estés casada y hayas parido 10 hijos.

Muchas personas, al convertirse en padres (y muy especialmente las madres) se olvidan que ellos. A menudo olvidan que por sí mismos, son un ser completo e independiente del resto.

Todo acaba pasando por los hijos.

Lo entiendo perfectamente (sé que el día que sea madre, seré muy ñoña también) pero espero no olvidar nunca que nací libre y tener “vida propia” más allá de “mis churumbeles”.

Muchas personas, desde el momento en que se casan o tienen hijos, su identidad va íntimamente ligada a su rol de “padre”, “madre”, “marido” o “mujer” y se olvidan de su verdadera naturaleza.

Pasan a convertirse en “esclavos” de la familia y todo su tiempo y energía acaba estando volcado en los demás.

Se olvidan que también pueden  (y deben) pasar tiempo a solas, realizar actividades con amigos u otros círculos más allá de la familia, disfrutar de momentos de tiempo libre para hacer lo que verdaderamente les gusta.

Si no encuentras ese equilibrio entre tú y familia, tú y tu pareja, tú y tus hijos… es posible que llegues a un punto de saturación elevado y sientas “que vas a explotar” o “ya no puedes más”.

¿Por qué te cuento esto?

Para que antes de que tu instinto te lleve a coger las maletas y desaparecer del mapa, le pongas remedio cuidándote y mirando por ti un poquito más.

 

#2 No se trata de huir, se trata de aceptar y transformar

 

Ningún año sabático solucionará (per se) ningún problema que no hayas solucionado tú en tu interior.

Si te coges un año sabático, ten en cuenta que todo lo que no soluciones antes, te seguirá acompañando. Es de cajón.

Normalmente lo que más agobia a las personas son el exceso de responsabilidades, el agotamiento energético ante un nivel de vida tan elevado, las preocupaciones cotidianas por temas de dinero, trabajo, problemas con los hijos, estrés, etc.

Esa misma “patata caliente” la tendrás ahí a tu regreso. Ten esto muy presente. Y como antes decía, la única opción es hacer cambios.

 

#3 Toma decisiones antes de petar

 

Muchas personas viven en el “modus sacrificius” y van aguantando hasta que llega un día en el que ya no pueden más y petan.

Yo peté, precisamente por aguantar tanto. Debería haberme plantado antes, pero en aquellos momentos aún debía aprender la lección.

El resultado fue una crisis espiritual de caballo con síntomas depresivos pero afortunadamente no tenía hijos o familia a mi cargo. Pude trabajar plenamente conmigo misma y tomarme el tiempo que necesité para sanar.

Pero cuando se tiene hijos, considero que se tiene que ser mucho más responsable y no estirar tanto de la cuerda porque el resultado puede ser fatal.

Así pues, prevención.

No dejes que el estrés llegue a niveles tan elevados que acabes enfermando.

¡Toma decisiones a tiempo siempre que te sea posible!

 

#4 Buscar una manera de equilibrar los deseos y necesidades de todos

 

Muchas personas sienten que al tener hijos, familia o pareja deben descartar automáticamente la idea de cogerse un año sabático porque tienen la creencia de que es imposible, que si quieren eso son egoístas, que son un “mal padre” o una “mala madre” porque se despreocupan de los suyos…

En mi opinión, no hay nada más alejado de la realidad. Cuidar de ti mismo, nunca debería estar reñido con cuidar de los demás también.

La clave está en encontrar el equilibrio entre tus deseos y  necesidades y la de tus hijos y tu pareja.

Más adelante veremos que “modalidades” de año sabático podrías plantearte para no tener que elegir entre “tu” y “ellos” sino llegar a una manera en la que puedas combinarlo todo.

 

#5 ¡Libera tu mente!

 

¡Actualmente no es como en los años de María Castaña que si alguien decidía algo así iba a la hoguera! Y más, si era mujer.

Hoy en día, donde hay matrimonios entre personas homosexuales, donde la gente se divorcia, donde mujeres eligen ser solteras y no tener hijos… ¡decidir que necesitas un tiempo de descanso para ti o un año sabático no es ningún drama!

Si te sigue preocupando “el qué dirán” ahí ya tienes un buen trabajo interior para hacer.

Y lo que opinen tu suegra, tu cuñado o tu vecina del quinto… que te entre por aquí y te salga por allá…

Sé que puede ser una de las fases más duras del proceso, pues para mí también lo fue, pero la recompensa de seguir tu propia verdad es increíble.

¡Así que adelante!

 

Obstáculos que tendrás que salvar

 

#1 Apegos

 

Para volar necesitas aligerar tu equipaje. Si el peso en tu mochila es tan grande que tira de ti, nunca podrás hacer realidad tus sueños.

Todos tenemos apegos de muchos tipos.

Apegos a cosas materiales (tu casa, tu piso, tu coche, tu habitación, tu ordenador, tu ropa, dinero, tarjeta de crédito…), apegos a personas (hijos, pareja, padres, amigos…), apegos a hábitos y formas de vida (gimnasio, tabaco, salida los sábados con tus amigos, ir a cenar a restaurantes…), apego a un trabajo, etc.

Cuando los apegos son tan fuertes, acostumbramos a perder libertad además de tener muchas otras “consecuencias”.

Sentimos miedo e inseguridad solo de pensar que eso puede faltarnos algún día.

El arte de ser libre es el arte de soltar apegos. Y si lo que quieres es cogerte un año sabático… ¡te va a tocar soltar muchos de ellos!

 

#2 Dinero

 

El tema del dinero es un punto clave y decisivo a la hora de cogerse un año sabático.

Acostumbra a ser el problema número 1 de muchas personas.

Porque sí, no nos vamos a engañar. El dinero no lo es todo pero es muy importante.

Y más si quieres estar un tiempo sin trabajar tirando de ahorros.

Si  éste tema te preocupa o ves que no tienes el dinero suficiente para cogerte un año sabático, te recomiendo que otro de los posts de ésta colección: Operación año sabático II ¿Qué puedes hacer si no tienes dinero o tienes una hipoteca?

Creo que puede ayudarte mucho.

 

#3 Replanteamiento de tu vida

 

Para cogerte un año sabático, tal como comentaba antes, vas a tener que hacer muchos cambios. Se trata básicamente de un cambio de vida.

No solo durante, sino también antes de tu año sabático.

Te darás cuenta que para ahorrar dinero no podrás seguir gastando lo mismo que gastabas, que tendrás que cambiar muchas de tus creencias acerca de la vida, el trabajo, los hijos, la pareja o el dinero.

Tal vez necesitarás cambiarte de trabajo temporalmente por otro que te paguen un sueldo mayor, o tal vez te darás cuenta que no puedes seguir pagando el mismo alquiler o hipoteca que pagabas antes y decidirás moverte a otro más pequeño y económico.

Tal vez te darás cuenta que no puedes seguir llevando el mismo nivel de vida de antes, o que en casa ya no podéis seguir poniendo queso parmesano cada día que cocinas pasta y bebiendo vino “del caro” a cada momento.

Para lograr tu objetivo, tendrás que hacer mil cambios que te logren alcanzarlo.

Te recomiendo que te descargues AQUÍ mi Ebook gratis: Todo lo que necesitas saber para cogerte un año sabático. Guía + Workbook para que diseñes un plan de acción y superes todos tus miedos y obstáculos.

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Complementa más extensamente la información que aquí te ofrezco 🙂

  

Ingredientes necesarios para hacer realidad tu sueño

 

Si después de haber leído esto que te acabo de contar sigues con la idea de querer un año sabático, ten claro que…

  • Esa tiene que ser tu prioridad número 1
  • Tienes que desearlo con todas tus fuerzas
  • Toda tu energía tiene que estar puesta en ese objetivo
  • Si tienes 1 euro que poner en la hucha, tiene que ser para eso

 

Esto significa que vas a tener que comprometerte firmemente contigo mismo para no fallecer en el intento.

Vas a tener que tener las ideas muy claras.

En tu caso, que tienes hijos o familia, vas a tener que seguir adelante con tu objetivo y ver de qué manera salvas tus obstáculos ¡por mucho que te cueste!

Es lo mismo que cuando te propones ir a la Universidad y acabar la carrera en los 3 o 5 años que dura.

Durante ese tiempo sabes que te va a tocar estudiar a tope, te va a tocar ahorrar dinero para seguir matriculándote y comprándote los libros y materiales, te va tocar quedarte en casa estudiando en época de exámenes.

¿Qué les pasa a los que no estudian cuando hay exámenes, hacen campana a menudo o directamente no se comprometen consigo mismos para acabar la carrera?

Pues muchos la acaban dejando.

¿Qué les faltaba?

Compromiso. Motivación. Perseverancia y esfuerzo.

Pues eso mismo si quieres cogerte un año sabático…

 

Elige la propuesta de año sabático que más se ajuste a ti

 

Normalmente nos referimos al término “año sabático”, dando por hecho que estarás un año fuera, viajando o haciendo otras cosas en casa.

Pero no necesariamente tiene que ser un año exactamente (puede ser 2 años, 5 años, 6 meses, 9 meses…). Todo dependerá de las circunstancias personales con las que te encuentres, de si eres funcionario o no, de tu situación laboral… ¡o de lo atrevido que seas!

También asociamos el año sabático con el hecho de irse a viajar. Pero “el fenómeno año sabático” es mucho más que eso.

 

¿Para qué?

 

Si tienes hijos pequeños, tal vez te gustaría cogerte un año sabático para cuidar y disfrutar más de ellos.

O tal vez quieras hacer un cambio de vida en familia y empezar todos desde 0 con una nueva vida.

Si tus hijos son ya mayores y hacen su vida independientemente, tal vez lo que deseas es irte un tiempo fuera, viajar y recorrer mundo solo, o con tu pareja. Tener un poco más de libertad o experiencias que tal vez no pudiste tener mientras ellos eran pequeños.

 

¿Dónde?

 

Puedes quedarte en tu lugar de residencia habitual o puedes ir a otro lugar.

Puedes irte a viajar, o no.

Tal vez vivas en una gran ciudad y te llame una vida más tranquila en la montaña. O tal vez vivas en un pueblo y necesites salir de ahí para vivir en otra ciudad más cosmopolita.

En el caso de que te sea difícil irte un tiempo porque ahora tus circunstancias no son las idóneas, otra opción que podrías contemplar es la de hacer un “combinado”. Permanecer en tu residencia habitual y buscarte una “segunda residencia” o casa de retiro a la cuál puedas irte los fines de semana, la mitad de la semana, una quincena al mes…

Más vale eso que nada, mientras llegan otras circunstancias y puedes cogerte un año sabático “de verdad”.

 

¿Cuándo?

 

Eso dependerá de ti y una vez más, de tus circunstancias.

Si tuvieras el dinero ahorrado, podrías planteártelo antes.

Pero en el caso de que tuvieras que ahorrar el dinero, es normal que tengas que darte un poco más de tiempo hasta que juntes todo el dinero que necesites.

En el caso de que quieras cogerte un año sabático pero tus hijos sean bebés, o muy pequeños, tienes dos opciones.

Una, lanzarte a la aventura totalmente y plantearte un cambio de vida en familia junto a ellos.

Dos, esperar a que sean un poco más grandes y autónomos.

Ya sabes que las decisiones que tomamos en nuestra vida tienen sus consecuencias (positivas o negativas), y en el caso de que tus hijos ahora sean “una atadura” para ti, no te tocará más remedio que aceptarlo porque así lo elegiste tú en su día…

Déjame recordarte que hay muchísimas posibilidades. ¡Más de las que crees!

 

¿Con quién?

 

Puedes irte solo, o acompañado de tu familia, de tu pareja…

Dependiendo de tu situación personal y familiar tu planteamiento de año sabático será uno u otro.

Obviamente no es lo mismo si tienes hijos o no, y en el caso de que tengas, si son pequeños y grandes.

Eso determinará radicalmente tu decisión.

 

Algunas propuestas más

 

Supongamos que tu caso es que vives en familia y tenéis hijos pequeños.

La idea de cogerte un año sabático te llama intensamente pero no sabes con certeza qué cambio de vida podrías hacer con tus hijos pequeños y tu pareja.

Lo primero, obviamente, es hablar con tu pareja y decidir de mútuo acuerdo qué queréis hacer… pero aquí os hago algunas sugerencias.

 

 Caso hipotético A. Os gusta viajar

 

Si lo vuestro es hacer de trotamundos  y os apetece lanzaros a la aventura de viajar con vuestros hijos… ¡adelante! Muchos os dirán que estáis locos, pero seguramente lo que tendrán es una envidia que no podrán con ella J

Hay muchas historias super interesantes de familias enteras que viajan y la verdad es que son super inspiradoras.

Aquí tenéis una de ellas. ¡La historia de la familia Zapp ha dado la vuelta al mundo!

A lo mejor os gusta viajar, pero más que ir dando vueltas por el mundo, lo que os apetece es instalaros en alguna ciudad del extranjero como Londres, Roma, California, Buenos Aires, Sidney…

Eso os permitirá vivir una vida diferente por un tiempo y también ofreceros la oportunidad de realizar nuevos aprendizajes: conocer un idioma nuevo, una cultura nueva…

Muchas parejas, aprovechan para apuntar a sus hijos en escuelas internacionales para que aprendan inglés y otros idiomas. Son experiencias muy enriquecedoras a nivel familiar y para los niños.

 

Caso hipotético B. No os gusta viajar

 

En el caso de que viajar no sea vuestra elección por motivos económicos o porque no sea lo que más os gusta, hay muchas otras opciones:

Iros a vivir a otra ciudad o pueblo cercano por una temporada. Cambiar de aires y llevar un estilo de vida totalmente nuevo para vosotros.

Eso requerirá matricular a los niños en una escuela nueva y transformar muchos de vuestros hábitos y rutinas cotidianas.

Otra opción, sería iros a vivir a algún tipo de aldea o comunidad.

Ahora se estilan mucho las eco aldeas. Comunidades más “conscientes” que ofrecen un estilo de vida más ecológico, en contacto con la naturaleza y auto sostenible medioambientalmente.

Acostumbran a ser comunidades donde se promueve mucho el intercambio y donde puedes encontrar servicios básicos tales como escuela para tus hijos, pequeñas tiendas y comercios, talleres y actividades varias.

 

Caso hipotético C. Tu pareja no se anima y tienes hijos pequeños

 

También podría pasar que tu pareja no tuviera los mismos deseos que tú y al mismo tiempo tuvierais hijos.

Para ti, renunciar a tu año sabático, no es una opción pero al mismo tiempo, tampoco quieres renunciar del todo a tus hijos y tu familia.

De común acuerdo con tu pareja, podrías plantearte una vida sabática “a medias”. Por decirlo de alguna manera, durante algún tiempo podríais repartiros los hijos como si estuvierais divorciados y tuvierais la custodia compartida.

Podríais combinarlo de mil maneras.

Tal vez podríais pasar la semana en familia e irte tu solo/a los fines de semana, estando tranquilo de que tus hijos están atendidos por tu pareja y/o algún familiar.

Otra opción podría ser un mes (o periodos de tiempo más largos) cada uno (así podrías disfrutar de más días seguidos “para ti”).

Tal vez ésta situación no es la que más te guste, pero si las circunstancias para cogerte ese año sabático no son más favorables, al menos no tendrías que renunciar del todo.

Más adelante, siempre puedes volver a intentarlo 🙂

 

Caso hipotético D. Tus padres son mayores y los tienes a tu cargo

También podría pasar que desearas cogerte un año sabático pero “no puedes” porque tienes a tus padres enfermos o a tu cargo.

Una vez más, tendrías que pararte a analizar todas las opciones existentes antes de sentenciar que tu año (o tiempo) sabático no es posible.

Éste es un tema delicado porque entran muchos valores en juego y tiene mucho que ver con tu ética y moral. Tendrás que valorar profundamente y ver que opción “tira más”.

En el caso de que tus padres sean muy mayores y estén muy enfermos tal vez no sea ahora el mejor momento de cogerte un año sabático (al igual que si tienes un bebé recién nacido y quieres irte a viajar).

Tal vez lo ideal sea esperar un poco a que las circunstancias te acompañen más.

Pero… nadie mejor que tu sabe de tus verdaderas necesidades. Tal vez estés ya en “fase límite”. Tal vez estés agotado, tal vez sientas que estás tocando fondo y necesitas urgentemente ese año sabático.

Si lo tienes claro, lo haces con la conciencia tranquila y puedes. Adelante.

En el caso de que no seas libre 100% y decidas que no puedes cogerte un año sabático como te gustaría, también puedes tomar decisiones intermedias como hablábamos antes con el tema de los hijos pequeños.

Tal vez podrías acordar con tus hermanos de “repartiros” a tus padres una semana cada uno, o una quincena cada uno, fines de semana alternos, …

Otra opción sería delegar responsabilidades y contratar alguien que pueda ayudarte.

Sé que eso no tiene nada que ver con un año sabático, pero si de verdad valoras que no hay otra opción mejor, al menos puedas disfrutar de “pequeños momentos sabáticos” hasta que los vientos soplen más a tu favor.

 

¿Deseas más información?

 

Ya ves que éste tema da mucho de sí.

Esto que acabo de compartir contigo es solo una pequeña parte de todo lo que supone cogerse un año sabático.

Una vez más, te invito a que te descargues mi EBOOK GRATIS. Ahí encontrarás mucha más información que creo que puede serte de gran utilidad.

Además, tienes el libro de trabajo para que superes todos tus miedos y obstáculos y diseñes un plan de acción.

¡Espero que te sea de gran ayuda!

 

Ahora dime tu…

 

¿Qué impedimentos encuentras para cogerte un año sabático?

¿Si tienes hijos o familia, que es lo que más te limita?

 

Me encantará recibir tus comentarios y ayudarte en tu camino hacia la libertad.

Con todo mi cariño,

 

Cintia

 

 

Cintia

Mi misión es ayudarte a que cambies tu vida durante un año sabático gracias al poder de la meditación, el desarrollo personal y el crecimiento espiritual. Te acompañaré en las diferentes etapas del proceso: antes, durante y después para que te transformes física, mental, emocional y espiritualmente. Además, tengo un regalo para ti. Déscargate mi GUÍA GRATIS: "Los 7 errores de novata que debes evitar al planificar el mejor año de tu vida"
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