¿Alguna vez te ha picado el gusanillo para aprender a meditar?

Si tu respuesta es no, dime…

¿Te gusta ir por la vida dándote de ostias contra la pared?

¿Te gusta sentir que vives como si estuvieras atrapado en un laberinto?

¿Te mola el rollo kamikaze y quieres seguir tropezándote siempre con las mismas piedras en tu camino?

¿Te van las telenovelas venezolanas llenas de dramas y sufrimiento, tal como es tu vida a veces?

¿Te hace sentir bien el hecho de querer cogerte un año sabático pero no saber qué camino elegir?

Estoy segura que tu respuesta es un claro y rotundo NO.

Pues si no quieres darte de ostias, no quieres vivir atrapado en tu realidad, no quieres tropezarte contra las mismas piedras en tu camino y no quieres sufrir más…

Te presento a tu mejor amiga y aliada: LA MEDITACIÓN.

Con el post de hoy pretendo hacerte comprender que meditar no es una posibilidad que deberías contemplar, es una obligación que lo hagas.

Sí, así de claro.

Si pudiera mandarte algo imperiosamente te ordenaría que meditaras (ahora entenderás el porqué).

Pero como no puedo hacer eso, sólo me queda la opción de mostrarte cuánto me ha ayudado a mí personalmente, cuanto está ayudando a millones de personas en el mundo, y cuanto te ayudará a ti en el momento en que pongas el culo en el cojín.

 

Una sociedad estresada que busca el equilibrio

 

Es super curioso porque vivimos en una sociedad hiper estimulada, que va a mil revoluciones, pasamos la mayor parte del día trabajando y ocupados en mil actividades, la mente va a toda pastilla… y luego pretendemos llevar una vida serena, plena, apacible y que nos llene de gozo y felicidad.

¿Un poco incoherente, no?

El camino que como sociedad hemos elegido no nos lleva a los objetivos que perseguimos.

Eso demuestra que el modelo social que nos han vendido no da respuesta a nuestras necesidades, y por ende, tenemos que cambiar de modelo, y de modo de vida.

¿Cómo?

Básicamente parando, bajando el nivel de revoluciones, escuchando. Reconectando cuerpo, mente y espíritu.

Aprendiendo a estar solos y a practicar el silencio.

Aprendiendo a dejar de sufrir.

Nos hemos vuelto enfermos crónicos sin habernos dado cuenta.

No escuchamos.

Vivimos desconectados de nosotros mismos.

Nos enfadamos, nos frustramos, estamos irritables.

Nos ofende lo que otros dicen y hacen.

Tomamos decisiones que no son sentidas del todo… o nos bloqueamos y no tomamos ninguna decisión.

Vivimos con miedo.

Mantenemos relaciones mediocres y acabamos creyendo que eso es “lo normal”.

Dedicamos mil horas a hacer cosas que no nos gustan y a trabajos que no nos aportan nada.

Complacemos a otros para ser aceptados “y que nos quieran”.

 

La mente se ha hecho con el control de nuestras vidas y vivimos con una percepción alterada de la realidad. Que digo yo. No alterada… ¡súper alterada!

Como Alan Watts nos cuenta en éste vídeo, parece que la mente es como un mono que salta.

¿Cómo calmar a ese mono salvaje e indomable?

 

¿Te suena de algo todo esto?

Estoy segura que sí, aquí no se escapa ni Dios.

Pues las consecuencias de todo éste circo de vida se traducen básicamente en un sentimiento de “vivir a medio gas” y no ser felices ni libres del todo.

Pero en realidad esto no es tan dramático.

Puedes aprender a superar tus miedos.

Puedes ser mucho más libre de lo que eres ahora.

Hay mucha sabiduría, mucho conocimiento y grandes saberes ancestrales que te están esperando para transformar tu vida.

¿Estás dispuesto a ir a por ellos?

Yo lo tengo claro.

Para mí la clave está en la meditación. La única técnica practicada por diferentes culturas de todos los tiempos, de la cual ya se ha probado científicamente sus múltiples e infinitos beneficios.

 

Beneficios de la meditación

 

La meditación tiene tantos beneficios que casi se podría decir que son infinitos.

Se puede utilizar para todo y de una manera muy creativa para cualquier propósito: desde sanar enfermedades, desarrollar capacidades psíquicas y telepáticas, a entrar en elevados estados de conciencia que pueden ayudar a inventores crear inventos o médicos realizar operaciones quirúrgicas con más precisión.

 

Meditando aprenderemos:

 

  • A ser conscientes de nuestros pensamientos
  • Transformar nuestros pensamientos negativos en otros más positivos
  • Aprender a controlar nuestra actividad mental, consiguiendo una mente más calmada
  • Prevenir y sanar enfermedades
  • Reducir la enorme cantidad de pensamientos
  • Gestionar nuestras emociones
  • Conseguir hábitos de vida más saludables
  • Comprender como funciona nuestro cuerpo
  • Desarrollar sentimientos de amor, compasión, empatía, respeto, gratitud, felicidad, paz interior, …
  • Desarrollar una mente más sabia y un tipo de pensamiento más sabio y reflexivo
  • Comprender el sentido de tu vida y de tu existencia
  • Desarrollar tu intuición
  • Abrir tu corazón al amor incondicional
  • Vivir el momento presente
  • Participar más activamente en la transformación de la sociedad, pues eres más consciente de muchas cosas que no funcionan bien y decides contribuir al sistema transformándote primero tú

 

Espero que lo que te he contado hasta ahora te sirva para entender por qué es tan importante que empieces a meditar YA. Sin excusas. Sin demora.

Pero sino, todavía hay más.

Todo lo que hoy compartiré contigo, como siempre, son ideas a las cuáles he llegado a partir de mi propia experiencia, gracias a situaciones que he vivido en mi propia piel y me han traído hasta aquí.

Hoy te las ofrezco como un tesoro muy preciado, pues para mí, la meditación ha transformado completamente mi vida y me ha convertido en un ser mucho más feliz y libre.

Viajando por Sri Lanka

Viajando por Sri Lanka

La meditación como vía para conectar con tu Ser Superior

 

Gracias a mi modo espiritual de ver y entender el mundo, creo (y siento) que todos tenemos un Ser Superior (también llamado conciencia suprema, guía, alma… o como quieras llamarle…) que es esa voz interna que nos guía, sabe de nuestro destino, lo que es mejor para nosotros, nos susurra los mensajes de nuestro corazón y nos lleva a alcanzar la mejor versión de nosotros mismos.

Escuchar nuestro Ser Superior hace que dirijamos nuestras vidas alineados con nuestro corazón y nuestros valores.

De lo contrario, es fácil que caigamos en actitudes que van en contra de nuestros principios, es fácil que nos traicionemos, que hagamos cosas de las cuáles luego nos arrepentimos, que tomemos decisiones que no nos llevan a la verdadera felicidad… y mucho más.

Escuchar a tu Ser Superior requiere de un trabajo interior, desarrollo espiritual y de afinar la percepción y la intuición a niveles más elevados.

La mayoría de personas no son capaces de escuchar a su Ser Superior porque tienen el corazón completamente cerrado y dirigen sus vidas desde un estado muy mental, alejados del corazón y la intuición:

  • Viviendo desde el ego
  • Muy centrados en lo material
  • Preocupados excesivamente por la apariencia física
  • Viviendo “de cara a la galería”, preocupados por impresionar a otros y ocultar su vulnerabilidad
  • Viviendo estresados
  • Viviendo de forma mecánica y rutinaria
  • Alejados de la naturaleza y los bioritmos naturales
  • No expresando su verdad
  • No siendo auténticos
  • Mostrando sentimientos de baja autoestima
  • Enfermando constantemente
  • Manteniendo adicciones a personas, sustancias o relaciones
  • Siguiendo normas y condicionamientos sociales sin cuestionarlos

 

Todas estas circunstancias nos alejan de nuestro Ser Superior, pero además, nos llevan a estados de vibración bajos (donde predominan emociones de miedo, crítica, envidia, negatividad, rabia, celos, frustración, resentimiento,…)

Estas emociones negativas “cortan” esa conexión, pues tan solo podemos escuchar a nuestro Ser Superior cuando vivimos desde el máximo nivel de frecuencia, esto es, desde el Amor.

¿Y tú por qué no escuchas a tu Ser Superior?

Porque no vibras en su misma frecuencia, que tal como te decía ahora, es la del más puro, absoluto e incondicional AMOR.

 

Sintonizando con la emisora adecuada

 

Para que lo entiendas, te pondré un ejemplo.

Imagina que eres una radio gracias a la cual puedes sintonizar con diferentes emisoras.

Ya sabes que para escuchar la radio, va por ondas electromagnéticas (nosotros lo llamaremos vibración energética) y depende de con qué emisora conectas, escuchas un programa de radio u otro.

Ok.

Imagínate que para escuchar los 40 principales tienes que sintonizar la 93.9 y escuchas música variada y pop. Y si quieres escuchar el canal de música clásica tienes que sintonizar con la 102.5, y si quieres escuchar el canal de economía es el 98.1.

¿Verdad que si quiero escuchar los 40 principales pero sintonizo la emisora de economía no escucharé la música que yo quiero?

Pues para escuchar “la emisora de tu Ser Superior” tienes que conectar con su frecuencia exacta, no otra.

Al conectar con la “emisora de tu Ser Superior” escucharás “la emisora del amor, la voz interna de tu corazón, el lenguaje de tu alma”. Pero si te equivocas, sintonizas con otra, y tal vez te conectarás con la emisora “del miedo, de la rabia, de los celos, de la frustración…”

Imagina que para escuchar a tu Ser Superior tuvieras que conectar con la frecuencia 95.5.

De nada te valdría que sintonices con la 95.4, la 95.6 o la 95.7, pues es una frecuencia tan sutil y precisa que tiene que ser EXACTAMENTE ESA.

Pues bien, para poder conectar con esa emisora que te ayudará a escuchar los mensajes de tu Ser Superior tendrás que sintonizar primero con la frecuencia energética adecuada en tu cuerpo, para que tu cuerpo conecte con ella.

Sino, es como si tienes el emisor y el receptor, pero no tienes el canal de comunicación adecuado.

¿Y por qué te cuento todo esto?

Pues porque la meditación es como ese proceso de sintonización con la frecuencia adecuada para que puedas escuchar a tu Ser Superior.

Si no meditas, vibrarás en frecuencias “erróneas” (de miedo, rabia, frustración…) que te impedirán conectar con la frecuencia “adecuada” (de Amor) que es la que facilita la comprensión y escucha de los mensajes que guiarán y harán tu vida mucho más sencilla.

¿Lo entiendes mejor ahora?

 

Adyashanti, el maestro espiritual que me ha ayudado a comprender la meditación

 

Así  pues, la clave está en meditar, no sólo “para bajar el nivel de revoluciones de tu mente”, sino también para conectar con tu Ser Superior y poder tomar decisiones acertadas en tu vida.

Meditar es la clave, pero tal vez te estarás preguntando… ¿por dónde empezar?

¿Cómo se medita?

Yo no soy una super experta en el tema, pero llevo ya varios años practicando meditación y me apetece mucho compartir esto que te contaré ahora.

No todos los tipos de meditación tienen las mismas funciones ni persiguen los mismos objetivos.

Hay muchos tipos de meditación (zen, vipassana, trascendental, budista, vedanta…)  y cada una de éstas tradiciones o métodos…

  • Define la meditación de un modo diferente
  • Pone énfasis en diferentes aspectos
  • Son más “rígidos” o menos
  • Persiguen objetivos diferentes: alcanzar un determinado estado de consciencia, mejorar la salud física o mental, abrir canales energéticos o chakras, desarrollar determinados poderes psíquicos, desarrollar amor o compasión…

Pero todos ellos coinciden en algo: “Para meditar hay que centrarse en un objeto de meditación” (que puede ser la respiración, sensaciones corporales, sonidos del entorno, emociones en el cuerpo, un dolor…)

Con los años, yo he descubierto otro tipo de meditación: la “Meditación Verdadera” de Adyashanti y que no persigue ningún objetivo de los mencionados anteriormente, únicamente pretende alcanzar el despertar espiritual y la iluminación, sin forzar ningún estado de consciencia.

Eso llegará por sí mismo algún día, relajándote en la presencia, observando la realidad tal cual es.

Lo que Adyashanti transmite es un concepto muy “sencillo” y diferente a lo que he oído hasta ahora sobre la meditación.

Maestro espiritual. Adyashanti

Maestro espiritual. Adyashanti

Un concepto que simplifica mucho más y hace mucho más accesible la meditación para todo el mundo.

Sus ideas están basadas en la tradición vedanta-advaita, también llamada tradición no-dual, la cual a mí me ha ayudado a comprender muchas cosas que ninguna otra tradición ha sido capaz de hacerlo (aunque, por supuesto, he aprendido mucho de todas las tradiciones y todas me han aportado algo).

Él mismo se pasó 14 años practicando meditación zen, pero él sentía que “no era un buen meditator” porque era muy difícil seguir todas las “normas” que el zen establecía (poner la espalda recta, concentrarte en la respiración, no dejar entrar ningún pensamiento, alcanzar un estado de profunda paz…)

Pfffff… ¡algo sumamente difícil para la mayoría de mortales!

Eso le generaba mucha “frustación” y le llevó a investigar y profundizar por sí mismo hasta “dar con otra clave”.

La mayoría de meditadores hemos sentido alguna vez (o siempre) que no somos buenos meditadores porque sentimos que meditar es muy difícil (de acuerdo a lo que hasta ahora nos han dicho que es “meditar bien”).

Eso provoca que muchas personas se rindan y acaben abandonando la meditación.

Pero Adyashanti nos abre a un nuevo mundo, ¡al menos, me lo ha abierto a mí!

¿Cómo?

Pues dejando de luchar contra la mente.

Lo mismo que Alan Watts nos explica en el vídeo anterior.

Como su maestra le dijo: “Si tu intención es ganarle la batalla a la mente, seguirás en guerra eternamente”.

Eso es lo que hacemos todos al principio cuando empezamos a meditar: “luchar” contra la mente, intentar por todos los medios “sentir la paz” cuando por dentro estamos agitadísimos, estar en silencio mientras la mente no para de saltar.

Dicho de otro modo, es como querer tapar una tubería de agua que suelta agua a una presión altísima… ¿acaso eso es posible?

Pues va a ser que no.

Eso llevó a Adyashanti a investigar otras formas de meditación donde meditar fuera más fácil, requiriera menos esfuerzo, no supusiera una lucha contra la mente y no hubiera la necesidad de “reprimir” el pensamiento.

Y de ahí nació lo que él llama “Meditación Verdadera”.

 

¿Qué es meditar?

 

La Meditación Verdadera, según Adyashanti:

 

  • Es percibir la realidad tal cual es.
  • Es una meditación que no pretende controlar.
  • No sigue dirección, objetivo o método alguno.
  • Surge espontáneamente en la conciencia cuando no la fijamos sobre los objetos de percepción
  • Es vivir desde la conciencia primordial.
  • Implica dejar de esforzarse en manipular la conciencia o en suprimir esta de cualquier objeto.
  • Ponemos énfasis en estar conscientes: no en estar conscientes de los objetos (la respiración, los sonidos, la energía…)
  • Es descansar en el estado natural del ser
  • Dejar de percibirte como un ente separado, dejar el rol de “meditador”, abandonar toda idea previa de lo que es la meditación o de lo que debería ser. Toda identificación con algo crea separación.

 

Tal como Adyashanti dice:

“¿Qué pasaría si dejases que todo fuera exactamente como es?

¿Y si dejases de necesitar el control, y en su lugar, abrazases la totalidad de tu experiencia tal y como surgiera en cada momento?”

“Al irte relajando en la conciencia, en la escucha, se irá atenuando la contracción compulsiva de la mente sobre los objetos. Serás más consciente del silencio del ser, que te da la bienvenida al descanso y la aceptación. Si tu actitud es de abierta receptividad, exenta de cualquier objetivo o anticipación, tu condición natural de silencio y quietud se manifestará con más facilidad.”

“Es un regreso a tu estado natural de presencia.”

“Nos han enseñado que el despertar es difícil pero, sin embargo, lo único que necesitas es la voluntad de mirar en las profundidades de tu experiencia aquí  ahora”.

 

Adyashanti dice que algunas de las técnicas (como hacer visualizaciones, cantar mantras, observar la respiración…) está bien al principio de la meditación para “focalizar”, pero te anima a que luego sueltes el control y observes qué pasa.

Como el bien dice, la espiritualidad no se basa en observar la respiración, se basa en vivir en un estado de presencia y observar la realidad tal cual es, sin manipularla.

¿Y porqué nos dice eso?

Pues porque muchas personas utilizan la meditación como vía para “escapar” o “suprimir” sentimientos, emociones o traumas. Se sientan a meditar, se concentran mucho en la respiración, no dejan entrar ningún pensamiento… ¡y se convierten en grandes “respiradores”!

¡Lo hacen genial! Pueden estar horas sentados concentrados en su respiración pero a la que dejan de poner atención en la respiración, vuelve a su mente el tsunami de pensamientos, la tormenta de miedos…

Es como si pretendes parar el curso de un río con tus manos.

Colocas unos listones de madera que hacen de presa y por un rato, mientras tú “te esfuerzas” en detener el curso del río, lo consigues… pero a la que tu dejas de hacer ese esfuerzo, el torrente vuelve a bajar a presión.

Adyashanti entiende la meditación como “abrazar” en cada momento lo que se presenta (sea mejor o peor, más bonito o más doloroso).

Nos propone ser uno con lo que se esté manifestando más que “alejarlo, despistarlo, cortarlo o suprimirlo”. Nos propone que lo acojamos, lo miremos, lo observemos sin juicio alguno, sin desviar nuestra atención en otra cosa (la respiración, un mantra, o lo que sea…)

Es así como cualquier emoción, miedo o bloqueo es disuelto. Pasas de la separación a la Unidad, porque los has reconocido y abrazado a ti. Has dejado de rechazar, has vuelto a la unidad, has dejado de separar entre tú y lo demás.

Toda la sabiduría que Adyashanti comparte en sus enseñanzas es digna de ser escuchada, pues esto que acabo de compartir con vosotros es una descripción muy breve, pero hay mucho más a muchos niveles más profundos.

Algunos de los fundamentos que él comparte, lo comparten otras filosofías o tradiciones, pero su sistema me gusta especialmente porque precisamente apuesta por un no-sistema.

Si os pica el gusanillo, aquí os dejo el enlace a su libro “Meditación Verdadera”. ¡No tiene desperdicio!

 

¿Cómo meditar?

 

La Meditación Verdadera se practica como cualquier otro tipo de meditación, donde generalmente se aconseja:

  • Sentarte con la espalda recta
  • Cerrar los ojos
  • Respirar lenta y conscientemente
  • Mantener la máxima quietud y silencio posibles

Pero a diferencia de otros tipos de meditación, si no puedes mantener una postura perfectamente erguida no pasa nada o si no puedes estar perfectamente quieto, no pasa nada… MIENTRAS ESTÉS CONSCIENTE de tu postura, de tu inquietud, de tu dolor o de lo que sea que se esté manifestando.

Se trata de sentarte a meditar con la actitud más serena y calmada posible, pero jamás manipulando o controlando la realidad.

Dejando que se manifieste lo que tenga que manifestarse.

Si es miedo, deja que surja el miedo.

Si es rabia, deja que salga tu rabia.

Si es tristeza, deja que salga tu tristeza.

Llora si quieres llorar. Golpea el cojín si la rabia te invade.

Pero no lo reprimas.

Observa con presencia lo que está sucediendo:

  • tal vez sentirás que se acelera el latido de tu corazón,
  • o que empiezas a sudar,
  • o que se te encoje el pecho,
  • o sentirás un ardor en la barriga,
  • o verás imágenes,
  • te vendrán recuerdos,
  • sentirás un nudo en la garganta,
  • ¡o puede que también sientas una infinita paz!

No intentes manipular o controlar esa realidad que se está manifestando.

Eso es lo que es.

Míralo, abrázalo, siéntelo, acógelo en ti, vívelo en tu cuerpo.

Sentirás como si fuera una ola en el mar que sube y sube.

¿Pero qué les pasa a las olas?

Bajan y “desaparecen”… se funden con el océano.

Pues lo mismo pasará con lo que sea que se esté manifestando.

Siente tu rabia y deja que se difumine.

Siente tu tristeza y deja que se calme.

Siente tu dolor y deja que se afloje.

Mira lo que sea que se presente sin juicio alguno.

No lo etiquetes como “bueno”, “malo”, “positivo” o “negativo”.

La que etiqueta es la mente, y de ahí nace la dualidad, la separación.

Lo que es, es.

No pretendas estar en silencio, si ese día resulta que estás alterado y no puedes estar en silencio.

No pretendas tener la “mente en blanco” cuando la mente no puede parar.

No pretendas forzar nada que de manera natural no surja.

No manipules ni controles la realidad. Deja de controlar nada: ni tu respiración, ni tu pensamiento, nada.

Deja que lo que quiera expresarse te atraviese.

No lo bloquees o reprimas con tu miedo a ver la realidad.

No te tengas miedo a la realidad, sólo tomando consciencia de ella podrás sanar.

Surfea la emoción como surfearías una ola, atraviésala, y deja que la ola pase.

¡Sé valiente! ¡Ten el coraje de mirar cara a cara la realidad, sea cuál sea!

Como un mar bravo, volverá solo a la calma, y tú habrás liberado muchas emociones y habrás sanado y comprendido cosas que tal vez antes no comprendías.

 

¿Y por qué es tan importante hacer esto?

Pues porque somos especialistas en cambiar la realidad, negarla, camuflarla, esconderla… cuando algo no nos gusta o nos duele, rápidamente activamos un mecanismo de defensa negando y maquillando eso que no nos gusta ver.

La meditación es el medio que nos ayuda aceptar y comprender la realidad tal cual es y en última instancia, dejar de sufrir.

 

¿Cómo meditar para lograr tu objetivo de cogerte un año sabático?

 

Prepárate para sentarte a meditar.

Intenta colocar la espalda más recta posible y mantener cerrados los ojos.

Intenta estar lo más presente posible.

Haz 3 respiraciones bien profundas, inhalando y exhalando con tu máxima capacidad.

A partir de ahí, intenta respirar más lento, largo y pausado.

Mantén la mente lo más serena posible, y si no puede ser, observa qué está sucediendo en tu interior.

Mira lo que se está manifestando, pero no te enredes en tu propio pensamiento.

Sé testigo de él, obsérvalo, y déjalo ir.

No te aferres a él, no lo alimentes ni hagas más grande la montaña.

Sé testigo, sin más.

Observa qué miedos afloran, qué es lo que te bloquea a la hora de cogerte tu año sabático.

Tus bloqueos hablan de los retos que deberás afrontar.

Tal vez será el miedo a dejar tu trabajo.

Tal vez el miedo a la incertidumbre o al futuro.

Tal vez el miedo a fracasar.

Tal vez el miedo a que te falte el dinero.

Observa ese miedo que se está manifestando.

Simplemente te está pidiendo que le abraces, que le mires, que lo reconozcas.

Te está pidiendo que dejes de rechazarle y de evitarle.

Cuando el miedo (o cualquier otra emoción negativa que te bloquea para tomar la decisión) aflore, respira lentamente.

Abre tu corazón al momento. No lo cierres.

Deja espacio en tu interior para que el miedo sea liberado.

¡No lo retengas!

Dale las gracias, pero dile adiós. Dile que ya no le necesitas. Tu tienes que hacer tu vida, y él tiene que hacer la suya.

Déjale ir para empezar una nueva vida.

Piensa cómo sería tu vida si no tuvieras ese miedo.

Tal vez te lanzarías a comprar un billete de avión desesperadamente.

Tal vez te decidirías a hablar con tu jefe esa misma semana.

Tal vez te lanzarías a la aventura asumiendo que todo saldrá bien.

Atravesando las emociones sin bloquearlas verás que se moverán muchas cosas en ti.

Verás más claro el camino. Te sentirás más ligero.

Con un poco de suerte llegarás a conectar con tu Ser Superior y sentirás la fuerza y el coraje para dar el siguiente paso…

¡Misión conseguida!

La meditación baja la mente al cuerpo, baja el nivel de revoluciones de tu sistema, abre tu corazón y te muestra el camino de tu alma.

¿Le oyes?

Si todavía no le oyes, sigue practicando hasta que esa intuición se vaya afinando cada vez más y tu conexión contigo mismo y con tu Ser Superior funcione de maravilla.

¡Adelante!

 

¿Cómo me ha ayudado la meditación a mí?

 

Lo mío con la meditación es algo que viene de muy antiguo. Un idilio. Una relación inseparable. Un hábito que necesito como aire, como el agua, como el viento.

Estoy totalmente convencida que yo no sería quien soy, si no fuera por la meditación.

Ella me ha ayudado a comprender muchas cosas de mi vida que antes no entendía.

Ella me ha enseñado a dejar de luchar por cosas contra las cuáles antes luchaba.

Ella me ha enseñado a tener una mente presente, serena y calmada, a trascender mi mente, a no dar importancia a los pensamientos, a detectar mis miedos para que no vayan a más.

La meditación ha sido mi más fiel amiga en los momentos en que más lo he necesitado. Cuando pasé mi gran crisis me ayudó a entender qué era lo que me estaba pasando, me dio cobijo, abrazó mi alma cuando ésta se desquebrajaba a pedazos

Me ha ayudado a ser más auténtica que nunca, a confiar en mí, a amarme y respetarme por encima de todo, a seguir mis intuiciones.

Me ha ayudado a entender que soy un ser único, y a encontrar mi lugar en el mundo cuando todavía no lo había encontrado.

Me ha mostrado el camino en momentos en los cuáles yo no podía ver la luz, me ha dado claridad en días nublados en los cuáles no lograba avanzar.

Siempre ando buscándola como compañera de vida, porque sé que nadie mejor que ella me va a entender y caminar a mi lado.

Mi experiencia en el ashram en la India me transformó por completo, y el mes que pasé en el centro de meditación “Nilambe”, en Sri Lanka fue la catapulta a otro nivel de conciencia que marcó un antes y un después en mi vida.

¿Qué más os puedo contar?

¡Que la adoro!

Liberada y feliz gracias a la meditación

Liberada y feliz gracias a la meditación

Espero y deseo que si todavía no os habéis lanzado a la aventura y gran aprendizaje de aprender a meditar, lo hagáis.

No os estoy vendiendo moco de pavo.

No os estoy vendiendo la moto.

No cobro ninguna comisión por convencer a nadie de que medite.

Sé lo que es, sé para lo que sirve  Y QUIERO QUE INCLUYAS LA MEDITACIÓN EN TU RUTINA DE VIDA (¡y que luego me cuentes tu experiencia!)

Pruébalo, y me dices.

0 riesgos.

0 efectos secundarios.

0 daños colaterales.

1000 beneficios.

1000 sorpresas y descubrimientos que te están esperando.

¡Adelante valiente! ¡Transforma tu vida!

Ten el coraje de mirar cara a cara tu realidad, para llevar tu vida a otro nivel de consciencia, libertad, amor y gozo de vivir.

Un fuerte abrazo lleno de amor y sentido,

 

Cintia

 

Ahora dime tu…

 

¿A veces sientes que la mente tiene el control sobre tu vida?

¿Crees que merece la pena aprender a meditar?

¿Te imaginas cómo podría transformarte tu vida si cada día meditaras al menos 10 o 15 min?

 

¡Espero tu respuesta en los comentarios!

Me encantará saber de ti.

 

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Cintia

Mi misión es ayudarte a hacer un cambio de vida, reinventándote personal y profesionalmente durante un año sabático mientras te acompaño en tu proceso de desarrollo personal y crecimiento espiritual.

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