Bienvenido al club.

Sí, lo sé, tú también tienes miedo.

Yo también tengo miedo a veces, pero poco a poco voy aprendiendo a controlarle (o aceptarle) y cada vez interfiere menos en mi vida. No es que no tenga nunca miedo ¿eh? Ya me gustaría liberarme de él por completo, ya. Pero lo mejor que he aprendido es a ir gestionándolo. Minimizando sus “efectos”.

Aprender a gestionar el miedo es un arte que te tocará a ti aprender sí o sí… ¡sino lo llevas un poco chungo!

No es fácil en absoluto. Es más, es extremadamente jodido.

Pero poder, se puede.

Lo que he aprendido, es que todo es cuestión de perspectivas y que con un cambio de mirada (o nivel de conciencia), las cosas se ven muy diferentes y recuperas el poder personal y fuerza que te caracterizan… ¡y un día olvidaste!

Sigue leyendo y compartiré contigo algunas de las técnicas que a mí me funcionan para dominar ese arte.

No las he leído en ningún libro ni me las ha contado nadie.

Son técnicas que a mí, por propia experiencia personal, me funcionan.

¿Y tú?

¿A cuántos sueños has renunciado ya por el maldito miedo?

Y lo peor de todo… ¿Cuántos más vas a dejar escapar?

Si tu quieres, podemos empezar a ponerle remedio YA. ¡Vamos allá!

 

El miedo, asesino en serie

 

El miedo mata. El miedo es un asesino. El miedo es el arma de destrucción masiva más devastador que jamás se haya conocido.

Por miedo se crean guerras, se mata en nombre de Dios, se cometen atentados, se maltrata a personas o se las somete a barbaries.

El miedo es el gran matador de sueños, el gran castrador de vidas que anhelan un mañana mejor, un destructor de pueblos y civilizaciones, un veneno que se expande por todo tu ser hasta aniquilarte por completo si no aprendes a controlarlo y vivir con él.

Soldados

Todos sin excepción hemos sentido y sentimos miedo en nuestras vidas. Todos somos potenciales víctimas de él.

Es una de las emociones más primarias que todos tenemos y hemos de aprender a gestionar si no queremos ser presos de él y que él se acabe adueñando de nuestra vida, de nuestras decisiones y de nuestras emociones.

¿Sabes quién se enmascara detrás del miedo?

El ego. Ese falso “yo” que se aferra a una identidad falsa, que cree que es lo que no es. Que altera la realidad. Que mira con los lentes equivocados para justificar sus conductas. Que se justifica y regocija ante su ignorancia.

El viaje hacia la liberación de tus miedos, es un viaje hacia el abandono de tu ego.

Una vez hayas abandonado tu ego y percibas la realidad tal cual es, sin alteraciones, entonces sí, SERAS LIBRE.

 

La cara buena del miedo

 

Por otro lado, déjame decirte algo que te alegrará.

Sentir miedo también tiene su lado positivo… ¡si sentimos miedo es que estamos vivos! Es que estamos a punto de hacer algo apasionante, algo que nos mueve por dentro, ¡algo que nos conecta con la vida!

Cuando vivimos muy acomodados o instalados en nuestra zona de confort apenas hay miedo porque acostumbramos a movernos en entornos que nos son familiares y conocidos.

Si no hay reto, no hay miedo. Pero hay un aburrimiento de la ostia.

Y otro aspecto más por el cual el miedo es positivo… Tiene la función de preservar nuestra supervivencia.

Si jamás tuviéramos miedo seríamos a veces un poco kamikazes y haríamos muchas más locuras de las que a veces ya hacemos. Un poco de sensatez y de tocar con los pies en el suelo nunca nos va mal, ¡así que digámosle gracias al miedo también por protegernos!

 

El miedo no es real

 

Pero hay una idea que quiero que te metas en la cabeza: el miedo no es real.

Poco a poco te irás dando cuenta de que el miedo es ficticio, no es real, es un producto de nuestra mente condicionado por nuestra educación, los mensajes que hemos ido escuchando desde nuestra infancia, las noticias que escuchamos en los medios de comunicación, por las películas que vemos, las creencias erróneas y miedos que nos ha ido contagiando la sociedad…

Poco a poco nos hemos ido achicando, haciéndonos pequeñitos y teniendo más miedo a todo aquello que nuestra mente la detecte como una señal de “peligro”.

El miedo es algo que se nos ha inculcado a lo largo de la historia por motivos culturales, sociales y religiosos.

Al sistema no le interesa educar ciudadanos libres, conscientes y seguros de sí mismos.

¿Por qué?

La respuesta es muy simple. Porque éstas personas, al darse cuenta del enorme poder que tienen dentro y del enorme valor de la libertad, dejan de alimentar el sistema como lo habían hecho hasta ahora. Se rebelan. Se independizan. Dejan de ser consumidores de la basura que nos venden.

Liberarte de toda esa mierda de la sociedad no te será fácil, pero el premio que obtendrás bien lo merece: LA TAN ANSIADA LIBERTAD.

 

Atrapados en la cultura del miedo

 

Infundar miedo en la sociedad es la manera que tienen de tenernos controlados. Crean alarmas de enfermedades para que no viajemos, para que nos vacunemos, para que consumamos sus productos. Nos hacen creer que los árabes, o los americanos o los rusos son “muy malos” para así justificar ellos sus actos violentos…

Nos hacen creer que las mujeres valen menos, que si dejamos el trabajo no encontraremos otro mejor, si no nos hacemos un plan de pensiones acabaremos durmiendo debajo de un puente… para así, con el miedo a rebelarnos, mutilar nuestro poder y sostener el sistema patriarcal.

¿Os suena todo esto?

 Esto es el miedo y la basura que nos rodea. Cuando yo abrí los ojos a mi propia Verdad, me di cuenta de que me estaban tomando el pelo y, en la medida de lo posible, tomé la decisión interna de dejar de alimentar éste sistema de locos e insconscientes.

Ahora es cosa nuestra aprender a gestionar nuestras emociones para jugar a otro juego, con otras cartas que nos permitan ser libres de verdad.

Así es amigos.

 Vivimos en la cultura del miedo… la cultura del “vigila”, del “ten cuidado”, del “ojo si vas allí”. El miedo nos ciega.

Un consejo y un buen deseo de nuestros familiares y amigos es genial, incluso lo agradecemos porque es la manera que tienen de mostrarnos su amor, pero hemos de ser conscientes de lo que hay detrás de todo eso y tenemos que aprender a leer entre líneas.

Detrás de todo eso hay una sociedad con mucho miedo a lo desconocido, y una sociedad (formada por todos nosotros) que retroalimentamos entre todos. Sin darnos cuenta nos vamos castrando los unos a los otros y cortamos las alas de nuestros hermanos igual que cortamos las nuestras propias.

No digo que no haya que tener miedo (como explicaba al principio, un poco puede llegar a ser incluso positivo), simplemente hay que ponerlo en su justo lugar y su justa medida para que él no acabe gobernando nuestra vida.

 

Técnicas que a mí me funcionan para superar el miedo

 

No soy ninguna experta en el tema, pero la vida… la propia práctica… me ha ido dando recursos para ir empoderándote y seguir haciendo realidad mis sueños sin quedarme paralizada.

El mayor sueño que hice realidad ya sabéis cuál ha sido: cogerme dos años sabáticos para irme a viajar!

Superar el miedo a la incertidumbre fue lo más importante que tuve que afrontar. Superar el miedo al qué pasará, al cómo ganaré dinero, al cómo y de qué viviré, al qué pasará si no me llega el dinero, que haré si pierdo la plaza en la escuela donde estoy, qué pasará cuando vuelva… todo eso son miedos que tan sólo me frenaban y me impedían avanzar.

Una vez los atraviesas, como cuando cae un buen chaparrón y después las nubes desaparecen y sale el sol de nuevo… te sientes totalmente renovada y más fuerte que nunca.

Aquí te cuento algunas maneras de superar tus miedos.

 

#1 El observador desapegado

 

Una herramienta o técnica que nos puede ayudar mucho a superar nuestros miedos es la de observarnos a nosotros mismos desde fuera, como si fuera una película, como si no fuéramos nosotros.

Si analizamos la situación desde dentro, con la implicación emocional del momento, nos costará más ser objetivos y analizar con discernimiento. Pero si empezamos a observarnos a nosotros mismos de manera desapegada empezaremos a tomar conciencia, a vernos reflejados como en una caricatura y a cambiar actitudes.

Empezaremos a darnos cuenta de lo absurdo de algunas situaciones… ¡y si le pones un poco de humor mucho mejor! Podemos pensar si eso que estamos haciendo, diciendo o sintiendo nosotros fruto del miedo lo hiciera otra persona… ¿Qué le diríamos? ¿Qué haríamos? ¿Qué consejo le daríamos?

Tenemos muchas herramientas de crecimiento personal, la clave está en empezar a utilizarlas de manera práctica para transformarnos a nosotros mismos.

 

#2 Aprender a vivir con la incertidumbre

 

Por otro lado, una cosa muy importante es aprender es a convivir con la incertidumbre. Yo ya he aprendido a aceptarla como amiga y compañera de camino.

Normalmente sentimos miedo por cosas del futuro que no han llegado, por cosas que pensamos que van a pasar antes de que pasen, por suposiciones…

Aprender a lidiar con el no saber qué pasará es fundamental, pues de lo contrario empezamos a preocuparnos en el momento presente por algo que puede que pase en un futuro… ¡o puede que no!

Estamos acostumbrados a querer tenerlo todo controlado. Eso nos da seguridad. Por eso cuando perdemos la seguridad de un trabajo, de una pareja, de una estabilidad económica, de una relación, de lo que sea… nos coge miedo.

La mente se está adelantando. Empieza a tener miedo del mañana, y se le olvida que el hoy está aquí y ahora. Ese es el ego, ¡el que lo enreda y manipula todo!

Vuelve a tu corazón, siéntelo… él te calmará  y te reconfortará. En tu corazón es donde siempre encontrarás la paz.

 

#3 Aprende a vivir el momento presente

 

Todos los problemas surgen cuando nos alejamos del aquí y ahora. Del momento presente. Cuando la mente se va al pasado o al futuro y empieza a preocuparse por cosas que pasaron (y ya no se pueden cambiar) o cosas del futuro (que aún no han llegado).

Para poner solución a éste mal hábito de la mente, la meditación y la práctica del mindfullness (atención plena) me han ayudado muchísimo.

Meditando

Meditando entiendes que vivir “en el coco” es realmente un gran sufrimiento. Liberarte de la mente loca, desenfrenada e inquieta que va de un pensamiento a otro sin parar, es el mejor aprendizaje que podrás realizar nunca.

Te das cuenta que en el momento presente, todo está bien. No hay nada que cambiar. Aceptas y fluyes con las emociones, sin rechazarlas. Respirando. Atravesando tus miedos conectando con ellos, más que rechazándolos.

Aprender a vivir el momento presente alivia la existencia, pues te das cuenta que sólo tienes que preocuparte por vivir hoy, aquí y ahora. Mañana, cuando te levantes ya te preocuparás de mañana. Y así cada nuevo día que salga el sol…

 

#4 Transformar el miedo en otra vibración superior

 

Te estarás preguntando… ¿y cómo me lo monto para que el miedo no me tome el pelo?

Lo primero que te diría es que:

  1. Aprendas a detectarlo (si no aprendes a detectarlo, a la que te des cuenta, lo tendrás dentro de casa)
  2. Una vez detectado, puedes transformarlo en otro estado de conciencia más evolucionado que te permita avanzar sin paralizarte. ¡Esa es la clave!

 

Qué significa “transformarlo en un estado de consciencia más evolucionado”?

Significa transformarlo en una vibración más elevada, esto es de amor, gratitud, confianza, fe… en vez de miedo.

¿Qué sueños vamos a poder realizar si no somos nosotros los que tomamos las decisiones?

¿Qué sueños vamos a cumplir si el miedo siempre gana y nos amordaza en silencio?

Lo primero que debes entender es que el miedo no es bueno ni malo, simplemente es. En realidad el miedo es nuestro amigo, alguien que camina a nuestro lado y en el fondo nos desea lo mejor…

Por poner un ejemplo es como una madre o un padre que te quieren tanto tanto tanto tanto… te protegen tanto tanto… y no quieren que nunca te pase nada que en el fondo no te dejan vivir.

Al final tampoco acaba siendo bueno, ¿verdad? Pero ellos en lo más profundo de su ser sólo desean lo mejor para ti. Pues el miedo igual… hay que entender su lenguaje y hay que aprender a comunicarse con él…

 

#5 Acepta el miedo como parte de ti

 

A todos nos gusta solo una cara de la moneda, y rechazamos la otra. A eso se le llama vivir en la dualidad.

Nos gusta lo bonito, lo alegre y lo bueno. Y rechazamos lo feo, lo triste y lo malo. Eso en sí es un concepto muy loco y muy poco maduro. Vivir implica aceptar la realidad tal cual es, nos guste más o nos guste menos.

Para vivir conscientemente debemos aprender a vivir en la dualidad, en la no-separación de las cosas, o dicho de otro modo en la Unidad: sin dejar de etiquetar las cosas como “buenas” o “malas”, “mejores” o “peores”. Las cosas simplemente SON COMO SON.

Acostumbramos a ver el miedo como un enemigo… ¿y qué hacemos? Luchar contra él. ¿Pero qué pasa cuando tú luchas contra alguien? El enemigo se defiende, y te ataca. Con lo cual ya tenemos sembrado un buen campo de batalla.

Adivina quién ganará.

No intentes rechazar el miedo cuando aparezca, no intentes luchar con él como si fuera tu peor enemigo… la lucha trae más lucha… la guerra trae más guerra…

Cuando el miedo te aceche abrázale como a un niño pequeño que busca el calor de su madre. Acógele en ti. Dale espacio para manifestarse. Déjale entrar en ti desde tu más absoluta inocencia y aceptación.

No pretendas cambiar nada. Acepta el momento tal cual es. En ese estado de presencia y amor hacia la situación, hacia el momento, hacia ti mismo… esa emoción de miedo se transformará en otra diferente que te aportará paz, tranquilidad, seguridad…

Es como aprender a surfear. Hay que aprender a coger bien la ola, nadar con ella, y esperar a que pase… Después de ello te darás cuenta que no era tan malo ni tan grave… ni te has muerto, ni te han herido, ni te han devorado, ni te han atracado, ni te han dicho nada malo…

Todo era fruto de una proyección mental. Lo que acostumbra a haber detrás del miedo en la mayoría de casos son patrones de conducta aprendidos de nuestros padres, miedos heredados de nuestra familia y la sociedad, heridas de infancia y del pasado que requieren ser sanadas con amor y compasión.

Es importante aprender a aceptar el miedo como compañero de camino, para evitar que esos “pequeños miedos”, fobias o ansiedades vayan más allá y acaben controlando tu vida y castrando tus sueños.

 

#6 Aprender a detectar cuando el miedo nos acecha

 

Lo peor que nos puede pasar es que no seamos conscientes de nuestros miedos y acabemos siendo víctimas de ellos.

Dicho de otra manera, es como si un ladrón entrara en casa mientras duermes, y tu ni te enteraras.

No nacimos para ser víctimas de nada ni de nadie, nacimos para ser creadores y protagonistas de nuestras vidas. Una vez más la conciencia es nuestro mejor aliada.

 Aprender a detectar “cuando el miedo se acerca” es fundamental porque ello nos ayudará a actuar antes de que vaya a más.

Si en el primer instante en que el miedo llama a tu puerta tu sabes que es él (porque ya le conoces, porque lo has detectado en ti), porque ya le ves venir… y le dices “Hola miedo, sé que estás ahí, no te creas que no me he dado cuenta” el mensaje que le estás mandando a tu inconsciente es de fortaleza, de poder interior, de confianza en ti mismo para afrontar y transformar la situación.

No le des pie a que vaya a más. No le dejes ni un mínimo pequeño de margen para que él gane la batalla.

Sin lucha, pero con firmeza dile “NO”. No va a ganar ésta vez. Atención, muy importante, “no luchar” no es lo mismo que “dejar que haga lo que le dé la gana”, es simplemente ACEPTAR QUE ÉL ESTÁ AHÍ.

 Para. Detente. Respira. Conecta con tu ser interior. Vuelve a ti. Vuelve a tu centro de poder localizado en tu vientre, en tu útero, el que crea vida. No importa si eres hombre o mujer.

Tómate el tiempo que necesites hasta que te hayas calmado, hasta que hayas recobrado tu paz y equilibrio interior, hasta que la ola haya pasado… una vez hayas superado esa situación te darás cuenta que eres más fuerte de lo que crees y poco a poco irás cogiendo más confianza y seguridad en ti mismo.

 

#7 Pide ayuda

 

Con el tiempo aprendí que no soy una superwoman y que hay veces en los que es imprescindible pedir ayuda.

A lo largo de vida he tenido que pedir ayuda muchas veces a muchos tipos: sanadores, psicólogos, terapeutas energéticos, masajistas,… y todos ellos, en un momento u otro, me ayudaron.

Luego aprendí que el verdadero cambio sólo podía producirse dentro de mí, nadie me iba a sacar de ningún lugar, SÓLO YO. Pero una ayuda, un refuerzo, un empujoncito… nunca me fueron mal.

Si ves que estás atascado con tus miedos… ¡pide ayuda! Sobre todo, no te quedes ahí mirando las musarañas y viendo pasar la vida por tu ventana… ¡la vida es para vivirla, para disfrutarla! Intenta superar todo lo que te bloquee para ser libre… ¡lechugas!

 

Comprométete contigo mismo (¡a muerte!)

 

Para superar tus miedos primero tienes que querer con todas tus fuerzas ser libre de ellos. Pero no vale solo con QUERER. Lo importante es TRABAJAR CON TENACIDAD para superarlos.

Ibiza Y tal como te decía ahora, si tu solo no puedes, pide ayuda. Búscate YA un coach… ¡no esperes ni un solo minuto!

Si tus pensamientos son del estilo: “Nunca voy a poder superar esto”, “Mi miedo a… no lo podré sanar nunca”, “Es imposible que yo deje de tener miedo a…” Entonces sí que lo tenemos muy chungo.

Para superar tus miedos tendrás que comprometerte contigo mismo y primero de todo deberás dejar el papel de víctima.

¡Ayyy cuánto nos gusta a veces eso de jugar al rol de víctimas y del “pobre de mí”!

Quítate la máscara de patito feo y deja allá fuera los “no puedo”… Tienes todo el poder que necesitas, solo hace falta que te lo creas! Querer es poder, y es esencial que actúes con tenacidad, con coraje, fuerza y valentía para no ser sacudido a la primera embestida de la vida. Que ya sabemos que las habrá…

Si tu sueño es encontrar pareja y tienes miedo a ser rechazado, supera tu miedo e intenta no repetir el patrón.

Si tu sueño es mudarte a una nueva casa y tu miedo es tener que vivir con menos dinero, intenta que eso no te limite.

Si tu sueño es querer ir de viaje a algún sitio pero te da miedo ir solo, intenta abrirte a esa nueva experiencia.

Si tu sueño es montar un negocio o llevar a cabo una idea que tienes en mente, crea las circunstancias  e intenta hacerlo realidad.

Si tu miedo son los gatos, o los perros o el animal que sea… intenta acercarte a ellos y verás cómo te llevas una grata y linda sorpresa!

Te sugiero que reflexiones acerca de esto y pienses…

¿Qué miedo me limita en mi vida?

¿Qué sueño tengo pero no soy capaz de hacer realidad?

¿Qué puedo hacer para comprometerme más conmigo mismo y superar mis miedos? ¿Cuál es el siguiente paso que voy a dar?

 

¡Lo que no debes olvidar nunca!

 

El miedo como oportunidad

 

Supongo que esto no te sonará tan extraño. Detrás de cada miedo hay una lección de vida que aprender.

Cada vez que superamos un miedo, nuestra alma es un poco más sabia y nuestro corazón un poco más fuerte para ir superando situaciones venideras.

Y por la misma regla de tres, cada situación que la vida te presente y tú no aprendas la lección… esa misma lección seguirá repitiéndose una y otra vez.

Además, el miedo nos ofrece la oportunidad de darnos cuenta de quién somos, de nuestras vulnerabilidades, de nuestras inseguridades, de nuestras limitaciones… hace que podamos girar la tortilla en cualquier momento y aprendamos de ello. Por eso las crisis son oportunidades.

Acostumbramos a sentir el miedo cuando nos alejamos de nosotros mismos, y cuando olvidamos el enorme poder que existe dentro nuestro. Sólo volviendo a nosotros mismos y recordando nuestra verdadera naturaleza y condición humana podemos sentir esa seguridad y el abrazo de la vida, que es el de ofrecernos protección.

 

¡Tu poder es ilimitado!

 

Una vez más, recordar que el poder de nuestra mente es infinito y transformando nuestros pensamientos podemos transformar nuestra vida.

Hay una ley espiritual que dice que lo que es dentro, es fuera. Si hay miedo dentro de ti, todo allí fuera será hostil y peligroso.

Si hay amor y confianza dentro de ti, ahí fuera sólo te encontrarás gente amable y cordial.

Atraerás a ti, lo que vive dentro de ti por vibración energética. Por éste motivo es tan sumamente importante trabajar con la mente y los pensamientos, porque ellos crean nuestra realidad.

Siempre gana la luz… allí donde haya luz no habrá oscuridad, y donde hay amor, no hay espacio para el miedo.

 

Hacer realidad tus sueños

 

Para hacer realidad tus sueños tendrás que ponerte las pilas con todo esto que aquí te he contado… sino asume que vivirás siempre en segundo plano, en la sombra de tu alma, en la trampa de tu mente confusa e ignorante.

Si no le pones remedio, te irás acomodando y enquilosando lentamente

Intentarás engañarte a ti mismo y tu ego hará mil artimañas para alejarte de tu sueño. Te creerás sus mentiras y acabarás renunciando a algo muy valioso para ti.

 ¿Cuántos sueños quedaron en el tintero por no tener el valor de afrontarlos?

¿Serás capaz de irte a dormir cada noche en paz contigo mismo sabiendo que estás haciendo lo correcto y te acercas a tus metas personales?

¿Dejarás que él tu ego te invada y te quede siempre dentro tuyo el remordimiento de no haberlo intentado?

¿Qué valor le das a tu vida?

¿La consideras como algo valioso, sagrado… como un regalo que no puedes desperdiciar ni malgastar?

¿Vives el momento presente y te apasiona lo que haces?

¿Te late el corazón de emoción de pensar que eso que llevas tiempo soñando puedes convertirlo en realidad?

Te hago éstas preguntas con la simple y pura intención de que pienses y reflexiones acerca de tu vida con más profundidad si es que no lo has hecho antes… vivir es un regalo, ¡y tu alma espera realizarse haciendo aquello que vino a hacer!

Tal como os contaba, yo he tenido que afrontar muchos miedos y sigo afrontando otros nuevos que me van surgiendo conforme van apareciendo nuevos sueños en el horizonte…

Muchos me decís que soy muy valiente, ¡pero no os penséis que yo no tengo mis propios miedos! La clave está en que más o menos los voy gestionando para mantener yo el poder y libertad sobre mi propia vida.

Hoy respiro serena de saber que dentro de mí existen todos los recursos necesarios para superar cualquier obstáculo. Seguiré respirando ante cada miedo que se me presente y seguiré abrazando mi incertidumbre a cada paso que doy, entendiendo que ellos también forman parte de mi vida y que no hay blanco sin negro, día sin noche y luz sin sombra…

Amig@s, viajeros y caminantes de la vida…  ¡adelante cada momento de vuestra existencia con coraje, con valentía y con determinación!

Abrazad la vida y declararos co-creadores de ella, salvando obstáculos, transformando limitaciones, superando vuestras barreras!

 

Y ahora dime tu…

 

¿De qué maneras intentas superar tus miedos?

¿Eres consciente de ellos e intentas ponerles remedio, o más bien “vas tirando” y dejándolos de lado?

¿Te has comprometido 100% con tu vida para ser libre de verdad?

 

Cintia

Mi misión es ayudarte a hacer un cambio de vida, reinventándote personal y profesionalmente durante un año sabático mientras te acompaño en tu proceso de desarrollo personal y crecimiento espiritual.

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