Me di la ostia de mi vida, pero luego salí disparada para arriba como un cohete.

Tenía que pasar por las sombras, para ver la luz y tenía que sufrir como nunca antes lo había hecho para verdaderamente despertar.

Hoy os presento la segunda parte de cómo transformé mi vida, y te sugiero algunas propuestas sobre cómo puedes transformar tú la tuya.

En la primera parte,  Cómo transformé mi vida? Parte I: La historia de mi muerte y renacimiento publicada anteriormente en mi blog, os expliqué mi historia. Qué sucedió, cómo, porqué, que proceso de sanación seguí… y a continuación os explico los puntos que para mí fueron LA CLAVE en mi proceso de transformación.

¡Vamos allá!

 

Las claves de mi proceso de transformación

#1 Me rendí a la vida

 

Deja de gastar energía innecesariamente, ¡te hará falta para otros momentos donde la necesitarás de verdad!

Amig@, si pretendes salir de la situación en la que te encuentras y deseas sanar, primero de todo tendrás que rendirte a la vida.

¿Y como narices puedes rendirte?

Deja de luchar. Deja de intentar nadar a contracorriente. Deja de intentar defender ninguna idea, status, imagen de ti mismo de cara a los demás, ritmo de vida, nivel de exigencia ante el trabajo

Deja de pretender ser el mismo o misma que eras antes. Deja de preocuparte por la imagen que los demás tendrán de ti o porque ya no puedes seguir tu vida igual que la habías llevado hasta ahora (tal vez ahora sientas que ya no llegas a todo, o no te apetezcan cosas que antes te apetecían)

¡Muere ante ti! Déjate caer y humildemente acepta que no puedes seguir ya más así. Humildemente acepta que ahora debes dejarte cuidar por los demás, acepta que debes parar, descansar, sanar.

Ese es el mayor acto de humildad y el inicio del abandono de tu ego.

#2 Dejé de pretender

 

Deja de pretender ser la super madre, la super amiga, la super pareja, la super woman, el super profe, el super estudiante, el super jefe…

¿Acaso esperas que alguien vendrá a felicitarte en todo momento por todos tus esfuerzos? No amigo, los demás están demasiado ocupados en sus asuntos como para ir alabando tus esfuerzos todo el día.

Reconoce que el que quiere “medallitas” es tu ego. Tu ser verdadero quiere una vida de paz y armonía sin tener que demostrar nada a nadie.

Acepta por una vez en tu vida que no eres una máquina (tal como te pensabas que eras) y empieza a mostrarte ante el mundo como un ser humano (con sus debilidades, con sus vulnerabilidades).

Deja de pretender defender que vales, que eres bueno, que quieres a los demás, que eres un buen trabajador, que mereces que los demás te reconozcan lo que haces… ¡suelta, suelta y suelta toda esa mierda!

Deja de HACER y empieza a SERDeja de camuflar tus sentimientos y empieza a SENTIR.

 No hay nada que demostrar. Nada que pretender.

De ese modo, la vida empieza a convertirse mucho más sencilla y empiezas a recuperar tu fortaleza interior y frescura, centrándote en lo esencial: tú mismo.

 

 #3 Dejé de dar importancia a lo que los otros dijeran de mí

 

Lo que los otros opinen de ti te debe importar un churro. Así de claro.

Amig@, debes saber que cuando te sumerges en una etapa de cambio en tu vida, la que cambia eres tú, no los demás.

Los demás seguirán sus vidas “normales”, haciendo, sintiendo y pensando igual que pensaban y muchos te dirán, te aconsejarán y opinarán cosas con las cuáles tu no estarás de acuerdo, pero esa será la mayor prueba que la vida te pondrá delante. Seguir tu camino pese a lo que opinen o juzguen los demás.

 Eso te hará fuerte y hará que te reafirmes y ganes confianza en ti mismo.

Si duele… que duela… pero no te detengas. No cedas tu poder a los demás.

¿Que saben ellos de tus sueños y de tu sentir? Agradece cada instante todos esos obstáculos que la vida te pone delante, porque son grandes oportunidades de aprendizaje, y sigue tu camino. ¡Que nada ni nadie apague tu luz!

 

#4 Abracé el vacío

 

Cuando atravesamos por crisis personales y se avecinan cambios son momentos que acostumbran a ser difíciles por la incertidumbre del qué pasará.

El ser humano busca la seguridad de manera innata, pero, es una mera ilusión.

¿Qué pasará cuando me echen? ¿De qué trabajaré si dejo mi trabajo? ¿Cómo me lo montaré para ganar dinero? ¿Qué haré sin mi hijo? ¿Encontraré a alguien que me quiera más que él/ella? ¿Qué pasará si me pongo enfermo/a?

Éstas son algunas de las infinitas preguntas que nos pueden asaltar en la mente cuando pretendemos hacer algunos cambios en nuestras vidas.

Aprender a convivir con la incertidumbre y aún así seguir avanzando, es el camino del guerrero. Nada ni nadie puede prometerte nada. Así que simplemente respira el momento presente.

Abraza el vacío, abraza el no-saber, abraza tu miedo, y sigue dando pequeños pasos.

El mañana es cosa del futuro. Solo tienes el aquí y ahora, y mucho mejor si lo aliñas con optimismo, una sonrisa ¡y grandes dosis de valentía!

#5 Me creí merecedora de una vida mucho mejor

 

Durante muchos años creí que vivir con estrés era “lo normal”, “lo que le pasaba a todo el mundo”… hasta que un día, después de la historia que os he contado creí que merecía una vida mucho mejor: más tiempo para mi, más calidad de vida, disfrutar más de cada momento, hacer algo que me aportara más crecimiento personal. Y me lo creí tanto, ¡que lo conseguí!

Si no te crees merecedor de una vida mejor, seguirás siempre en las mismas circunstancias en las que te encuentras ahora.

Creer que mereces algo mejor y movilizar todos tus recursos personales para conseguirlo te llevará inevitablemente a realizar cambios positivos en tu vida.

Deja de conformarte con una vida mediocre y sueña… pero sueña a lo grande!

 

#6 ¡Soñé a lo grande y decidí hacerlo realidad!

 

Soné mi sueño, (¡el de cogerme un año sabático!) pero soñé tan a lo grande… ¡que decidí cogerme al menos dos!

Para hacerlo realidad empecé a dar los pasos necesarios: notificarlo en el trabajo, a la familia, a los amigos… decidir dejar el piso, vender los muebles para juntar dinero,… y un largo etcétera.

¡Se trataba tan sólo de ir dando pequeños pasos! De repente llega el día “X” y empieza tu vuelo… Aunque para ser más precisos diré que tu vuelo empieza cuando surge en ti la semilla de la libertad, un pensamiento fuerte y lleno de energía a punto de convertirse en acción…

#7 Me reconocí como mi propia divinidad

 

Sí, tal como lo oyes. Yo soy una diosa, y tu también.

Cuanto más tiempo pasa, más claro tengo que somos dioses y diosas, y creamos nuestras vidas de acuerdo a nuestras creencias.

Considerarme un ser divino me ha llevado a respetarme enormemente, y del mismo modo, hacerme respetar por otros y no permitir que nada ni nadie atente contra mí y contra mis derechos.

No hace falta luchar contra nada ni contra nadie. Es tan sencillo como alejarte de todo lo que baja tu vibración (personas, lugares, situaciones…) para mantenerte en una vibración elevada.

 Cuando entendí que soy una diosa, recuperé todo mi poder y entendí que estaba en mis manos mi suerte y mi destino.

Como ser sagrado que soy, exijo y deseo una vida muy sagrada, alejándome de todo lo vulgar que pretenda rebajar mi valor.

Los dioses son seres venerados, y yo ante todo, me venero a mí misma, no desde la altivez, sino desde el profundo autorespeto y admiración hacia ésta alma, la cual encarno.

 

#8 Transformé mis creencias limitantes

 

O te transformas, o mueres en el intento.

O te transformas, o los pensamientos acaban comiéndote viva.

Para dar el salto y transformar tu vida, antes tienes que transformar muchas de tus creencias sobre el dinero, el trabajo, la familia, la pareja, la vida…

De modo inconsciente, a lo largo de nuestras vidas, hemos ido llenando nuestra mente de creencias limitantes, las cuales ya no dan respuesta a nuestras actuales necesidades. “Ganar dinero requiero mucho sacrificio”, “Trabajar requiere mucho esfuerzo”, “No voy a encontrar un trabajo mejor”, “La vida es sacrificio”, “El dinero es lo más importante”, “Encontrar el amor verdadero es muy difícil”, “Para ser feliz necesito un trabajo, pareja, una casa y dinero”, “Desarrollar la creatividad es muy difícil”…

Éstas son muchas de las creencias que nos impiden realizar nuestros sueños. ¡Somos nosotros los boicoteadores número 1 de nuestras vidas! No digas que no.

Yo tuve que transformar muchas de ellas para ser libre, pero es sumamente emocionante ver cómo al ir liberándote de la carga de todas esas creencias la vida es más liviana y tus pasos se acercan a tus sueños.

 

#9 Me abrí a descubrir nuevos dones y talentos

 

Hasta el momento en que se derrumbó mi sistema yo me había identificado totalmente con el rol de “maestra”. Me identifiqué tanto y me centré tanto en él que me olvidé que Cintia era mucho más que una maestra de educación primaria.

Casi renuncié a mil otros talentos por centrarme en uno sólo… ¡qué locura! Si invertía el 80% de mi tiempo y de mi energía al trabajo, ¿como iba a desarrollar otros dones? ¡Imposible!

Cuando me di libertad para volar, me di cuenta que en mí vive un alma con múltiples dones y talentos… supe que puedo ser cualquier cosa que me proponga… vi que en mí vive una escritora, una coach, una artista, una sanadora, una bloggera, una maestra, una viajera, una fotógrafa, una periodista, una redactora, una cocinera, una asistente espiritual o gurú, una visionaria, una transformadora de realidades, una bailarina, una aventurera, una autodidacta

¡Hoy sé que puedo ganarme la vida de mil maneras y que la vida es mi escuela!

 

#10 Aprendí a amar incondicionalmente

 

Cuando empiezas a sentir un profundo amor incondicional por ti mismo, por los demás y por la vida, te das cuenta que la vida es muy valiosa y no merece la pena seguir desperdiciando un minuto más en asuntos banales.

Amar la vida intensamente me llevó a querer vivirla intensamente, a querer trascender mi realidad, a querer fundirme con todo. Cuánto más amor sentía por todo a mi alrededor (familia, amigos, plantas, animales, atardeceres, el agua del mar, la brisa, la sonrisa de un transeúnte por la calle, una deliciosa taza de té, una reconfortante cama que me permitía descansar…) más iba desarrollando el compromiso conmigo misma de amar la vida más allá de cualquier límite conocido por mí anteriormente.

Me entregué al amor, y el amor me abraza a cada instante, en cada cosa que hago, a cada lugar que voy, ¡con cada persona que me encuentro!

#11 Seguí mi verdad

 

Cuando vivimos nuestra vida de manera inconsciente, dejándonos arrastrar por la sociedad, por lo que hace la mayoría, por la rutina, por los medios de comunicación, por las costumbres, hábitos y tradiciones de siempre… lo que sucede es que nos estamos alejando de nuestra verdad para seguir lo socialmente establecido, lo estándar.

Pararte a reflexionar cuánto de eso de lo que hay “ahí fuera” resuena en tu interior es ir en busca de la Verdad, para así vivir una vida auténtica de acuerdo a tu verdadero sentir.

Seguir tu Verdad es seguir tu guía interior, es declararte autosoberano y director de tu propia experiencia.

Cuando te comprometes con tu Verdad dejas de aceptar relaciones que no son verdaderas, dejas de dejarte engañar por alguien que te promete amor, dejas de ser carne de cañón para farsantes, dejas de ser un ente a la deriva buscando salvación en donde no la vas a encontrar, dejas de invertir energía en asuntos que no son de tu interés, dejas de vivir de cara a la galería para vivir en las profundidades de tu Ser.

Después de muchos años de mentira, dejándome la piel trabajando, agotada ya de seguir con rutinas que no me satisfacían me comprometí con mi verdad, esa que me ha hecho renacer y dar valor a cada segundo de mi vida, sin hacer más “lo que toca”, sin resoplar por compromisos que no me apetecen… ¡aprendiendo el arte de vivir de acuerdo a mi sentir!

 

#12 Silencié mis miedos

 

Los miedos nacen del ego, esa identificación ilusionaría del “yo” que en realidad no existe, es tan sólo una creación mental. Los miedos son fantasmas que nublan nuestra mente y a menos que los afrontemos corremos el riesgo de ser prisioneros de ellos.

En mi caso, lanzarme a un cambio de vida, dejando por un tiempo indefinido mi profesión de maestra, un sueldo estable, una vida cómoda, un entorno estable… me creó mucha incertidumbre, pero la incertidumbre no aparece cuando se vive en el momento presente, ella aparece cuando piensas en el futuro.

Haciendo un esfuerzo una y otra vez por volver al momento presente y dejar de pensar en “el qué pasará”, es lo que disipa los miedos y hace que te concentres en lo esencial: el aquí y ahora. En cuál será tu próximo paso.

 

#13 Tomé distancia de personas y ambientes que no vibraban conmigo

 

En nuestro tránsito por la vida vamos evolucionando conforme a experiencias que vamos teniendo y vamos desarrollando sentimientos de amor, gratitud, compasión, altruismo, honestidad, verdad, pureza, amistad…

Unas personas se suben a nuestro carro, e inevitablemente otras se bajan porque ya no vibran en nuestra misma frecuencia. No es una cuestión de que sean mejores o peores. Es una cuestión de resonancia, de intereses, de energía.

Personas y lugares que antes te hacían sentir “a gustito” después pueden hacerte sentir que ese ya no es tu lugar.

Los que experimentamos sentimientos así al principio nos cuesta de aceptar, puede que incluso te sientas mal. Eso es porque nuestro ego se resiste a cambiar y sigue queriendo aferrarse a ser “el/la de siempre”. Pero el alma se revela y reclama un nuevo paradigma.

Ser valiente como para no dejarte arrastrar y seguir avanzando, tomando distancia de personas o lugares que no te ayudan o aportan nada en tu proceso de evolución es parte del camino.

¡Sigue tu verdad, sin intrusiones!

 

#14 Gratitud durante el proceso

 

La gratitud diría yo que es uno de los primeros “requisitos” para sanar.

Un alma agradecida, es un alma que vive en la infinita abundancia, y entender que todo pasa por algún motivo nos ayuda a agradecer cada acontecimiento que nos sucede incluso si en ese momento aún no estamos preparados para ver el beneficio o la aportación positiva en nuestra vida.

Los peores meses de mi crisis, esos en los que lloraba desconsoladamente y no encontraba el motivo por el cual apenas vestirme y salir a la calle, muy en el fondo de mí sabía que detrás de ese acontecimiento tan “dramático” había una gran recompensa, una gran victoria, un gran porqué.

Sin aún saber bien bien del todo de qué se trataba (porque las nubes aún no me dejaban ver la luz) yo seguía orando y dando gracias cada día por esa experiencia rumbo a mi verdad que la vida me estaba aportando.

Daba gracias infinitas por ayudarme a dejar “morir” los rastros de una Cintia de etapas anteriores para dar luz a una nueva Cintia eterna, divina y renovada.

Yo seguía atravesando el largo túnel lleno de oscuridad, pero allí en el horizonte, una intensa y nítida luz brillaba.

Por eso, y solo por eso, daba GRACIAS.

Conclusión

Por cada motivo o excusa que te des para NO cogerte un año sabático, encontrarás otro motivo por el cual SÍ hacerlo. Tal como ves, motivos para lanzarte a vivir tu sueño hay muchos, y la recompensa es tan grande que ni te la imaginas… Por mucho que te lo cuenten… ¡tienes que vivirlo!

Si eres de los que aún tiene dudas, yo de ti me plantearía y reflexionaría más a fondo acerca de tu vida. Te sugiero que mantengas una conversación sincera y honesta con tu YO. Déjate de máscaras y de mentiras, deja de camuflar tu verdad para no ver lo que hace años vas evitando. A los demás podrás darles excusas y “peros”, pero a ti mismo no te podrás engañar.

Cuéntate lo que quieras, pero hagas lo que hagas, ¡sigue siempre el camino que te lleve a la felicidad, la libertad y la realización personal!

Deseo de todo corazón que encuentres y sigas tu camino, ese que hará que cada noche te vayas a dormir en paz, habiéndote convertido en el héroe de tu propia historia.

¡Feliz conquista de tus sueños más profundos!

 

¿Aún no conoces mi historia?

Te invito a leer la I parte de éste post: Clica en éste enlace: ¿Cómo transformé mi vida? Parte I: La historia de mi muerte y renacimiento

 

Ahora quiero oírte…

¿Qué excusas te pones a tí mismo?

¿Alguna vez te has planteado la idea de cogerte un año sabático pero la acabas aparcando una y otra vez?

¡Nos vemos el el apartado de comentarios!

 

Cintia

Mi misión es ayudarte a hacer un cambio de vida, reinventándote personal y profesionalmente durante un año sabático mientras te acompaño en tu proceso de desarrollo personal y crecimiento espiritual.

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