Hoy es un día especial en Cintia’s Love in Action, porque es el primero que te traigo un post de invitado. Esto significa que, de vez en cuando, otras personas se pasarán por aquí para explicarte ellos de primera mano su historia o algo que sea de tu interés siempre relacionado con los temas que tratamos en Cintia’s Love in Action.

Y hoy, te traigo a Israel Huerta de el blog El bloguero novato, donde te va contar algo que puede ser de gran interés para tí.

Israel está disfrutando de un año sabático gracias a una excedencia voluntaria que se pidió en el trabajo (yo también lo hice así). He pensado que el tema de las excedencias voluntarias es muy interesante y le he pedido que se pase por el blog y te lo explique, ¿qué te parece?

Pues nada, te dejo con él. ¡Espero que lo que Israel tiene para contarte aporte luz a tu camino!

¿Una excedencia voluntaria?

 

La excedencia voluntaria en mi trabajo me ayudó a tomar una de las decisiones más importantes de mi vida.

Yo trabajaba en una gran multinacional con un gran sueldo y un empleo fijo. Llevaba trabajando más de 15 años en ella, pero con el tiempo me di cuenta de que no era dueño de mi tiempo.

Hoy te quiero contar cómo transformé mi vida de la noche a la mañana y decidí tomarme un año sabático para vivir de dos de mis grandes pasiones: el blogging y los viajes.

Quiero contarte cómo viví todo el proceso, qué me rondaba por la cabeza en ese momento mágico en el que decidí darle un giro de 360º a la vida que llevaba y cómo lo estoy viviendo ahora.

 

¿Cómo empezó todo?

 

No sé si te ha pasado alguna vez, pero a mí cada vez se me hacía más cuesta arriba la rutina. Un rutina vacía donde no me atraía lo más mínimo lo que hacía.

¿Era esto lo que me deparaba la vida? Tenía 35 años y sentía que me había perdido unos cuantos cuantos años por el camino, años de disfrutar un poco más de la vida y de lo que realmente me gustaba hacer.

Más de una vez imaginaba mi vida perfecta y no era la que tenía en ese momento.

Por mi cabeza siempre rondaba una pregunta: “¿Y por qué no puedo vivir esa vida tan deseada? ¿Qué me lo impide? ¿Por qué otros sí y yo no?”

Te juro que estuve así un año largo. Recuerdo que no me encontraba bien conmigo mismo. Estaba angustiado todo el día viviendo una vida que no deseaba, que no era la que yo tenía en aquellos momentos.

Incluso cuando solía volver de las vacaciones, me daba cuenta de que tendría que esperar otros 12 meses para poder viajar o hacer realmente lo que me gustaba en ese periodo de descanso en el curro y me ponía malo.

Fue entonces cuando ya no pude más. Debía de tomar una decisión. Se trataba de algo que no podría mantener durante mucho más tiempo pues estaba llegando a enfermar.

Tenía que crear un plan maestro para salir de esa rutina. Cambiar mi estilo de vida.

Necesitaba un tiempo para mi, un año sabático para sanarme y cumplir todos mis sueños. En definitiva, un tiempo en el que centrarme y buscar mi felicidad.

A veces un año sabático puede llegar a curarte más que un psicólogo o psiquiatra. Cintia escribió un post al respecto con el que estoy totalmente de acuerdo: ¿Psicólogo, psiquiatra o año sabático?

 

Mi primer problema: el maldito dinero

 

Yo quería disfrutar de dos de mis grandes pasiones: escribir y viajar. Pero claro, no tenía tiempo para ninguna de las dos cosas.

Así pues, de regreso de un intenso viaje a la India por vacaciones, ya no pude más y decidí cambiar mi vida.

¿Qué tal vivir de mis dos grandes pasiones? Monetizar un blog mientras viajase. Y así lo hice.

Durante un año estuve tejiendo una estrategia firme que me permitiese poder cambiar mi vida y vivir de mi blog.

El problema venía cuando comenzaba a planificar los próximos pasos que me permitirían poder emprender mi plan maestro. Ese plan con el que estaba seguro comenzaría a ser feliz. Y ese problema era el dinero. ¿De qué viviría? ¿Tendría que perder un trabajo estable y seguro en los tiempos que corren?

De hecho este tema frenó mis planes durante mucho tiempo. El maldito dinero.

 

La solución a mi problema

 

Ahorrarlo no era problema. Podría vivir con él durante unos meses y luego emprendería alguno de mis proyectos para poder vivir de ellos. Pero, ¿y si todo salía mal?

No suelo ser una persona pesimista, sino más bien optimista y luchadora, pero a veces, irremediablemente, hay que poner los pies sobre la tierra.

Así pues descubría el tema de las excedencias voluntarias. Una ayudita para no perder tu actual puesto de trabajo y poderlo recuperar sin problemas a la vuelta de tu año sabático si las cosas no han salido como esperabas. Te explico un poco más sobre las excedencias al final del post.

Tenía 12 meses por delante para cumplir mi sueño.

¡Cojonudo!

El tema del trabajo resuelto y el del dinero a corto plazo también.

Quería trabajar por mi cuenta, ser dueño de mi tiempo como te cuento en este post: Quizás ha llegado el momento de trabajar por tu cuenta

Aún con estos dos pilares solucionados, quedaban más flecos y temas por solucionar para poder dar ese gran paso.

 

La rueda de la sociedad no me acompañaba

 

Fue un año bastante duro, para que te voy a engañar. Lo que más me costó fue salir de mi zona de confort, la pesada rueda de la sociedad y dejar el curro, aún decidiendo pedir una excedencia. En este post Cintia te cuenta como puedes dejar tu trabajo para ser libre.

Tuve que escuchar mil comentarios desmotivadores. Todo el mundo me tenía como un loco por los tiempos que corrían con la situación laboral. Además, vivir de internet parecía muy difícil de conseguir aún sabiendo que existían muchas maneras de ganarse la vida en este canal. De hecho escribí algo que te puede ayudar mucho a tí también: 25 formas de ganar dinero con tu blog.

Mi familia y amigos más allegados no entendían mi idea y eso me desanimaba, me hacía perder fuerza y ganas de continuar con mi proyecto. Sin embargo sabía que lo hacían con cariño por el simple hecho de protegerme. Pero esa protección era como un veneno para mi.

Necesitaba enseñarles qué era realmente lo que quería y demostrarles que valdría la pena.

Esto casi acaba con mis planes. Los dichosos comentarios y opiniones de amigos y familiares. Sentía cómo mi sueño desaparecía poco a poco. Quizás ellos tenían razón. Llegué a pensar incluso que me había convertido en un inmaduro y que debía de aguantar en mi trabajo y con mi vida, al fin y al cabo, no todo el mundo es feliz en esta vida.

 

Mi antídoto contra los comentarios desmotivadores

 

Dios mío, menos mal que esto se me pasó rápido. Si no, no sé que sería de mí en estos momentos.

Me alejé sutilmente de aquellas personas que no me ayudaban con sus comentarios y me acerqué un poco más a aquellas que, simplemente escuchándome, me animaban con sus palabras y confiaban en mí. Creo que aquí se demuestra quien te quiere de verdad.

El tema de la familia es otra historia. Tu familia siempre quiere lo mejor para ti y, egoístamente, prefieren que sigas con tu trabajo y rutina para así tener un futuro asegurado.

Quizás este tema fue otro de los que más me afectó. Pues obviamente mi familia no veía bien mis planes y me costó mucho hacerles ver que no estaba bien y que necesitaba un cambio radical en mi vida, pensar un poco más y ser dueño de mi tiempo.

Sin embargo, poco tiempo después, confiaron en mí y aquí estoy.

 

¿Y ahora qué?

 

Una vez tomada la decisión, ya no había marcha atrás.

Comuniqué a mi trabajo el tema de mi excedencia y me la aceptaron sin problemas.

Sin embargo, seguí escuchando más comentarios negativos. Y yo, seguía haciendo oídos sordos.

Mi familia ya estaba avisada al igual que mis amigos y pareja. Tenía el apoyo de todos ellos (a los que me había arrimado).

Y llegó el día.

 

El primer día de mi nueva vida

 

Mi primer día de mi año sabático. Ese año en que tenía que hacer todo lo posible para construir la vida que siempre había querido.

No tenía muchas oportunidades y debía ir a por ello. Al fin y al cabo sólo tenía 12 meses para intentarlo, el tiempo que duraría mi excedencia.

Recuerdo el primer día cuando el despertador sonó a las 7 de la mañana y no sabía si debía levantarme como cuando trabajaba o seguir durmiendo un poco más.

Era un sensación tonta de remordimientos y sentido de culpabilidad. ¿Pero por qué?

No es fácil cambiar tus rutinas y estilo de vida de la noche a la mañana.

Lo que hice en las siguientes semanas fue ir apuntando todas aquellas cosas que siempre me habían jodido de mi vida e irlas cambiando progresivamente:

  • Horarios. Cree el mío perfecto. Hora a la que me levantaría, hora de la comida, horario de trabajo, etc.
  • Actividades que siempre había querido practicar pero que por falta de tiempo nunca había podido iniciar: patinaje, pintura, etc.
  • Tipo de alimentación que quería llevar ahora que tenía más tiempo para cocinar e ir a la compra.
  • Ahora que no tenía un horario fijo y que me esclavizase, podía viajar entre semana (que es más barato) sin dar ninguna clase de explicaciones.
  • Yo era mi propio jefe, podía marcarme mis propios objetivos y decidir lo mejor para mi negocio, mi blog.

Y poco a poco lo he ido puliendo para empezar a disfrutar de este año que me queda por delante. Año que espero sea el inicio de muchos más.

 

Mi nuevo negocio

 

En cuanto a mi propio negocio, la verdad es que también asusta un poco y puede llegar a ser un tanto estresante.

Y he aquí la parte negativa de todo esto.

Cuando eres el propietario de tu propio negocio, debes de tener una visibilidad sobre las ganancias futuras del mismo.

Y a mi eso me costó.

Recuerdo que tuve que planificar todo el proyecto más exhaustivamente y marcarme objetivos a corto y largo plazo. Al fin y al cabo, tenía que conseguir dinero lo antes posible para que el blog fuese viable. Y así lo hice.

A día de hoy ya he comenzado a ganar mis primeros ingresos y las visitas del blog comienzan a crecer mensualmente.

Esto funciona.

El bloguero novato en Cintia's Love in Action

Empezando una nueva vida

 

Balance de mis primeros meses

 

La mejor decisión de mi vida. Eso es lo que contesto yo cuando me preguntan sobre mi año sabático.

Y es que no me puedo quejar. Todo está yendo como me había imaginado.

Estoy mucho s tranquilo y ahora puedo decir que estoy disfrutando de mi vida.

Cero estrés, 100 por 100 motivado y con ganas de todo.

Sé que puede llegar a ser un poco difícil de entender incluso de creer. Pero es cierto.

No te voy a negar que a veces hay días malos, pero se camuflan bastante bien entre la inmensidad de días buenos.

Tardé un par de meses en habituarme a la nueva rutina y forma de trabajar. Pero cuando luchas por tus sueños, todo es cuesta abajo.

Ahora disfruto de un día trabajo en una cafetería chula del centro de Madrid y otro día en Tánger en un hotel.

Estoy satisfecho.

Además, todos los objetivos que me he ido marcando en el blog se van cumpliendo con creces y no tengo esa presión.

Y si la cosa sale mal, sé que tengo mi antiguo trabajo esperándome. Tengo esa seguridad gracias a la excedencia laboral que cogí.

¿Te interesaría saber más detalles al respecto?

Pues a continuación te explico todo el tema de la excedencia por si es ese es uno de tus frenos.

 

¿Qué es una excedencia laboral?

 

Una excedencia laboral es un periodo en el cual dejas de currar en tu trabajo actual y en ese tiempo la empresa deja de pagarte y cotizar por ti. Obvio. Tu a cambio, dejas de trabajar allí.

Existen dos tipos de excedencias: la voluntaria y la forzosa.

La voluntaria es la que yo me cogí. La forzosa es aquella que, como su nombre indica, la empresa te obliga a coger por diversos motivos, por ejemplo, por tener un cargo público importante (imagina que te eligen alcalde de tu pueblo).

La excedencia voluntaria es un derecho laboral y por tanto cualquier trabajador español podrá acogerse a él. No obstante, existen ciertos requisitos.

 

¿Qué requisitos tiene la excedencia voluntaria?

 

Los requisitos para cogerse una excedencia laboral son los siguientes:

  • Debes de llevar trabajando en tu empresa al menos 1 año desde la fecha de la firma del contrato.
  • El periodo de excedencia podrá tener un plazo de entre 4 meses y 5 años.
  • No hace falta dar explicaciones de por qué te quieres coger una excedencia. Sin embargo, no puedes incumplir ninguna de las cláusulas de tu contrato o convenio laboral. Por ejemplo, si en tu contrato pone que no puedes trabajar en la competencia, obviamente no podrás hacerlo. Si lo haces, podrán prescindir de ti incluso si ya te encuentras de excedencia.
  • Si ya te has cogido otra excedencia previamente, deben de pasar al menos 4 años para poder cogerte una segunda excedencia.

 

Asimismo, durante tu excedencia voluntaria, la empresa guardará tu antigüedad laboral. Es decir, cuando reingreses de nuevo (si es que vuelves), tu antigüedad laboral se reanudará.

También he de comentarte que la excedencia voluntaria es un derecho laboral pero no obliga a la empresa a readmitirte siempre. Es decir, con la excedencia voluntaria tienes derecho a que la empresa te reserve tu puesto laboral en ella, pero si cuando te vayas a incorporar a la empresa, ésta no tiene puestos vacantes, deberás de esperar a que los tenga.

Además, la empresa, durante tu primer año de excedencia, te guardará esa preferencia de reingreso en un puesto igual al que tenías o similar en cuanto a categoría. Si eres familia numerosa, este plazo se puede ampliar hasta los 15-18 meses.

A partir del segundo año, la empresa podrá recolocarte en cualquier puesto de la empresa para el que estés capacitado.

No obstante, aunque todo lo que te estoy comentando viene recogido en el artículo 46 del Estatuto de los Trabajadores, deberás de revisar el convenio de tu empresa ya que algunos plazos pueden variar así como las circunstancias.

 

¿Cómo se solicita la excedencia voluntaria en el trabajo?

 

La excedencia voluntaria se pide a la empresa por escrito. Y cuando digo por escrito es por escrito. Siempre debe de existir un papel firmado por ti en el que también figure la firma de tu departamento de RRHH o persona que se encargue de ello. Por eso siempre deberás de tener dos copias. Una para tí con esas dos firmas y otra para la empresa.

En el papel deberán de figurar las fechas exactas del periodo de excedencia.

Recuerda que no hace falta indicar el motivo de la excedencia siempre y cuando no incumplas el contrato o convenio.

Te dejo un link con un modelo de carta para que puedas descargártela: Solicitud de excedencia

Intenta entregarla dando un plazo de unos 15 días en adelante para que la empresa pueda organizarse. Además piensa que siempre es mejor facilitarle todo a la empresa ya que después, si queremos volver, este tipo de acciones son las que mejor van a recordar.

Una vez entregada la solicitud, la empresa ha de contestarte diciéndote si te conceden o no la excedencia. Recuerda que debes de cumplir con los requisitos que te comenté anteriormente para que te la concedan. Si no, podrías reclamar.

Si te la conceden, normalmente la empresa te liquidará las vacaciones pendientes, pagas extras y similares por si finalmente no decidieras volver.

 

¿Y qué pasa cuando finaliza la excedencia voluntaria?

 

En caso de que ese año sabático te haya hecho pensar mucho y quisieras regresar a tu antiguo trabajo, debes de enviar por escrito una solicitud de reingreso antes de que finalice el periodo de la excedencia.

En este punto, la empresa puede aceptar tu reingreso (tiene puestos vacantes), denegarlo hasta que hayan nuevos puestos (deberá de demostrarlo) o comunicarte que no quiere readmitirte aún habiendo vacantes libres (aquí podrías demandar a la empresa).

Como ves, todo tiene solución. Si tienes trabajo, puedes pedirte una excedencia laboral. Es sólo un seguro para quedarte tranquilo y así poder alcanzar tus sueños más fluidamente gracias al año sabático.

 

¿Y ahora qué te lo impide?

 

Como ves todo tiene solución.

Si ya tienes trabajo, puedes pedir una excedencia.

Para el tema del dinero, siempre puedes ahorrar una cantidad o emprender un pequeño negocio como el mío. Piensa en aquello que siempre deseaste dedicarte y que por falta de tiempo nunca pudiste empezar.

También podrías vender todas aquellas cosas que te sobran y juntar dinero para viajar y poder vivir un tiempo. Seguro que tienes ropa, muebles o enseres que no utilizas desde hace muchísimo tiempo.

Otra opción podría ser la de irte a trabajar a otro país a cambio de vivir una nueva experiencia conociendo la zona o simplemente aprendiendo el idioma. Así pues, matas dos pájaros de un tiro. Además este tipo de trabajos suelen ser de media jornada y terminan convirtiéndose en una experiencia única. Te dejo una web donde puedes encontrar algún trabajo de este tipo: http://trabajarporelmundo.org/

Apóyate en la gente que te pueda motivar y aléjate de aquella que sabes no te va a apoyar o desmotivar.

Crea un plan perfecto para ti con una meta visible.

El bloguero novato en Cintia's Love in Action

Un año sabático no es un año en el que te vas a tocar las narices. No.

Se trata de un periodo en que quieres cumplir uno de tus objetivos sin ataduras de ningún tipo.

Y por último piensa en todo aquello que experimentarás. Todo aquello que siempre quisiste hacer y que por culpa de la rutina no has podido cumplir.

Viajar, disfrutar de la familia, amigos y pareja, conocerte a ti mismo, …en definitiva más tiempo para ti. Aprenderás a ser dueño de tu tiempo.

En este otro post, Cintia te habla de las maravillas que ha podido hacer durante su año sabático: 70 cosas que hecho durante mi año sabático (¡y no las cambiaría por nada en el mundo!)

¿A que te da mucha envidia?

Y tú, ¿a qué esperas para cogerte un año sabático?

 

Es tu turno…

 

¿Te habías planteado la posibilidad de cogerte una excedencia voluntaria?

¿Ves un poco más fácil el camino con la información que aquí te hemos ofrecido?

 

Te vemos en los comentarios (¡¡un poquito más abajo!! 🙂 )

Israel Huerta

Israel Huerta

Ayudo a otros blogueros con sus proyectos. Youtuber aficionado, fotógrafo en prácticas y apasionado del emprendimiento y los viajes. Mi objetivo es llegar a vivir de mi blog. Empieza por aquí
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