Cogerse un año sabático es el sueño de muchos,  ¡como también era el mío!

Sin duda alguna es una experiencia inolvidable que todo el mundo debería vivir durante una temporada en su vida, pero siento que es importante aclarar algunos puntos acerca de lo que verdaderamente es.

Tomar la decisión de cogerte un año sabático es algo mucho más grande, importante y transformador de lo que tal vez crees.

Y sí, es difícil.

El que piense que es fácil… que se vaya olvidando.

A continuación intento explicarte el porqué.

¿Qué es y que no es un año sabático?

Un año sabático NO ES…

  • Simplemente irte a viajar
  • Unas vacaciones largas
  • Una “huida”
  • Sólo descansar
  • No ir a trabajar

 

Esa es una cara de la moneda, que está muy bien y en cierto modo, es cierto.

Pero  eso no lo explica todo. Esa es una versión muy limitada y no siempre cierta.

Cogerse un año sabático es mucho más que eso.

 

Un año sabático ES…

  • Un cambio de vida
  • El inicio de una etapa de profunda transformación personal
  • Un momento de tu vida en el que tienes que tomar muchas decisiones
  • Un momento de soltar apegos para hacer lo que es verdaderamente importante para ti
  • Un proceso de transformación de tus valores y tus principios de vida.

 

Mucha gente, cuando siente que no es feliz, que la vida le aprieta, está estresado, tiene problemas de varios tipos (pareja, familia, depresión,)… siente la necesidad de evadirse de esa realidad y piensan  en irse. Cogerse un año sabático y “huir”.

Pero esa no es la solución.

Ninguna huida soluciona nada. La misma mierda te estará esperando cuando regreses si no la solucionas antes de irte.

Primero tienes que AFRONTAR tu situación, poner muchas ideas en orden, hacer un trabajo personal interior, crecer y empoderarte.

Si tienes un problema de pareja, tendrás que ver qué te está pasando ahí.

Si tienes depresión, problemas de infancia, problemas legales,… lo mismo. Tienes que solucionar ese conflicto interior para poder “volar”, soltar el pasado y ser feliz.

Si tu autoestima es muy baja y tienes muchos pensamientos negativos, no te quedará más remedio que trabajar para cambiar ese patrón de pensamiento.

Si tienes una hipoteca y ves que “te pesa” porque te quita libertad, tal vez tengas que hacer algo ¿no crees?

¡Irte a donde sea llevando a cuestas una mochila de 27653986 quilos no creo que sea lo mejor para ti!

¿Comprendes que eso aligera tu equipaje y te hace más libre, verdad?

Una vez afrontes lo que sea que tengas que afrontar y realices el trabajo interior necesario, te sentirás más preparado para tomar esa decisión y hacer el gran cambio.

 

¿Cómo lo hice yo?

 

En mi caso, trabajar tantas horas durante tantos años me había desgastado mucho física y energéticamente.

Eso, sumado a otras pequeñas cosas (asumir demasiadas responsabilidades, rupturas de pareja, dificultad para encontrar “mi lugar” en el mundo, dificultades para decir lo que pensaba aunque a los demás no les gustase…) fueron llenando mi mochila de vida.

Lo que empezó siendo tan sólo síntomas físicos, acabó convirtiéndose en una enfermedad del alma. Tocó muy profundamente mis emociones hasta que entré en una gran depresión, que en realidad era una fuerte crisis espiritual.

Por mi cabeza ya hacía años que bailaba la idea del año sabático. Pero no, aún no había llegado el momento.

¿Por qué?

Pues porque aún tenía muchos aspectos que trabajar interiormente para poder ser LIBRE de verdad.

No se trataba de poner parches, se trataba de solucionar los problemas de raíz.

Tuve que abandonar mi ego, ese que me hacía levantarme cada mañana creyéndome la super profe, la super hija, la super amiga, la super mujer. Tuve que decir “BASTA” y rendirme a la vida para poder aceptar que necesitaba un cambio.

Mientras yo me creía imprescindible ¿cómo iba a dejar todo aquello para irme y vivir mi propia vida?

¿Cómo me iba a ocupar de mi propia vida, si estaba tan ocupada intentando resolver la vida de los demás?

Además, tuve que cambiar muchas creencias erróneas acerca del dinero, el trabajo y la vida.

Tuve que desarrollar un pensamiento más abundante, sentir que podía vivir una vida de riqueza económica, dejar de pensar que me iba a faltar el dinero y alimentando pensamientos de escasez.

En cuanto al trabajo, tuve que transformar la creencia de que “trabajar es sacrificio”.

¿Más sacrificios? ¿Hasta cuándo?

Llegó un punto que mi alma se estaba rebelando ante mi propia vida y ante el sistema.

Pero no me quedó más remedio que afrontarlo cara a cara. TODO. Sin esconderme ya más, sin seguir poniendo capas de maquillaje a situaciones que para mí eran ya insoportables.

Como veis, antes de tomar la decisión seriamente debía mirar cara a cara muchos aspectos de mi vida con total honestidad y sinceridad.

El proceso fue muy duro, pues vi como se desmontaba el castillo de naipes de mi vida. Todos los conceptos creados anteriormente se iban derrumbando uno a uno.

Hasta la fecha, siempre me había apasionado mi trabajo de maestra, pero lo cierto era que estaba agotada y sin energía.

¿A qué se debía eso? ¿De verdad me llenaba tanto como yo pensaba, o más profundamente, había “algo más” que no podía ver?

¿Por qué sentía que me iba marchitando como una flor? ¿Por qué ya no me apetecía salir con mis amigos como siempre había hecho? ¿Por qué necesitaba tanto estar sola y en silencio?

Estaba claro que algo se estaba gestando dentro de mí. Algo que yo no tenía ni puñetera idea de cuál era verdaderamente la magnitud.

El asunto era tan profundo que necesité bastante tiempo para llegar “al kid de la cuestión”.

Fue un año de profunda crisis emergente (depresión), pero la crisis se extendió unos 3 años. Un año donde tuve que reflexionar mucho acerca de mi vida.

Para llegar a ese nivel de entendimiento acerca de lo que quería y qué debía hacer para solucionar  “mi malestar” tuve que esforzarme mucho, luchar mucho, comprometerme con mi vida a tope.

Todo esto lo explico mejor en el post:  ¿Como transformé mi vida? Parte I: La historia de mi muerte y renacimiento

El caso es que tuve que mirar hacia adentro. Tuve que aprender primero. Tuve que sanar. Tuve que hacer muchas renuncias. Tuve que defender mi verdad.

Y luego si… ¡fui libre!

Pero no antes.

Por eso, si lo que tú quieres es tomarte un año sabático, me parece fantástico, pero antes tienes que mirar HACIA DENTRO.

Ninguna solución a ningún problema de tu vida se encuentra FUERA: en ningún viaje, en ninguna relación, en ningún objeto material, en ningún trabajo…. ¡Sólo dentro de ti!

Tan sólo cuando seas capaz de mirar cara a cara tu verdad…

Tan sólo cuando te enfrentes a tu propia sombra…

SANARÁS. Y SERÁS LIBRE.

 

A continuación te doy más detalles de lo que un año sabático supone…

Ya te he avisado… no será fácil, ¡pero será el mayor máster de vida que hayas hecho nunca!

 

 Aspectos que debes tener en cuenta respecto a un año sabático

Muchas de los puntos de los cuales hablo a continuación están explicados con mucha más profundidad en el Ebook Gratis:

Todo lo que necesitas saber para cogerte un año sabático. Guía + Workbook para que diseñes un plan de acción y superes todos tus miedos y obstáculos.

Todo lo que necesitas saber para cogerte un año sabático

 Puedes descargártelo GRATIS registrándote AQUÍ.

 

#1 Afecta a todas las áreas de tu vida: trabajo, familia, economía, pareja

 

En el momento en que empieces a plantearte seriamente cogerte un año sabático, verás que empezarás a cuestionarte muchas otras cosas, pues todo está interrelacionado.

Si te coges un año sabático y tienes pareja: eso te afecta de una manera u otra. Tendrás que valorar que haces con la relación o si buscáis un plan conjuntamente.

Si tienes trabajo: tendrás que decidir qué haces con él. ¿Sigues? ¿Lo dejas? ¿Trabajas unos meses más y te planteas dejarlo más adelante cuando tengas ahorrado el dinero suficiente? ¿Te buscas otro trabajo donde te paguen más? ¿Pides una excedencia?

Si tienes familia: tendrás que decidir también que haces o cuál es la mejor manera para combinar tu año sabático con tus obligaciones y/o responsabilidades familiares.

Del mismo modo, la decisión de cogerte un año sabático influye en tu economía y eso te obligará a tomar una serie de decisiones y realizar cambios respecto a tu uso y gestión del dinero. Si lo que quieres es ahorrar, tendrás que buscar maneras de incrementar tus ingresos y reducir tus gastos.

 

#2 Tienes que hacer “renuncias” y cambiar tu estilo de vida y tus prioridades

 

Hay una cosa que tienes que tener muy clara: todo no se puede. A no ser que seas rico y te salga el dinero por las orejas.

Si ese no es tu caso, como la inmensa mayoría de personas, te va a tocar hacer muchas renuncias.

Lo que no puede ser es que mantengas las 3 teles, sigas saliendo con tus amigos a cenar cada 2x3, pretendas tener el último modelo de I phone, vayas a la peluquería todos los viernes, te compres un perfume que seguramente no te hace tanta falta y seguir manteniendo membresías de gimnasios, revistas y compañías de teléfono e internet.

Si lo que quieres es cogerte un año sabático, tu objetivo nº1 es AHORRAR.

Para ahorrar tienes que rebajar tu nivel de gastos.

Y para rebajar tu nivel de gastos, tienes que renunciar a cosas.

Si te lo paras a pensar fríamente, te darás cuenta que muchos de tus gastos no son absolutamente necesarios.

Muchos de esos gastos “fijos” del mes se nos van en muchos extras: ahora un café, ahora un croissant de chocolate, ahora una camiseta muy chula que he comprado en Bershka, ahora una cortina nueva para mi comedor, ahora una cuota para tener una conexión a internet de fibra óptica.

¡Empieza a renunciar a pequeñas cosas y verás como tu margen de ahorro se incrementará muchísimo!

 

#3 Te obliga a reinventarte

 

Olvídate si piensas que te cogerás un año sabático y cuando vuelvas todo será igual.

El primero que cambiará serás tú, desde el mismo momento en que inicies esa nueva etapa en tu vida.

Verás que entrarás en fase de constante reinvención tanto a nivel personal como profesional, porque te darás cuenta que la vida que llevabas antes no era vida y querrás vivir mucho mejor a partir de ahora.

¿Pero como cambiar hábitos de vida y pensamiento para vivir mucho mejor?

REINVENTÁNDOTE.

Tomando decisiones: ¿Qué tipo de trabajo quieres hacer a partir de ahora? ¿Qué tipo de vida quieres llevar a partir de ahora? ¿Dónde quieres vivir y con quién? ¿Cómo puedes ganar dinero y vivir bien sin que eso te quite todo tu tiempo y energía?

Tu antiguo modelo de vida y pensamiento ya no te servirá para dar respuesta a tus nuevas necesidades. ¡No te quedará más remedio que mantenerte en constante expansión!

 

#4 Sanar aspectos de tu pasado: heridas emocionales

 

Mucha gente me escribe pidiéndome consejo para orientarles a cómo cogerse un año sabático y se olvidan que hay una parte muy importante a la cual no pueden hacer oídos sordos: su propia historia.

A veces, dejar tu trabajo o tener el dinero que necesitas no es suficiente para dar el gran paso.

¿Por qué?

Porque hay asuntos no resueltos de tu vida que tiran de ti. Y hasta que no los resuelvas, no podrás avanzar.

Tal como os he contado antes, yo tuve que mirar qué estaba pasando dentro de mí. Analizar de donde provenían esos sentimientos, esa tristeza, ese cansancio… y eso mismo te va a tocar hacer a ti.

Cogerte un año sabático no es aparcar nada, ni huir de nada. Es afrontar tu vida.

Si arrastras desde hace años (o toda una vida) problemas serios de infancia, con tu pareja, traumas, problemas familiares, miedos crónicos que te impiden avanzar, enfermedades constantes que son manifestaciones emocionales “de que algo no va bien”… ahí tendrás que trabajar un poquito antes de ser “libre”.

Son los deberes que la vida te ha puesto, y tú, como buen alumno, tienes que realizar. Hasta que no aprendas la lección que la vida tiene para ti, se te presentará ese mismo problema o situación una y otra vez. ¡Pero tu eso ya lo sabes!

Nada que no resuelvas tú, se resolverá solo por sí mismo.

Y si no trabajas en ello, esos mismos problemas te acompañarán en tu mochila mientras viajas o “disfrutas” de ese año sabático.

Yo tuve que aprender muchas lecciones a marchas forzadas y esto es lo que aprendí.

También es cierto que puedes aprovechar ese año sabático para trabajar en tu crecimiento personal, ¡sin duda! Pero no pienses que todo será perfecto y maravilloso sólo cogiéndote un tiempo de descanso si además no vas realizando un trabajo paralelo.

Mucha gente se coge un año sabático, o lo deja todo para irse a viajar, y al no trabajarse interiormente se llevan con ellos los mismos marrones y “comidas de tarro”. Con lo cual siguen viviendo “allí” lo mismo que “sentían” aquí.

La felicidad, la paz, la realización personal, la alegría de vivir… no es algo que te aporte per se un lugar, unas vacaciones, el dinero o una persona… ¡es un estado interior de que alcanzamos cuando transformamos nuestra realidad y nuestros pensamientos!

 

#5 Te va a tocar responsabilizarte de tu propia vida

 

Bueno, ¡eso siempre! Pero cuando decides “salirte del camino estipulado” para lanzarte a la aventura de ser tu mismo, esa responsabilidad se multiplica por mil.

En el momento en que decides cogerte un año sabático es que necesitas “algo más” que tu vida actual no te aporta. Y eso te tocará currártelo a ti, nadie te lo pondrá en bandeja.

Ser consciente de esa realidad te obliga a actuar en consecuencia y tomar las decisiones necesarias, pues una vez abres los ojos, ya no  puedes seguir echando la culpa a loso demás, al sistema, a tu trabajo o a tu jefe.

Si no te gusta, te jodes. Y si no… ¡responsabilízate de tu vida, haz los cambios que consideres necesarios, y deja de quejarte!

Es muy fácil quejarnos de lo que no nos gusta, pero quedarnos ahí parados por miedo victimismo.

Vivir es cosa de valientes. ¡Y los valientes asumen su responsabilidad!

 

#6 Tu visión del sistema se transformará radicalmente

 

La mayoría de personas que se lanzan a la aventura de cogerse un año sabático es porque ya están hasta las narices:

  • De tanto trabajar
  • Del sistema capitalista que induce a consumir masivamente olvidándonos de nuestras verdaderas necesidades
  • De sentir que el dinero acaba manipulándolo todo
  • De ver que todo el mundo va con prisas y estrés mientras tú sueñas con una vida más tranquila…
  • De vivir para el fin de semana porque después de tu jornada laboral no te queda tiempo para nada
  • De sentir que lo vas dejando todo “para mañana” y “para cuando me jubile” y mientras tanto la vida va pasando por tu ventana
  • De sentir que son engañados por un sistema corrupto, lleno de intereses económicos que sólo favorece a unos cuántos a costa de tu trabajo, tu dinero y tu esfuerzo

El valiente que es capaz de abrir los ojos ante ésta realidad, empieza a ser cada vez más crítico con el sistema y finalmente no le queda más remedio que transformar su vida (o seguir aceptando eternamente vivir en esa cruda realidad).

Una vez se ha iniciado ese proceso de cambio, ya no hay marcha atrás.

Tus ideas y valores se irán transformando momento a momento y eso te obligará a tomar muchas decisiones que afectarán a todos los ámbitos de tu vida.

 

#7 Cuando vuelvas, nada será igual

 

¡Yo eso lo supe desde el primer momento que me fui!

Cuando tomas una decisión tan importante en tu vida, cambias tanto que nunca nada volverá a ser igual (¡pese a que todo sigua igual a tu alrededor!)

Tus amigos, tu familia, la ciudad, los programas de la tele… todo seguirá igual que siempre.

Ellos seguirán preocupados con los mismos asuntos y viviendo de la misma manera que lo han hecho siempre. Pero cuando tú regreses, tendrás la sensación de que ya estuviste ahí y ya diste un paso más a nivel de consciencia.

No es que seas mejor ni peor que ellos, simplemente tus prioridades y estilo de vida habrá cambiado.

Ahora necesitarás alimentar tu vida ocupándote de otra serie de asuntos, participando en otro tipo de actividades o moviéndote con otros círculos de amistades pues sentirás que te aportan más.

A muchas personas esto les da mucho miedo, pero es una fase de tu vida que tendrás que afrontar si quieres vivir de acuerdo a tus valores… ¡dejando atrás tu zona de confort!

 

#8 Vas a tener que aprender a hacerte amigo de tus peores enemigos: el miedo y la incertidumbre

 

No te va a tocar otro remedio.

El miedo (en mayor o menor grado) y la incertidumbre estarán siempre ahí.

La clave está en que los aceptes como compañeros de camino y te alíes con ellos.

Déjales que entren en tu vida y te acompañen. No pretendas luchar contra ellos, porque ya sabes quién ganará ¿verdad?

El que pretenda vivir en el planeta Tierra sin miedo y sin tener nunca la sensación de incertidumbre, que vaya bajándose del avión.

Pero sí: es posible gestionar esas emociones. Mantente sereno cuando ellos más aprieten: esa es la clave.

Cuando las aceptes, sin luchar contra ellas, verás que dejarán de interferir en tu vida y seguirás caminando rumbo hacia donde tú elijas.

La pretensión de seguridad es una ilusión de la mente. ¿Acaso alguien tiene seguridad 100% de algo? ¿Acaso alguien puede prometerte 100% algo?

No amigo… surfea, fluye… ¡con lo que sea que tenga que llegar!

 

Disculpa si he sido muy dura explicándote la realidad tal cual es 🙂

Si después de todo esto que te acabo de contar, sigues ilusionad@ para cogerte un año sabático… ¡tú eres de los míos!

No olvides que todo esto tiene muchos más aspectos positivos que negativos.

La libertad y la alegría desbordada por el simplemente hecho de vivir, ¡te están esperando!

¡Pero el triunfo llega a los que se lo curran!

 

Ahora dime tu…

¿Cuál era tu idea de lo que es un año sabático?

¿Eras consciente que es un cambio de vida mucho más grande de lo que parece?

¿Te ves preparado para hacer los cambios que sean necesarios?

 

¡Te espero en el apartado de comentarios!

Cintia

Mi misión es ayudarte a hacer un cambio de vida, reinventándote personal y profesionalmente durante un año sabático mientras te acompaño en tu proceso de desarrollo personal y crecimiento espiritual.

¡No te vayas sin mi regalo! Descárgate mi GUÍA GRATIS: "Los 7 errores de novata que debes evitar al planificar el mejor año de tu vida".

 
Shares
Share This