Si, sé que da un miedo que te cagas. Superar la incertidumbre no es nada fácil porque la mente lo registra como “peligo” e “inseguridad”.

Acojona bastante lanzarse a la aventura de cogerse un año sabático sin tener claras muchas cosas.

¿Qué pasará si dejo mi trabajo?

¿Y de qué viviré?

¿Cómo me lo montaré para ganar dinero?

¿Y qué pasará cuando vuelva?

Éstas y muchas otras preguntas pueden ametrallarte vivo e impedirte avanzar a no ser que seas capaz de lidiar con ellas.

Lo primero, es que tengas claro que quieres cogerte ese año sabático.

A partir de ahí, ¡tranquilo! Ya verás como poco a poco irás encontrando respuesta a esas preguntas y como “cada cosa se coloca en su lugar”.

Todo es cuestión de tiempo y paciencia.

Aprender a vivir con la incertidumbre es todo un arte que deberás aprender a dominar si lo que buscas es la verdadera felicidad y hacer realidad tus sueños.

A continuación comparto contigo mis pequeños secretos…

¿Vamos allá?

 

¿Cómo puedes superar tu miedo a la incertidumbre?

 

No creo que haya ninguna pastilla mágica quite esta pesadilla que todo el mundo sufre.

Solo se me ocurre una cosa: crecimiento personal.

Tan sólo comprometiéndote contigo mismo y con tu desarrollo personal y espiritual aprenderás a gestionar tu miedo y tus emociones. Y eso te ayudará a afrontar la incertidumbre.

De no ser así, pasarás toda la vida sufriendo.

Seguro que conoces muchas personas que son “sufridoras crónicas”. Se pasan la vida preocupados por cosas que no pueden controlar.

¡Espero que no seas tu uno de ellos!

Si tuviera que darte algunos “truquillos”, éstos son los fundamentales para mi, acorde con mi propia experiencia.

 

#1 Quítate de la cabeza la ilusión de la seguridad

 

Pretender estar seguro es como pretender agarrarse a un bote salvavidas que no existe.

Nada ni nadie puede darte ni prometerte la seguridad que necesitas (o que a tu ego le gustaría): ni el dinero, ni una pareja, ni un coche, ni una casa, ni un trabajo, ni una promesa, ni una firma.

En el fondo de tu interior sabes que todo eso puede ser efímero. Hoy está y mañana no.

Todos estamos sujetos a la rueda del cambio. Vivimos en el universo, con sus ciclos de subidas y bajadas, creación y destrucción.

Las personas nacen y mueren. Los negocios abren y cierran. Las relaciones empiezan y acaban. Los continentes se forman y desaparecen. Se produce un huracán, y a los dos minutos sale el sol de nuevo.

Nada es eterno y pretender estar seguro 100% es un desgaste de energía enorme que no vale la pena que inviertas.

¿Crees que la seguridad existe?

No. No existe. Nadie está a salvo 100% de nada.

Y el que pretenda aferrarse a eso vive en la ilusión de la realidad.

Nadie puede garantizarte que nunca te echarán de tu empresa, que nunca les va a pasar nada a tus hijos, que tu pareja nunca te dejará, que siempre tendrás dinero o que jamás enfermarás.

¿Qué puedes hacer tu?

Dejar de perseguir esa seguridad. No te obsesiones.

Cuida de unos mínimos, obviamente… pero no te resistas al propio curso de la vida.

Acepta que las cosas son como son, aunque duelan, aunque sufras, aunque te inquiete.

Y si las incertidumbres te acechan en el momento de plantearte un año sabático, acéptalas. No pretendas que desaparezcan, porque no lo lograrás.

Eso sí, cuanto más te relajes… más fuerza perderán y menos te preocuparán. Entonces, verás más claro qué decisiones tomar.

 

#2 Deja de controlar

 

La necesidad de control responde a una necesidad de anticipación de los resultados.

Necesitas saber ahora lo que pasará luego, porque no toleras la incertidumbre de no saber qué pasará.

O porque tienes un miedo terrorífico a que las cosas no sean como tú quieres.

Aceptar la vida como se presente, aceptar la realidad tal cual es y las cosas tal como son… es una habilidad que te aportará mil beneficios: menos miedo, menos estrés, dejar de vivir siempre preocupado por todo, mejor gestión de tus emociones ante la adversidad…

Controlar las cosas es super importante, quien diga que no miente. Está claro que lo que no podemos hacer es ir por la vida a la deriva.

Pero olvídate de pretender controlarlo todo. Y mucho menos si eso te acaba afectando tanto, que cuando pierdes el control te sientes mal.

¡Si pudiéramos controlarlo todo seríamos máquinas, no personas!

Amigo, deja que la vida te vaya guiando. Sigue las señales. Escucha a tu corazón. Estate atento a los mensajes que te irán llegando… ¡y fluye!

 

#3 Fluye con la vida

 

Fluir con la vida es como bailar con ella.

Para bailar tienes que estar relajado, tienes que sentir la música, tienes que dejarte llevar.

Fluir con la vida es aceptar lo que llegue sin resistirse.

Abrirte a ella, sin cerrarte.

Adaptarte a cada momento a los cambios sin enfadarte constantemente y sin luchar.

Dejar las armas, como digo yo siempre.

Fluir es lo que hace un río. El río baja cargado de agua y aunque se encuentre una piedra en su camino, no detiene su curso, simplemente sigue río abajo…

Te imaginas al río diciendo…

“Eh, tu, tronco caído… ¿qué haces en mi camino?”

“Qué narices hará este pedrusco por donde paso yo?”

“A quién se le habrá ocurrido dejar aquí ésta barca?”

No… ¿verdad?

Pues más o menos, tu deberías hacer lo mismo.

Dejarte llevar un poco más y dejar que la vida sea como es.

 

#4 Apaga la mente

 

“La loca de la casa” no para de dar la lata, ya lo sabes.

A menos que le pares los pies, no va a dejar de taladrarte y de hacer ruido todo el rato.

Es muy importante que cojas el hábito de detectar tus pensamientos y redirigirlos hacia otro lugar para que no sean ellos siempre los que partan el bacalao.

Los pensamientos no son ni buenos ni malos, simplemente son. Pero cuando son negativos, catastrofistas, pesimistas y castradores de sueños… más vale que les pongas en cuarentena.

Aprende a transformarlos en otros más positivos.

Por ejemplo: En vez de quedarte estancado en el pensamiento “Si me voy de éste trabajo no voy a encontrar otro nuevo”, intenta pensar: “¿De qué otras maneras podría ganar dinero?” “Seguro que encuentro otro trabajo que me gustará más incluso”.

El arte de pensar positivamente, es el arte de la felicidad J

 

#5 Medita

 

Los beneficios de la meditación son infinitos.

Uno de ellos es precisamente el control del pensamiento.

Cuando sientes que pierdes los nervios, que te invade la inquietud, que el miedo te aterra… siéntate y medita.

No dejes que la ola vaya a más. Detente. Respira. Conecta con tu centro. Enraízate y conecta contigo mismo.

No dejes que la emoción te paralice, no lo alimentes.

Respirando se diluye por sí mismo…

Cuanto más vas profundizando en la práctica de la meditación, más se va calmando la mente.

Una mente sin control es como un mono que no para de saltar.

Por el contrario, una mente entrenada mediante la focalización y la respiración, es una mente mucho más serena.

Los pensamientos siguen llegando, pero no son tan alocados, tan constantes ni tan persistentes. Tal como llegan, se van.

Con la meditación, se aprende a no dar poder a la mente. A desapegarse de las ideas y los pensamientos y así poder vivir en un estado de paz interior.

Del mismo modo, meditar puede ayudarte en momentos de incertidumbre. Cuando sientas que no acabas de tener claras tus ideas, que dudas, que tienes miedo… siéntate y medita.

Bajando el ritmo de revoluciones de tu mente, será más fácil que puedas ver la luz y elegir el camino a seguir.

 

#6 Ten en cuenta el principio básico de la metafísica: creas lo que crees

 

La metafísica quiere decir “más allá de lo físico”, es decir, la ciencia que estudia todo lo invisible a los sentidos físicos.

Y se ha demostrado que hay algo que transforma significativamente las cosas: el poder del pensamiento.

Lo que tu piensas se manifiesta: los pensamientos son “cosas” que se acaban materializando.

Es tu actitud y tus pensamientos lo que determinan lo que sucede.

Por éste motivo, debes prestar mucha atención qué pensamientos tienes para no alimentarlos y hacer que se conviertan realidad.

Si tienes pensamientos de miedo e incertidumbre, transfórmalos por otros de confianza y seguridad… ¡seguro que lo que se crea es mucho más positivo para ti!

 

#7 Conecta con el Universo: pídele protección

 

Siguiendo con la metafísica y las leyes espirituales del universo, “Pide y se te concederá”.

Éste es un principio que a mí siempre me ha funcionado mucho.

No concibo mi vida sin la espiritualidad profunda y la conexión con el universo.

Siempre que me conecto a él y le pido protección, él me la envía.

Sentir el “todos somos uno” o la conexión con la Fuente universal es sentir que no estás solo.

Siempre. No falla.

Del mismo modo te invito a que lo hagas tú.

Cuando veas que la incertidumbre y los miedos te invaden, en vez de quedarte ahí paralizado sin hacer nada (o retroalimentando tu miedo), pídele protección al universo.

A mi me gusta pedir protección física, mental, emocional y espiritual.

Y esa protección y ayuda acostumbra a manifestarse de múltiples maneras. A veces en forma de claridad en mis ideas, a veces en forma de fuerza interior, a veces en forma de valentía, a veces en forma de confianza…

Y una cosa muy importante. No te olvides de darle luego las GRACIAS. Pedir solo no vale si lo que emana de ti, no proviene de un profundo estado de gratitud.

Eleva tu vibración a la del Universo, se puro amor y pura abundancia… y no te preocupes que la seguridad y la protección las tendrás “garantizadas”…

 

¡La luz siempre llega!

 

Después de todos estos truquillos que te he contado, verás que todo pasa… y la luz siempre llega.

¡Te lo digo por propia experiencia! No sabes la de momentos difíciles que tuve que pasar hasta ver la luz y lanzarme al vacío…

La incertidumbre es un estado de transición de un momento a otro.

Es un momento en el cuál te encuentras en un intervalo de pensamiento entre algo “conocido” y algo “desconocido”.

La clave está en que durante ese intervalo no te desesperes para que no se alargue más de la cuenta.

Cuanto más tranquilo estés, mejor surfearás “la ola”.

Todos pasamos en la vida por momentos de incertidumbre, de dudas, de miedos e inseguridades.

¿Acaso alguien nació con el manual de instrucciones?

No. ¡No conozco absolutamente a nadie!

Pero hay algo que sí se puede aprender: a lidiar esos momentos para que sean lo más serenos y fructíferos posible.

Tu que anhelas cogerte un año sabático… ¡tómatelo con mucha calma!

Verás que nacerán en ti muchas incertidumbres de muchos tipos.

Sobre el trabajo, sobre el dinero, sobre tus amigos, la familia, el futuro, la vida…

Es como un tsunami que invade tu vida “cómoda” que vivías hasta el momento.

Necesitarás tiempo para dar respuesta a todas esas preguntas, y necesitarás paciencia… pues todas no llegarán tan pronto como tu quisieras.

Recuerda: Aquí quien manda es la VIDA.

Ella decide.

Tu mantente enraizado, y fluye con lo que sea que tenga que llegar.

Y si la vida te sacude… ¡déjate sacudir!

Y si el miedo te invade… ¡deja que pase a través de ti!

Todo esto pasará, como la noche llega después del día, y la el verano llega después del largo invierno…

Ahora respira sereno y sonríe… por cada problema que la vida te presente… ¡hay una solución!

Feliz camino a través de tus incertidumbres, ¡y todo el coraje del mundo para poder afrontarlos!

Un fuerte abrazo de todo corazón,

 

Cintia

 

Ahora dime tu…

 

¿Te gustaría cogerte un año sabático pero la incertidumbre y el miedo te paralizan?

¿Qué es lo que más te preocupa?

¿Cuál es la técnica que consideras que mejor puede ayudarte?

 

Otros posts de la misma colección:

 

Operación año sabático I: Lo que nadie te ha contado ¿Qué implica verdaderamente cogerse un año sabático?

Operación año sabático II ¿Qué puedes hacer si no tienes dinero o tienes una hipoteca?

Operación año sabático III: ¿Cómo puedo cogérmelo si tengo familia o hijos?

Cintia

Mi misión es ayudarte a hacer un cambio de vida, reinventándote personal y profesionalmente durante un año sabático mientras te acompaño en tu proceso de desarrollo personal y crecimiento espiritual.

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