Cuando decides cogerte un año sabático esperas que todo el mundo te anime, te aplauda, te diga que tu decisión es la mejor… pero no.

No siempre es así.

Unos te alabarán y otros te criticarán, como todo en la vida.

La clave está en que nos preguntemos: ¿Qué se esconde detrás de nuestra necesidad de aprobación? ¿Por qué nos afecta tanto lo que los otros opinen de nosotros?

En el post de hoy intentaré ayudarte a entender por qué es tan importante que aprendas a pasar olímpicamente de lo que los demás opinen o digan de ti.

Si de verdad deseas cogerte un año sabático, debes centrarte en lo que es verdaderamente importante para ti, dejar de ser influenciable por los demás y ganar confianza para seguir adelante con los dictados de tu corazón… ¡aunque nadie te entienda!

A mí tampoco me fue nada fácil, no os creáis.

Hoy puedo hablar “a toro pasado” y ver cuánto aprendí de aquellos momentos que tanto me irritaban. Ser “diferente” tiene su precio.

Hoy sé que no puedo gustar a todo el mundo y que no necesito la aprobación de nadie. Pero llegar a pasar tres pueblos de la gente requiere de trabajo personal y paciencia.

Aquí va mi historia y mis consejillos, esperando que te sean de gran utilidad y te den mucho valor y coraje para seguir adelante con la vida que tú, y sólo tú elijas.

 

Cómo logré que no me afectaran los comentarios de los demás

 

Si has leído la historia de mi muerte y renacimiento sabrás que todo lo que pasé hasta llegar al momento de tomar la decisión no me fue nada fácil.

Después de la quiebra en mi vida, del derrumbamiento de mi castillo de naipes, de pasarme un año sumida en una profunda crisis espiritual que se me manifestó en forma de depresión y de estar 7 meses de baja laboral… la vida no me dio alternativa.

Con toda la fuerza y todo el convencimiento interior de que esa era la decisión correcta, decidí cogerme ese anhelado año sabático, dispuesta a aguantar todos los chaparrones que me cayeran encima.

Debido a ese “estado crítico” en el que estaba mi vida (y mi salud) cuando comuniqué la decisión, muchos lo entendieron perfectamente, pero otros no.

Es de entender también que había mucha preocupación a mi alrededor. La Cintia de siempre (vital, feliz, enérgica, risueña… ¿dónde estaba? ¿qué le estaba pasando?). Sé con toda certeza que los que más me querían estaban profundamente preocupados por mí, porque era obvio que no yo no me encontraba bien.

Muchos se preguntaban:

¿Cómo iba a dejar mi trabajo de maestra funcionaria, con el buen sueldo que ganaba y toda mi vida “perfectamente” montada en Barcelona? ¿Qué pasaría con mi vida?

Por suerte, mis padres y hermanos siempre lo entendieron. Ellos sabían que “necesitaba volar”, aunque mi decisión no les hiciera saltar de alegría.

Pero muchos familiares, personas de mi entorno de “mentalidad tradicional” y amigos de mi edad pero con mucho miedo al verse proyectados en mí, no podían entenderlo.

Algunos  pensaban “que se me estaba yendo la olla”.

Otros que me había metido en una secta “porque seguía determinados grupos espirituales en Facebook” o que había perdido el norte siguiendo el camino de la mística más que el de la razón.

Otros me decían que no debía huir, sino afrontar.

Otros me decían que no me serviría de nada, que… “¿y si a la vuelta vuelves a recaer?”

Otros me alertaban de todos los miedos y peligros habidos y por haber cuando dejas “la seguridad” de tu trabajo para lanzarte “a una aventura que no sabes cómo acabará”.

Vamos, ¡lo último que necesitaba escuchar!

¡Ayyyy mi ego como pataleó en aquellos momentos!

Yo no podía dejar de repetir para mis adentros una y otra vez: ¿Qué sabrán ellos de mi vida?

En aquellos momentos, en los que me sentía tan débil físicamente (pero tan segura al mismo tiempo de mi misma), aceptar los comentarios de crítica o juicio no me fue nada fácil. Y peor aún, cuando era alguien muy cercano, como un familiar o alguien que yo consideraba un buen amigo.

Me dolía que no pudieran sentir lo que yo sentía o que no pudieran comprender lo que mi alma sentía por dentro.

Esperaba que todo el mundo pudiera entenderme. Pero como… ¡si eso es totalmente imposible!

Al principio, ante esos comentarios u opiniones, me enfadaba muchísimo. Recuerdo como mis padres me intentaban calmar y hacerme recordar que “ya sabes que ellos son así y piensan diferente, ¿acaso te sorprende que no puedan entenderte?”

Pasé por momentos de enfado, decepción, frustración y hasta tristeza… cayeron lágrimas y pasé muchos ratos a solas intentando comprender de dónde provenían esos sentimientos,  hasta que mi ego se rindió y aceptó que las cosas eran como debían de ser.

Cuando entendí que yo no podía cambiar nada, y que me gustara más o me gustara menos, la vida es así, se produjo un gran cambio en mí.

Pasé de vivir en un estado de lucha interior a vivir en un estado de paz.

Pasé de que me afectara lo que los demás opinaran de mí, a entender que todos somos diferentes y tenemos diferentes maneras de ver la vida.

Sus comentarios, en muchos casos, tampoco eran “personales contra mí”. Nacían de dentro de ellos, de sus miedos, de sus sombras. Podía ser yo la que hacía de espejo, o podía haber sido otra persona. Pero en ese momento era yo el centro de algunas dianas.

Y mientras tanto, todo me llevaba a la GRAN PREGUNTA: ¿Por qué necesitas que todo el mundo te entienda?

¿Qué se esconde detrás de esa necesidad de aprobación?

Me di cuenta de cuán gravado tenemos todos en el inconsciente eso de:

  • No salirse “de las normas estipuladas”
  • Hacer lo que todo el mundo hace para no ser diferente y no ser juzgado
  • Seguir a los otros y lo que la sociedad establece como “correcto” para sentir que eres “bueno” y “obediente”

Pero cuando te das cuenta de eso porque la vida te lo pone delante de tus narices, dices… “¡Qué carajo! ¡Hasta aquí hemos llegado¡” y emprendes tu camino único e individual, por difícil que sea, aunque ello suponga alejarte de tu tribu, familiares o amigos.

No es alejarte de ellos, es acercarte a ti mismo.

No es que no les quieras a ellos, es que ante todo, te necesitas a  ti mismo.

El problema no son ellos. A mi ellos no me molestaban. Solo que para emprender mi vida y hacer realidad mis sueños, tenía que tomar un poco de distancia. Volver a mí.

 

¿Qué puedes hacer tú para que no te afecten las opiniones de los demás?

 

#1 No pretendas que te entiendan

 

La gran pregunta es… ¿Por qué quieres que te entiendan?

¿Es que acaso necesitas de su validación para seguir adelante con tu decisión?

Tu historia es tan tuya y tan personal que NADIE, absolutamente NADIE probablemente podrá entenderte al 100%.

Tú, que has viajado contigo mismo a las profundidades de tus entrañas tienes muy claro por qué has tomado esa decisión, mientras que los demás simplemente “podrán hacerse una idea”.

Muchos se alegrarán enormemente por ti, te felicitarán, te dirán que eres una valiente, te dirán que te admiran porque has tomado la decisión que ellos no son capaces de tomar. Te seguirán, te escribirán y se acordarán a cada momento de ti.

Pero habrá muchos otros que no. Ni te entenderán ni te seguirán. Ten presente que esto al fin y al cabo es absolutamente normal.

¿Verdad que tú tampoco entiendes a todo el mundo? Pues ellos también están en su pleno derecho de no entenderte a ti.

Lo que nos lleva a entender o no entender a otra persona está relacionado con muchos factores: ideas, creencias, desarrollo emocional, expectativas, miedos, apegos… así que no es fácil (y tampoco necesario) que te entienda todo el mundo. La gran diversidad de gustos y opiniones es lo que precisamente hace que éste mundo sea tan rico y variado.

¡Así que vete preparando!

A la que digas que te coges un año sabático habrá personas que proyectarán en ti todos sus miedos y frustraciones. Piensa que para ellos, te conviertes en un espejo al cual no quieren mirar de frente, y su instinto les lleva a “destruir” inconscientemente al espejo para no verse reflejados en él.

Tú te conviertes en su dolor, porque les tocas donde más les duele.

Tú eres el reflejo de sus sueños frustrados.

Tú eres la persona que es capaz de hacer lo que ellos no son capaces.

Y eso puede dar lugar a comentarios molestos y conversaciones agridulces (que te bajan el ánimo por momentos… )

Pero tú, ¡adelante!

 

#2 No escuches a las cosas que pueden hacerte daño

 

Hay quien con alguno de sus comentarios puede pasarse un poco y llegar a herirte más de la cuenta.

Si ves que el tono de voz, el mensaje o las maneras de hablarte no son las adecuadas, corta rápido. No consientas que nada ni nadie te falte el respeto, te hable mal o te juzgue solo porque ellos crean que tienen la razón.

Si su opinión diferente a la tuya se expresa de buenas maneras, hablando y dialogando, genial. Pero sino, yo de ti no les daría cancha.

Hay quien preso de los celos o la envidia pueden herirte, tu que eres noble y vas de buena fe.

Protégete de celosos, envidiosos e infelices que pretenden “vomitar” sobre ti toda la basura mental que les aleja de ser felices ellos también.

Puede sonar un poco radical, pero es así.

Yo ya tragué “mucha mierda de otros” a lo largo de mi vida y creo que ha llegado el momento de decir “basta”.

Lanzarte a la aventura de transformar tu vida tiene que comenzar por lo más básico y esencial: quererte más a ti mismo, poner límites sanos a otros y seguir tu verdad para vivir de acuerdo a tus principios.

 

#3 Toma consciencia de tu ego

 

La necesidad de ser entendidos por otros proviene del ego, no del alma.

El alma sabe quién es, vive en paz, se ama y respeta a sí misma, no tiene que demostrar nada a nadie.

En cambio, el ego, es quien se ofende, quien se enfada, quien se incomoda pues compara “como son las cosas” y “como deberían de ser”. Al no haber una correspondencia entre lo que al ego le gustaría y lo que verdaderamente es, entonces “hace la pataleta”.

Todo se resume en esto: el ego es quien no acepta la realidad tal cual es.

No aceptamos que no nos entiendan. No aceptamos que nos critiquen. No aceptamos que nos juzguen. Y entonces, surge el conflicto interno.

Una vez te das cuenta que nadie puede ofenderte sin tu permiso, que nadie puede herirte si tú no le das poder… sientes que vives en un estado de paz interior.

 

#4 Analiza con qué tipo de intención te hacen comentarios

 

No lo metas todo en el mismo saco ni seas tan susceptible porque no todos los comentarios son hechos con la misma intención.

Habrá quien te hablará desde todo su amor y aun así te herirá, y habrá otros que te hablarán desde un profundo sentimiento de celos y envidia o incluso “con muy mala leche”.

Por propia experiencia, creo que es muy importante aprender a diferenciar quien puede decirte algo que no te gusta sin ningún tipo de mala intención, o quién lo hace más “con pueñetería”, desde un sentimiento de celos, envidia… (o lo que sea).

En mi caso, algún familiar y algún que otro amigo, me dijeron cosas que en su momento “no me gustaron”, porque yo me sentí juzgada y sentí que no podían entenderme.

Pero “pasado el calentón”, pude darme cuenta de que en el fondo todos ellos me querían y deseaban lo mejor para mí de corazón, solo que su miedo a que pudiera pasarme algo, les llevaba a juzgar algo que ellos consideraban como “peligroso”.

Una vez te das cuenta que aquello no es ningún ataque hacia ti sino en el fondo, un acto de amor y cariño, bajas la guardia, respiras, y ves la situación de una manera muy diferente.

Y los que intentarán herirte más conscientemente con sus palabras fruto de sus celos, envidia o propia insatisfacción… tampoco debería molestarte tanto. Seguro que no te sorprende que hagan esos comentarios y “de qué pie cojea cada uno”.

Algo que a mí me funciona mucho es pensar que no saben o no pueden hacerlo mejor, por las circunstancias X que sean.

Me ayuda mucho pensar que si son capaces de hablar así o de juzgar así, es porque están sufriendo, no son felices, y su sistema no sabe hacer otra cosa que “atacarte” porque en ese momento no pueden mostrarte su amor.

Comprende que los demás están sufriendo y proyectan en ti su sombra.

Tú no eres la causa de su sufrimiento, tú solo eres el espejo que les recuerda que están sufriendo pues les pones delante una realidad que ellos no pueden afrontar.

Pensar que tú estás por encima de ellos a nivel de consciencia te ayuda a entender y ser compasivo con otros. Y eso te aporta a ti una enorme paz interior.

 

#5 Vuelve a tu punto de equilibrio

 

Si al comunicar tu decisión de cogerte un año sabático sientes que se te echan los perros encima con comentarios del tipo: “Estás loca”, “Vas a fracasar”, “No tienes ni idea de lo que estás haciendo”, “Deberías ser más responsable y pensar en el futuro”, “Eres una egoísta”, “Te piensas que la vida es así de fácil, y estás muy equivocada”…

Déjame darte un consejo: para y respira.

No te calientes. No les des poder para alterar tu buen humor y estado de paz.

Si ves que eso te duele o te acelera, intenta sentarte y medita. Respira lentamente. Vuelve a ti. Eso es sólo una ola. Eso es sólo un momento. Un momento, que pasará…

Intenta comprender de dónde viene ese sentimiento que nace en ti.

¿Por qué sientes tanta rabia?

¿De dónde viene ese sentimiento de soledad?

¿Por qué te decepcionas tanto de los otros?

Surfea la ola. Verás que saldrás de ella reforzado y con las ideas más claras que nunca.

 

#6 Exprésales tu opinión, no te calles

 

Tal como llevo rato comentando, es posible que otros te hablen y se dirijan a ti de manera inapropiada, esto es, pasándose de la raya, faltándote el respeto, haciéndote chantaje emocional o manipulando la situación de cualquier manera.

Ahí si que no.

Ahí si que te va a tocar poner límites.

No hace falta que te calles y la bomba te explote dentro. Puedes expresar tus ideas y argumentar tus motivos, siempre y cuando:

  • Te comuniques asertivamente
  • No te justifiques
  • No pretendas convencer al otro
  • Hables desde el corazón

Pero no dejes que el otro se te coma con patatas y mientras tú te vas a un rincón a llorar de pena.

Integridad personal ante todo.

Mucha gente no sabe comunicarse adecuadamente, expresar lo que piensan porque no quieren “hacer daño a nadie”, “crear un conflicto” o porque tienen miedo a ser criticados, juzgados o rechazados.

Pero eso es malísimo para tu salud, porque toda esa “energía negativa” que no has canalizado, se queda almacenada dentro de ti.

Entre personas adultas y maduras que supuestamente somos, debería poderse hablar desde el respeto y la compasión, aunque no pensemos igual en todo.

Así pues, si sientes que quieres decir algo dilo. Desde el respeto y desde la paz, pero dilo.

Más grave es que te lo calles y eso te hiera por dentro.

¿Recuerdas? Si quieres transformar tu vida, ¡LO PRIMERO es aprender a quererte más a ti mismo!

 

#7 Valora el aprendizaje que se esconde detrás de esa situación

 

Si todavía no llevas bien del todo eso de que otros piensen diferente a ti, la vida te lo va a poner huevo para que aprendas y te lleves contigo una de las mejores lecciones de vida: tolerar y aceptar.

Pero no solo eso, es un gran momento para que empieces a abandonar el ego.

El ego es el que se enfada, el que se queja, el que se siente ofendido. Tu verdadera esencia de luz y amor no puede verse afectada por nada y por nadie a menos que tú lo consientas.

No es un camino nada fácil, pero intenta sacarle el máximo partido a todos éstos acontecimientos pues, cuando seas capaz de digerirlos y aceptarlos, te ayudarán a crecer mucho interiormente.

¡Haz de los obstáculos tus mejores aliados!

 

8# ¡Sonríele a la vida!

 

Piensa en positivo y no te tomes tu vida tan en serio. Si te das cuenta, eso es algo “muy de adultos”, los niños no dejan que la vida les afecte tanto, y deciden vivirla como si de un juego se tratara: riendo, jugando, saltando, disfrutando.

Al fin y al cabo… ¡has tomado una gran decisión que transformará por completo tu vida!

Un año sabático te está esperando, y sólo por eso ya deberías sonreír, ser feliz y dejar ahí fuera todo tipo de malos rollos y movidas.

¿Qué hay más importante sino disfrutar del aquí y ahora en el momento presente?

 

Espero que todos éstos “consejillos” hagan tu camino más fácil. ¡Saca el guerrero que vive en ti para salvar todos tus obstáculos y alcanzar todos los objetivos que te propongas!

Un fuerte abrazo de todo corazón,

 

Cintia

Si te ha gustado el post AGRADECERÍA ENORMEMENTE que lo compartieras en tus redes sociales, así me ayudas a hacer felices a más personas… ¡y me haces feliz a mí!

 

¡Ahora cuéntame tu!

 

¿La presión de la opinión de los demás te echa para atrás a la hora de tomar tu decisión de cogerte un año sabático?

¿Te gustaría ir a viajar pero piensas que los demás no te van a entender?

 

Te espero en los comentarios… ¡va dime algo, que me encantará saber de ti y qué opinión tienes tu! 🙂

 

 

Cintia

Mi misión es ayudarte a despertar espiritualmente y hacer un cambio de vida, para que alcances la felicidad, libertad y paz supremas encontrándote a ti misma durante un año sabático, o sin él. Te ayudaré a que realices tu propósito de vida ¡y te conviertas en la persona que has venido a ser!

¡No te vayas sin mi regalo! Descárgate mi GUÍA GRATIS: "Los 7 errores de novata que debes evitar al planificar el mejor año de tu vida".

 
Shares
Share This