Admite que a veces te sientes un poco marioneta.

Dices que quieres más tiempo para ti, pero no sabes cómo te lo montas que siempre vas de culo.

Te propones trabajar menos horas, pero algo dentro de ti no te deja parar.

Admite que a veces haces cosas por agradar, complacer, dar buena imagen o hacer felices a los demás.

Reconoce que a veces te sientes “contaminado” por todo lo que hace la gente a tu alrededor y en el fondo de tu ser te gustaría ser más auténtico y ser más coherente con tus principios.

¿Me dejas que te diga un secreto al oído? Te falta seguir tu propia Verdad.

¿Y qué es la verdad?

Tu verdad es esa voz interna que te guía, es esa voz que quiere lo mejor para ti y quiere llevar tu vida a un siguiente nivel o a una vida más coherente con tu sentir.

Tu verdad es una sabiduría innata que nace de lo más profundo de tu alma y no se rige por los parámetros socialmente establecidos, por la influencia de la familia, la cultura, el entorno, la influencia de la mente o por el miedo.

Ella es libre.

Y seguir tu Verdad te hará libre a ti.

La Verdad no es única y la misma para todo el mundo. Tu verdad, puede ser muy diferente de la de otra persona.

Por eso lo que vale a unos, no les vale a otros. Y por eso tampoco podemos pretender que los demás nos entiendan… ¿qué saben ellos de tu verdadero sentir?

La Verdad no puede ser corrompida por ninguna religión, filosofía, cultura o tradición. Ella simplemente ES.

Vive en ti, y te guste o no, debes seguirla, aceptarla, abrazarla… pues el coste de no hacerlo es demasiado elevado.

Nadie puede decirte que los matrimonios entre personas de un mismo sexo no son posibles, vivir viajando no es posible, ganar 70 euros por una hora de tu trabajo no es posible, vestir de una manera determinada está “bien” o “mal” visto, la mejor dieta es ésta o aquella.

Tú sabes que es lo que quieres y más te conviene: ningún libro, revista, maestro, gurú, amigo, familiar o religión te lo pueden decir.

Ella existe dentro de ti, te guía, te orienta… aunque tú no siempre la escuchas. (¡Estamos tan manipulados por nuestro entorno y la sociedad, que no es fácil aprender a escucharla!)

Tu verdad es la que sabe que es lo que más necesitas para ser libre, para ser feliz, para encontrar el verdadero sentido de tu vida.

Ella te guía hacia niveles de consciencia superior de amor, honestidad, respeto, integridad, compasión, coherencia, paz…  Tu verdad es esa certeza que vive dentro tuyo y que te dice “si me haces caso, sabes que todo irá bien”.

Veamos algún ejemplo más

Para que entiendas un poco mejor como funciona, te voy a poner un par de ejemplos más.

Tal vez tu verdad te dice “los hombres y las mujeres merecen los mismos derechos”, pero luego tú te dejas someter por un hombre.

O tal vez tu verdad te diga “la vida es para disfrutarla más” y luego tú te pases trabajando toda la vida un sinfín de horas y sin tiempo para hacer lo que verdaderamente te gusta.

Éstas situaciones se producen cuando estamos desconectados de nosotros mismos y no vivimos desde un estado de coherencia interna entre lo que decimos, hacemos y pensamos. O dicho de otra manera, no vivimos de acuerdo a nuestra verdad.

Hay una cosa que debes tener muy clara. No seguir tu verdad tiene un coste muy elevado para tu vida: un coste que pagas con insatisfacción, enfermedades varias que se van manifestando,  infelicidad, sumisión, apatía o la sensación de que no vives la vida que te gustaría vivir.

No te preocupes amigo, todo esto tiene solución… ¡sigue leyendo!

Al sistema no le interesa que vivas tu verdad

Sé consciente. Deja de engañarte. Métete esto que te diré ahora en la cabeza ya de una puñetera vez: Al sistema no le interesa que sigas tu Verdad.

¿Y por qué no le interesa?

Pues muy sencillo. Si sigues tu Verdad, eres Libre. Nada ni nadie pueden decirte NADA. El sistema deja de tener el control sobre ti. Tú te gobiernas a ti mismo, de acuerdo a tu propia verdad, a tus propias creencias e ideas (que no son las que el sistema, la tele, la familia, la cultura y la religión pretenden inculcarte).

¿Crees que eso le mola al sistema? ¡No! En absoluto.

No le mola nada eso de que te independices.

El sistema quiere el poder, y el poder sólo se obtiene cuando se controla a los demás.

El sistema quiere tenernos a todos bien controlados, como ovejitas, todos juntos en el ramado y que caminemos todos como walking deads en la misma dirección.

¿Qué hace el pastor cuando una oveja se escapa? ¡Psssssssss! ¡Ehhhhhh! ¡Ven pá caaaaaa! No te me vayas. Y la oveja vuelve al grupo, al colectivo, vuelve a someterse a las órdenes del pastor.

¿Qué hace el que sigue su propia verdad? Todo lo contrario.

El pastor te llama y tu le dices “nanai de la China, que te sigan las otras, bye-bye!” Y el pastor, con cara de póker se enfada, se cabrea, da una pataleta, se da media vuelta y sigue su camino con el resto del ramado.

¿Pero tú? ¡TU ERES LIBRE!

¿Porque al sistema no le interesa que seas libre? Muy sencillo.

Qué pasaría si en vez de irse una oveja del ramado, se fuera una, y luego otra, y luego otra… y empezaran a irse todas ¿al final habría ramado? No. ¿Y de qué trabajaría el pastor? Buena pregunta.

Por eso al sistema no le interesa que sigas tu verdad, que sigas tu propio camino de acuerdo a tus ideas e ideales.

El sistema quiere que veas la tele, quieren atontarte con noticias que infunden miedo, quieren anular tus sueños hablándote de terrorismo y de crisis, quieren que vayas a trabajar una jornada infrahumana de 50 horas semanales y que encima des gracias porque tienes trabajo, quieren que consumas para que mantengas el negocio de grandes empresas y multinacionales, quieren que gastes dinero (en compañías de teléfono, gas, electricidad, en productos de belleza, perfumes, moda, zapatos, ocio, tecnología…) para mantenerles a ellos, no para que te independices del sistema y seas libre.

¿Crees que el sistema te lo va a poner fácil? No. En absoluto.

Vomitarán sobre ti todos sus miedos, te harán creer que no es posible, que no puedes, que eso sólo lo pueden hacer “algunos privilegiados”, te dirán que estás loca, que eres una soñadora, que vuelvas a la “realidad” y eso sí… que sigas consumiendo y contribuyendo al sistema capitalista. Por favor ¡sobretodo eso!

¿Te das cuenta que si quieres ser libre y seguir tu propia verdad te va a tocar trabajar bien duro?

Por eso tan pocas personas lo consiguen. Por eso tantas personas que van en busca de su propia verdad fracasan o abandonan en el intento, porque la presión social y del entorno es tan grande que es más fácil rendirse que seguir luchando.

Vivir en una sociedad tan desconectada de sí misma, buscando fuera lo que solo se puede encontrar dentro, basando el sistema en un consumismo tan enfermizo como en el que vivimos… hace que no sea fácil el encuentro con nuestra propia verdad.

Cuando todo el mundo vive en la gran mentira, siguiendo normas que alguien impuso sin cuestionárselas, obedeciendo reglas que van en contra de nuestra integridad y nuestra libertad…  ¿creéis que podemos hablar de un sistema exitoso?

En mi opinión, hay algo que falla de raíz.

Yo logré saltarme las “normas de la sociedad” para seguir mi verdad. Tal vez pueda inspirarte la historia de mi muerte y renacimiento.

Seguir o no seguir tu verdad, tiene consecuencias

Pero tu eso ya lo sabes. No acabamos de descubrir la sopa de ajo.

No te sorprenderás si te digo que seguir tu verdad tiene consecuencias positivas (aunque no sea fácil alcanzarla), y que NO seguir tu verdad tiene consecuencias negativas (no seguirla es más “fácil” pero el precio a pagar es mucho más elevado).

Si sigues tu verdad…

  • Vives con mayor coherencia interna entre lo que haces, dices y piensas.
  • Te conviertes en una persona más íntegra.
  • Eres honesto contigo mismo.
  • Sólo te interesa vivir una vida auténtica, sin mentiras, máscaras ni tapaderas.
  • Llenas tu vida de un profundo sentido.
  • Estás conectado a ti mismo, tus decisiones son tomadas desde el corazón.
  • Sigues los mensajes de tu alma.
  • Sientes una fuerza interna infinita que te guía y da poder.
  • Alcanzas mayores niveles de consciencia.

Si no sigues tu verdad…

 

  • Corres el riesgo de ir por la vida a la deriva.
  • No eres íntegro y coherente con tus ideas: piensas una cosa y dices otra, sientes una cosa y haces lo contrario.
  • Vives desconectado de ti mismo.
  • Sientes que eres una marioneta de los deseos de otros y de la sociedad.
  • Te pierdes entre la masa.
  • Te falta conexión contigo mismo.
  • Aceptas como tuyas creencias que no te has cuestionado nunca.
  • No puedes defender ante los demás muchas decisiones de tu vida, porque no las has tomado de manera consistente.
  • Sientes que lo externo gobierna tu vida.

¿Cómo puedes seguir tu propia verdad?

Imagino que estarás pensando que todo esto que te cuento es muy bonito, pero la pregunta del millón es ¿Y eso como se hace?

Vamos allá.

#1 Comprométete fuertemente con tu verdad

 

Hay un elemento fundamental: EL COMPROMISO.

Si no te comprometes 1000 x1000 con tu verdad, ves olvidándote de una vida auténtica.

Tienes que entender que seguir tu verdad es un proceso de despertar, es el inicio del fin de la ilusión.

En el momento en que despiertas a la realidad y sigues tu verdad, toda tu vida se transforma y nada vuelve a ser como antes. Es como si la vida te sacudiera de la cama, abrieras los ojos y a partir de ese momento no pudieras estar ciego nunca más para cosas que antes sí lo estabas.

Este proceso de despertar requiere un compromiso feroz. ¿Por qué?

Pues porque serán muchas las tentaciones en tu camino que pretenderán derribarte.

Te saldrán muchos enemigos: el primero, tu mismo. Serán muchos los obstáculos que se cruzaran en tu camino, mucha la presión social y muchas las dudas e incertidumbres que intentaran alejarte de tu objetivo.

¡Mantente ahí amigo! ¡Aguanta el chaparrón hasta que la lluvia pase, y el cielo despeje!

Comprometerte con tu verdad es una rendición ante la vida, te rindes a no ser desplazado nunca más de nada que no sea verdadero para ti.

Algo bellísimo, ¿no crees?

Te rindes a mirar cara a cara a todo lo que la vida te presente. Y eso solo se hace cuando se tiene el coraje y la valentía suficiente para vivir.

¿Eres de los que se achican? Pues a ponerte las pilas.

La verdad no es para cobardes, débiles ni dudosos. La verdad es para los que aman su vida con todas sus fuerzas y se lanzan a muerte a vivirla desde cada poro de su piel.

Si me haces caso y te comprometes con la verdad, tu vida se transformará. Sino ya me contarás. Pero para que esa transformación sea verdadera y no “una falsa alarma”, recuerda esto.

La diferencia entre un despertar verdadero y un despertar temporal es que unos en esa misma experiencia de “iluminación” siguen comprometidos con su verdad hasta el último de sus días, y los otros se relajan, pensando que ya han llegado a alguna parte.

El día que dejes de hacer el máximo esfuerzo para vivir tu verdad, habrás abandonado el compromiso… porque recuerda, a nada puedes amar más que a la verdad.

#2 Aléjate de la mentira para siempre

 

Vivir en la mentira es lo más común del mundo hoy en día. Es más fácil “ir tirando” y dejarse arrastrar por lo que hace todo el mundo que salirte de esa espiral para vivir de acuerdo a tu verdad.

Ser tú mismo requiere pagar un precio muy alto, pero tiene el mejor de los regalos: la libertad.

Y esa libertad no se consigue viviendo en tu zona de confort. Seguir en tu zona de confort te mantendrá eternamente en el mismo lugar donde te encuentras ahora, viviendo sumido en la misma rutina año tras año, y mientras tanto es probable que vayas perdiendo tu energía y tu salud.

Si quieres vivir tu verdad tienes que alejarte inmediatamente de la mentira.

Sin demoras y sin excusas.

Mi fuerte compromiso con la verdad me llevó a descubrir mi misión de vida. Comprometerte con algo tan elevado, tan puro y tan auténtico hace que la magia se manifieste en tu vida.

¿Y qué es vivir en la mentira?

  • Dejar de fingir que eres feliz, cuando no lo eres.
  • Dejar de autoengañarte.
  • Dejar de justificar cosas, personas o situaciones que son injustificables.
  • Dejar de sostener relaciones que no te aportan nada.
  • Dejar de perder tu tiempo en actividades que no te ayudan a crecer o te afectan negativamente.
  • Dejar de seguir manteniendo los mismos hábitos y rutinas de toda la vida cuando sabes que van en contra de tus principios.
  • Dejar de seguir trabajando de lo mismo que has trabajado toda la vida, mientras ese trabajo no te aporta nada y te va “minando” por dentro.
  • Tener un estado de ánimo “por dentro” y enmascararlo de “cara para afuera”. Dejar de actuar como los demás esperan de ti, en vez de ser tu mismo, tal cual.
  • Dejar de vivir “de cara a la galería” dando importancia a las apariencias.
  • Y suma y sigue…

Cada día, una nueva oportunidad para recomenzar

El nuevo año te brinda una ocasión maravillosa de plantearte nuevos objetivos y comenzar una nueva vida.

Es fantástico tener buenos propósitos, pero mira que no queden luego diluidos en eso: tan sólo buenos propósitos.

Puedo asegurarte que una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida ha sido el despertar a mi verdad, a mi verdadera naturaleza. El día que abrí los ojos se abrió un universo ante mí y me di cuenta de muchas cosas que antes no podía ver.

Llegar a éste punto de claridad y de visión en la vida no me ha sido fácil. Tuve que aprender “a base de palos” porque cuando la vida me hablaba suave, yo seguía sin escuchar del todo.

Ahora que me he comprometido 1000 x 1000 con mi verdad puedo decir que soy verdaderamente feliz y libre.

Los demás podrán aprobarme o no, les podrá gustar más o menos mis decisiones, sufrirán más o menos, andaré por caminos más seguros o menos, sentiré confianza o miedo, reiré o lloraré… pero seguir mi verdad será indiscutible e irrenunciable.

La ceguera y la consciencia no son buenos amigos. Abrir los ojos a la verdad es una gran bendición que me encantaría que experimentaras, si es que no lo has hecho aún.

¡Te animo a despertar!

Un abrazo valiente… ¡y feliz año nuevo, lleno de nuevos propósitos!

Ahora dime tu…

¿Cómo llevas cara a cara el encuentro con tu verdad?

¿Estás comprometido para ver eso que llevas tantos años sin querer ver?

¿Perteneces al grupo de valientes que sigue su propia Verdad (cueste lo que cueste), o al de los superados por la vida y controlados por los demás?

Cintia

Mi misión es ayudarte a hacer un cambio de vida, reinventándote personal y profesionalmente durante un año sabático mientras te acompaño en tu proceso de desarrollo personal y crecimiento espiritual.

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