Si estás planteándote tomarte un año sabático, te habrás dado cuenta lo difícil que es, a veces, decidir qué hacer o dónde ir, ante el abanico de posibilidades tan grande que existe.

Algunas personas deciden ir a viajar, otras a aprender idiomas en algún país concreto, otras ir a estudiar un máster o gracias a una beca de estudios, y otra opción (que no se contradice con las anteriores), es colaborar en algún proyecto de voluntariado, una excelente opción que contribuirá en tu desarrollo personal y por qué no, también profesional.

Dedicar una parte de tu tiempo altruistamente a ayudar a otras personas te convertirá en un ser humano más consciente y solidario, al mismo tiempo que contribuirás en la construcción de un mundo mejor para todos.

Tal vez hayas llegado a la conclusión de que ir de voluntariado es lo que deseas, pero mil preguntas te vengan a la mente…

¿Senegal? ¿Perú? ¿Ecuador? ¿India?

¿Colaborar con madres solteras? ¿En centros de refugiados? ¿Dando clases de inglés a jóvenes?

¿Dentro del marco de un viaje organizado? ¿Por libre?

Yo no voy a poder resolver todas tus dudas, pero hoy te traigo un post que creo que puede resultarte bastante útil e interesante.

 

Propuestas de voluntariado para realizar durante tu año sabático

 

Para inspirarte y que vayas viendo el amplio abanico de posibilidades, organizaciones, y tipos de proyectos aquí te traigo algunas propuestas de las miles que existen.

He reunido a 19 personas que han colaborado en proyectos de voluntariado y les he preguntado:

  • ¿A qué país fueron?
  • ¿Con qué ONG?
  • ¿En qué consistía el proyecto?
  • ¿Qué tipo de tareas o actividades realizaban ellos?
  • ¿Cómo impactó esa experiencia en su vida y qué aprendieron?
  • ¿Recomendarían a otras personas que participen en proyectos de voluntariado? ¿por qué?

¿Preparada para conocer sus experiencias?

Las he colocado por orden alfabético, porque para mí no hay personas o proyectos mejores o peores. ¡Todos aportan por igual!

Pues venga, ¡vamos allá!

 

#1 Ana Costa

 

Autora del blog Zona Mindul

En el año 2012 tuve la enorme suerte de que me tocara en un sorteo un billete de avión al lugar del mundo al que yo quisiera ir y decidí invertirlo en colaborar con una ONG muy pequeñita, creada por un buen amigo de Valencia, que, por desgracia, principalmente por causas políticas y desacuerdos con los miembros de aquel país, ya no existe.

Esta ONG se llamaba Namelok Supportive Education y trabajaba en Namelok, una región muy remota y pobre de Kenia. Su objetivo era conseguir que los niños más pequeños de la etnia masai pudieran ir al colegio, en lugar de malgastar su niñez cuidando vacas y cabras, y olvidarse para siempre de tener un futuro.

En Kenia la educación infantil comienza a los 7 años, pero, a esa edad, la mayoría de los niños de las etnias más pobres ya están ocupados trabajando para las familias ricas y son muy poquitos los que acuden al colegio y terminan sus estudios. Y eso les lleva poco a poco a desaparecer, puesto que sin educación ni conocimientos, no pueden defender su cultura, ni sus derechos. Por ese motivo, esta ONG se centraba en ayudar a escolarizar a los niños a partir de los 3 años. Consideraban que, con que solo uno de aquellos niños pudiera llegar un día a la universidad, el proyecto ya habría valido muchísimo la pena.

Foto voluntariado de Ana Costa en Kenia- año sabatico

Ana con algunos niños del voluntariado en el cual participó en Kenia.

La ONG se encargó de construir y reparar varios colegios y dos pozos de agua en la zona y se ocupaban de su mantenimiento. Compraban el material escolar de los niños y pagaban el sueldo de los profesores. Donaron material sanitario, educativo e informático a la comunidad.

Su última aportación fue que los 690 niños que acudían cada día a los 7 colegios de Namelok tuvieran un plato de comida caliente al día, ya que la mayoría no lo tenía y se mantenían con un simple vaso de leche al día. Era una forma de paliar la hambruna y la miseria y, también de que los padres llevaran a sus hijos al colegio.

Yo en los pocos días que estuve allí acompañé a los miembros de la ONG en las tareas de supervisión del proyecto, verificando si había algo que necesitara reparación, si los niños recibían suficiente comida, si había suficientes maestros, si los niños estaban bien atendidos, etc.  Compramos material escolar y les donamos ropa y zapatos que llevamos desde España en nuestro viaje.

El principal interés de los miembros de la ONG era que se supiera en qué condiciones miserables vivían tantos niños (muchos de ellos huérfanos y enfermos de SIDA), y cómo con muy poquito se podía hacer muchísimo. Un niño de Namelok podía tener todas sus necesidades básicas cubiertas, asistir al colegio, tener todo el material escolar necesario y un plato de comida caliente al día durante todo un año, por solo 20 €. ¡Por solo 20 € al año se le podía dar un futuro a un niño! Construir allí un colegio para unos 50 niños ¡solo cuesta 3000 €! Conocer estas cifras, saber lo poquito que cuesta y lo muchísimo que podríamos hacer desde el primer mundo, y lo injusta que es la situación de esos niños, me conmovió profundamente.

Esa experiencia que me transformó por completo. Yo ya no he vuelto a ser la misma. Aquí no apreciamos, ni valoramos lo muchísimo que tenemos. Somos unos malcriados que nos quejamos por tonterías y no nos damos cuenta de lo privilegiados que somos y de la enorme suerte que tenemos.  Gracias a este viaje aprendí a valorar las cosas pequeñas del día a día, aprendía a dejar de quejarme y a ser más consciente de todo.

Aprendí que cuesta muy poquito ser feliz y que, para conseguirlo, solo hace falta cambiar nuestra mirada y apreciar y agradecer lo muchísimo que la vida nos trae cada día. Pero, sobre todo aprendí que ayudar a otros menos afortunados que yo, y ponerme al servicio de quien me necesite es lo que más feliz me hace del mundo 🙂

Recomiendo a cualquier persona inquieta que quiera poner su pequeña semillita para que el mundo sea un poquito mejor, que se ponga manos a la obra. Entre todos, cada uno con lo que esté en su mano, podemos llegar mucho más lejos y transformar el mundo 😉

 

#2 Anna Raventós

 

Autora del blog Sé tu chef

Soy Anna y con 18 años me fui a Voronezh, una pequeña ciudad de Rusia. El programa que realicé fue un Servicio de Voluntariado Europeo y durante los 6 meses que fui voluntaria, me encargué de dinamizar un centro de español. Proponía y daba las actividades semanales como pases de cine, clases de refuerzo o conversación y talleres de cocina tradicional.

Esta experiencia fue muy enriquecedora para mí, me encontré sola en un país en el que apenas hablaba en el idioma local y eso me ayudó a espabilarme y vencer la timidez. Aprendí a cuidar de mí y a entender mucho mejor mis emociones y necesidades.

Recomiendo esta experiencia a todo el mundo, viajar y estar lejos de la zona de confort te ayuda a conocerte mejor a ti mismo, y no hay nada más valioso que convertirte en tu mejor amigo.

 

#3 Beatriz Gm

 

Autora del blog Artesanía por el mundo

Yo estuve recorriendo Perú colaborando con Visit.org, una start up dedicada al turismo responsable.

Visit.org brinda a los viajeros la posibilidad de vivir experiencias únicas con locales de la mano de distintas ONG’s y asociaciones. El 100% de lo recaudado por ofrecer la actividad es invertido en los proyectos que la ONG o asociación desarrolla, por lo que tiene un impacto directo y positivo en la comunidad.

Visit.org cuenta con un programa de embajadores que se encargan de identificar nuevas organizaciones y visitar las que ya forman parte de la plataforma para ayudarlas in situ. Soy una de esas embajadoras.

Lo que yo hacía era visitar esas organizaciones para dar feedback a Visit.org sobre su funcionamiento. Tras mi visita enviaba un informe acompañado de documentación gráfica, en el que además aportaba ideas sobre cómo se podría mejorar.

Tuve la oportunidad de disfrutar experiencias increíbles al visitar las comunidades, como extraer látex de los bosques de shiringa en el Amazonas o dar un paseo en barca por el lago Titicaca, pero, sobre todo, me quedo con lo que aprendí de los locales que me recibieron. Al conocerlos y compartir parte de la que es su vida reflexioné sobre la mía y me sentí afortunada y agradecida. Aprendí a valorar las cosas más simples. Fui consciente de que no necesitamos tanto para ser feliz y de que nuestros problemas no son tan importantes como creíamos.

Sin duda alguna, recomendaría mucho a todo el mundo a que participaran en proyectos de voluntariado. Van a transformarse al vivir esas experiencias y descubrir otras realidades, como poco, en personas más conscientes.

 

#4 Cristina Ramón

 

Autora del blog La revolución del corazón

Tras terminar la universidad emprendí mi primer voluntariado a la India, siguiendo mi corazón y mi sueño de adolescente de contribuir a un mundo mejor. Tras contactar con varias ONG’s al final fui a parar a la Fundación Vicente Ferrer, una organización que realiza un ambicioso proyecto de desarrollo integral que apoya a más de 3,5 millones de personas en el sur de la India.

Empecé en el departamento de apadrinamiento dando clases de castellano a los traductores. Yo era fisioterapeuta y mi intención era ir al hospital, pero comprendí que, en realidad, era capaz de hacer otras muchas cosas.  Y si quieres ayudar, debe ser en función de su prioridad.

Me impactó la pobreza y también la entereza de las personas ante vidas tan duras. Ver en directo el trabajo de desarrollo de la organización me demostró el tremendo poder del amor, del compromiso y de la acción continuada. Y que nada es imposible.

Además de lo enriquecedor que es conocer otra cultura, coincidir con otros voluntarios con inquietudes similares, encontrar mi tribu, fue un regalo. Comprendí que había muchas personas que querían vivir de otra manera y ser parte del cambio. Hice grandes amigos.

Esos tres meses pasaron volando y regresé para participar en el sector de discapacidad. Tras dos años surgió la oportunidad de tener un trabajo remunerado allí y estuve colaborando en proyectos de comunicación, de captación de fondos y de VIH/SIDA. Al final fueron once años.

Hacer un voluntario es una experiencia única y muy recomendable. Ayudar es un privilegio y una gran satisfacción que da un sentido muy profundo a tu vida. Además aprendes a valorar mucho más lo que tienes. Y si es un voluntariado internacional te abre aún más la mente a otras maneras de vivir y de entender el mundo.

 

#5 David García Alcaraz

 

Autor del blog David G. Alcaraz

Sin lugar a dudas esta fue una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida. Con solo 20 años me vi dentro de la cárcel y sentí un desgarro en mi interior cuando oí por primera vez el sonido metálico al cerrarse tras de mí la reja de entrada.

Hacía tiempo que colaboraba con CEPA (Colectivo de prevención e inserción Andalucía) como monitor en ludotecas en los barrios marginales de Cádiz (España), pero me decidí esta vez por continuar mi labor en la cárcel de mujeres de “Puerto II“.

En las dos horas que duraban los talleres de manualidades, siempre conseguía que las mujeres participaran y acabaran las tareas asignadas, mientras hacía de confidente y me contaban parte de su vida o el motivo por el que se encontraban en prisión.

Cuando regresaba a casa me sentía satisfecho a nivel personal y humano, como si viniese de un mundo desconocido que necesita repoblarse y al que nadie tenía en cuenta, pero donde yo estaba aportando mi granito de arena en su progreso.

Fue una experiencia gratificante que me mostró la dura realidad de aquellos a los que ni siquiera el encarcelamiento puede hacerles cambiar la cultura de la que proceden, pero en los que el contacto humano puede hacer que sus corazones dañados despierten a otra realidad.

Para mí, ayudar a los demás siempre ha sido una de las mejores aportaciones para  cambiar este mundo y un tiempo invertido que siempre me trae de vuelta comprensiones y aprendizajes nuevos, fruto de salir de mi zona de confort.

Si quieres mirar otros mundos dentro de este mundo, el voluntariado es una de las mejores opciones a tu alcance porque vives y experimentas la humanidad. Tu conciencia se expande y sientes que todos tenemos algo importante que aportar a esta sociedad.

 

#6 Elena de Julián

 

Autora del blog Voluntarios con criterio

Yo fui a Nicaragua con ICAPO (Iniciativa Carey del Pacífico Oriental)

Es un proyecto de desarrollo comunitario y conservación de la tortuga carey, en peligro de extinción. Consiste en concienciar a la población e implicarla totalmente en su conservación.

Yo me encargaba de realizar patrullas nocturnas junto con los guías para localizar anidamientos y recoger los huevos llevándolos a un vivero y asegurar su protección. Colaborábamos en las tareas de la casa y en arreglar las instalaciones e hicimos alguna labor de concienciación y apoyo a la comunidad. También salimos a muestrear las tortugas para recoger datos sobre su población.

Elena en Nicaragua

Esa fue mi primera experiencia en Centroamérica y todo, desde por la mañana hasta por la noche era sorprendente. Vivir en un sitio tan remoto donde la gente vive tan directamente de la naturaleza y tan condicionados por ella fue muy revelador. El proyecto como tal me pareció alucinante porque en pocos años han conseguido sacar del mercado negro un 80% de los huevos de tortuga y ha proporcionado otro sustento más sostenible a la población, ahora casi totalmente concienciada de la importancia de la conservación. Es un pedazo de reto pero me demostró que haciendo las cosas con cabeza y adaptándose a cada situación se pueden lograr grandes objetivos.

Recomendaría el proyecto por la calidad y el aprendizaje aunque me aseguraría de ir en temporada alta de anidación para ver todas las tortugas posibles. Por otro lado, en este caso me parece una cuota cara, unos 500 € por dos semanas, aunque estén cubiertos todos los gastos. La parte buena es que Nicaragua es un país seguro y más barato que otros cercanos que también ofrecen estas experiencias, hay que valorarlo todo.

 

#7 Marta Heredia

 

Hace 3 años tomé una de las mejores decisiones de mi vida: hacer un voluntariado en la isla de Lamu, Kenia, durante mi mes de vacaciones. La experiencia fue tan intensa, maravillosa y gratificante que cuando me propusieron volver para ser una de la coordinadoras del proyecto durante casi un año (también como voluntaria), no lo dudé.

Pero antes de seguir, dejadme que os presente a Afrikable (o el proyecto que me cambió la vida) y a Khadija, Madina, Fatuma, Mariam, Amina, Esha… (o esas mujeres que llegaron a mi vida y a mi corazón para quedarse para siempre).

Afrikable trabaja por el empoderamiento social y económico de la mujer a través del comercio justo. Paralelamente, y porque los más pequeños son el futuro, se promueve el desarrollo infantil con una guardería, una escuelita y un comedor para garantizar su crecimiento físico e intelectual. Esto se traduce en una gran familia de casi 50 mujeres y más de 120 niñ@s que, día tras día, disfrutan de una mejor calidad de vida y conquistan nuevos derechos.

La primera vez que aterricé en el proyecto mi principal tarea consistía en dar apoyo a las profesoras en la escuelita. Después, cuando volví como coordinadora del proyecto, mis tareas eran muchas y diversas: apoyo y supervisión en la producción de la colección de productos de comercio justo, coordinación de los grupos de voluntarios que llegaban todos los meses y cualquier otra tarea que surgiera.

Imagino que a estas alturas queda más que claro que me enamoré de ese proyecto y de esas mujeres. Aquella experiencia me cambió la vida. Tanto, que a día de hoy vivo en Lamu y sigo colaborando en todo lo que puedo mientras preparo el lanzamiento de mi blog (Pasaporte Solidario), con el que quiero ayudar a otras personas que quieran realizar un voluntariado a hacerlo exprimiendo su experiencia al máximo y sin sorpresas de última hora.

Porque todos los granitos de arena cuentan – y mucho – para conseguir un mundo mejor, todos deberíamos embarcarnos en un viaje solidario alguna vez en nuestra vida. Porque, aunque suene a tópico, recibes más de lo que das. Porque la sencillez de la vida, de las pequeñas cosas, el poder de una mirada, el amor y la generosidad incondicionales, la complicidad sin fronteras, la fortaleza del ser humano… dejan una profunda huella imposible de borrar.

Marta Heredia en Kenia- voluntariado

Marta en Kenia

#8 Helena Giménez Medina

 

En los veranos de 2006 y 2007 pasé un mes en Zway, un pueblo de Etiopía a 2 horas por carretera de Addis Abeba, la capital. Fui con la Ong catalana VOLS, y con compañeros de Madreselva, Ong de Madrid.

Esta misión en Zway presta varios servicios a la comunidad, que van desde proporcionar el alimento necesario a niños y niñas por debajo del peso recomendado por la Oms mientras sus madres tejen cestos para su posterior venta, hasta la formación profesional en informática, corte y confección y magisterio. Mi trabajo en esta misión, fue, junto con más de una docena de voluntarios de varios países, enseñar lengua inglesa a más de 400 niños que allí acuden cada día, así como monitorizar profesores locales e intercambiar maneras de enseñar. Sin el inglés, estos niños no pueden continuar sus estudios secundarios y el objetivo de estas dos Ong´s es fundamentalmente educativo.

Por las tardes también me dediqué a lo que en lenguaje salesiano llamamos el oratorio, educación en el tiempo libre, y allí me dediqué principalmente al grupo de los más pequeños realizando talleres, juegos, pintura

Helena haciendo voluntariado en Zway, Etiopía

Helena jugando con las niñas del oratorio en el proyecto de voluntariado en Zway, Etiopía

Desde que realicé este voluntariado, he hecho algunos más y mi sensación es la siguiente: yo ya no he vuelto a disfrutar de un viaje sin aportar mi granito de arena para hacer un mundo mejor. No recuerdo ninguna actividad que me llene tanto como darme a las personas y recibir tanto amor de ellas. Nunca volví a ser la misma tras este voluntariado internacional.

Como cristiana estoy profundamente convencida de que el camino hacia el reino de Dios pasa por la solidaridad entre pueblos, codo con codo. Creyentes o no, recomiendo 100% este tipo de experiencias a todo el mundo, ya que, además del servicio que se presta, entraña un crecimiento personal bestial. Es más, no es tanto lo que allí se deja, como lo que el voluntario se trae consigo. La persona que se empapa de esta experiencia es ya para siempre un agente activo de concienciación en la mejora de nuestra sociedad.

 

#9 Isabel García

 

Autora del blog En la otra punta del mundo

Yo he hecho voluntariados en Francia, Argentina, Japón, Nepal e Israel con WWOOF y Workaway

Los proyectos en los que he participado han sido muy variados.

He hecho tres voluntariados con WWOOF: en un refugio de montaña en los Alpes franceses, en casa de una familia francesa que tenía ovejas y con una familia argentina muy hippie que tenía un huerto. Con Workaway he hecho un poco de todo: he trabajado en hostales en Japón e Israel, he elaborado y vendido dulces con una familia japonesa, y he recogido té en Nepal.

Estos voluntariados son simplemente una pequeña ayuda a negocios que, en mi opinión, tienen algún tipo de fallo, aunque unos más que otros. Es decir, son negocios que no sobrevivirían sin mano de obra gratuita, no son organizaciones que realizan tareas humanitarias.

Sobre todo, limpieza y tareas relacionadas con la agricultura.

Puedes aprender mucho cuando te ves obligado a convivir y a llevarte bien con desconocidos. He aprendido que mi opinión sobre las personas puede cambiar muchísimo cuando les doy una oportunidad y me esfuerzo por quedarme en un lugar nuevo aunque al principio no me guste. También he aprendido sobre diferentes maneras de educar a los hijos y de llevar un negocio.

Yo no creo realmente que viajar te abra la mente. Creo que la mente te la abres tú solito, viajes o no viajes, pero que si estás dispuesto a escuchar sin prejuzgar, a hacer preguntas y adaptarte -lo cual no es fácil- estos voluntariados pueden ayudarte a comprender mejor otros modos de vida y culturas.

Estas experiencias no han tenido más impacto en mi vida que cualquier otra, aunque mi convivencia con aquella familia argentina me dejó bastante huella porque tanto ellos como sus vecinos tenían un modo de vida y unas creencias muy alternativas e interesantes para mí.

Recomendaría totalmente esta experiencia a otras personas. Estos voluntariados te permiten ahorrar dinero, y especialmente conocer mejor otras culturas y maneras de vivir.

 

#10 José Ruiz

 

Autor del blog Tu gigante interior

Yo realicé un voluntariado en España, más concretamente, en la ciudad de Málaga, colaborando con AVOI (Asociación de Voluntarios de Oncología Infantil).

El proyecto, como el propio lema de AVOI indica “sonrisas por bandera”, consiste en acompañar a los niños durante su estancia en el hospital, jugar con ellos y sacarles una sonrisa, de forma que su estancia sea más amena.

Las actividades que yo realizaba era jugar con ellos en las habitaciones del hospital o en la sala de juegos, acompañarlos al cine del hospital, participar en obras de teatro, participar en actividades externas para recaudar fondos y así poder llevar a los niños de viaje, mejorar el equipo de la planta de oncología…

José Ruiz realizando voluntariado

José con el resto de voluntarios que colaboraban en el hospital.

Esa experiencia me hizo aprender mucho. Me cambió mi forma de ver y de afrontar la vida y las situaciones que ésta te plantea. Me ha hecho conocer la esencia de las personas. Me hizo ver que la vida es maravillosa si eres capaz de estar presente en cada instante, independientemente de la situación que tengas.

Los niños no se identifican con su enfermedad, saben que no son eso y aprovechan cualquier momento que la vida les regala para vivirlo al 100%. En el momento que sus condiciones físicas se lo permiten, sólo se centran en jugar y en disfrutar, son puro gozo. Son ellos, los que acaban transmitiéndote sus fuerzas y sus ganas de vivir.

Para mí, son un ejemplo de superación, de cómo vivir la vida de forma plena, disfrutando de lo único que existe, el momento presente. Al contrario de lo que mucha gente pueda pensar, la planta de oncología infantil no es un lugar triste, es un sitio lleno de vida.

Sin lugar a dudas recomiendo esa experiencia a todo el mundo. Recuerda que lo que das te lo das, lo que no das, te lo quitas. No hay nada más bonito ni más gratificante que ayudar a los demás de una forma auténtica y desinteresada. Cuando empleas tiempo y esfuerzo en poner tu granito de arena para que mejore la vida de otra persona, automáticamente tu vida cambia para mejor. En mi caso, el ayudar a niños y familias que están pasando por momentos complicados y poder dibujarles una sonrisa en la cara, es algo que no tiene precio.

Te animo a que participes en cualquier voluntariado, sea del tipo que sea. Las recompensas son infinitas.

 

#11 Denis

 

Co-creador de Livingstone bracelets

En el verano del 2016 pisé África por primera vez. Crecí viendo los típicos documentales de animales en La 2 y era algo con lo que llevaba soñando mucho tiempo.

En agosto, junto con mi novia, compré dos billetes a Kenia y una de las cosas que teníamos más claras era que íbamos a hacer un voluntariado durante nuestra estancia en el país. Un voluntariado es una de esas experiencias que siempre me había rondado en la cabeza pero que fui retrasando sin lanzarme a ello hasta que la llamada fue inevitable.

Tras bucear por la red durante semanas, decidimos alejarnos un poco de las ONGs convencionales. En la mayoría de ellas nos pedían aportaciones que no podíamos permitirnos (de hasta 500 euros semanales) por lo que decidimos contactar vía Workaway, una página que funciona a través del intercambio alojamiento-trabajo y en la que muchísimas organizaciones de todo el mundo se promocionan.

De esta manera encontramos un proyecto en Kenia con el que sentimos un feeling especial y pasamos dos semanas en MAYOO (Maasai Youth Outreach Organisation), una organización creada y gestionada por masais que promueve el desarrollo y apoyo de las comunidades indígenas mediante la educación, acceso a agua potable, sanidad, etc.

Nuestras tareas pasaron por ayudar en la escuela de la región, el hospital, en las tareas cotidianas o los centros que tenían organizados de apoyo a la comunidad.

Fue una experiencia muy intensa. Lo mejor sin duda fue la intensa convivencia con la comunidad maasai y su falta de recursos en el día a día. Por un lado fue duro, eso no lo puedo negar, pero por otro fue una vivencia increíblemente inspiradora a todos los niveles. Vivir realidades así desde cerca te hace replantearte muchas cosas de tu vida y sin duda, te hacen sentirte agradecido por lo que tenemos.

Indudablemente, una de esas experiencias que tienes que vivir al menos una vez tu vida.

 

#12 Lorena Cárdenas

 

Autora del blog Lady Dreamer 

El día de Reyes de 2014 cogí un avión rumbo a la reserva ecológica Jama-Coaque en Manabí, Ecuador.

Hice una estancia voluntaria como investigadora de campo, con la ONG californiana Third Millenium Alliance (TMA, Alianza para el tercer Millenium).

TMA compra tierras en Ecuador que transforman en reserva ecológica. Nadie puede desforestar sus tierras y además re-plantan las zonas degradadas para que sigan siendo selva.

Durante 2 meses viví en su cuartel general, una casa sostenible de bambú en la selva. Está diseñada con los principios de la Permacultura. Es decir, que utilizan las leyes de la naturaleza para crear un sistema “casa” en el que todo lo que entra y sale, se reaprovecha e incorpora a la naturaleza.

El objetivo de mi proyecto era estudiar ocelotes (un felino de Sudamérica precioso). ¿Cómo? Con cámaras trampa. En cristiano, programas una cámara, la acoplas a un árbol en la selva, y la cámara dispara fotos o vídeo en cuanto detecta movimiento.

Mi trabajo consistía en trabajar con mapas, encontrar dónde poner las cámaras para el estudio científico, orientarme con brújula, meterme de barro hasta las orejas y calarme de lluvia en la selva al estudiar la vegetación, colocar las cámaras y recogerlas.

Lorena realizando voluntariado en Ecuador- año sabatico

Lorena en la selva de Ecuador, durante su estancia en el proyecto de voluntariado

¡Con tanta foto, aprendí más de lo que hubiera soñado sobre los mamíferos de Sudamérica!

Además, esta experiencia me demostró que no estoy equivocada. Sí, se puede vivir de otra manera respetando a la naturaleza.

También me abrió los ojos a observar aún más el mundo desde mi perspectiva global de bióloga.

Recomiendo realizar un voluntariado:

(1) Si has terminado tus estudios y quieres tener experiencia de forma rápida;

(2) Si no sabes qué hacer con tu vida, pero lo que tienes ahora no te gusta y necesitas un cambio que te haga verlo todo desde otra perspectiva.

 

#13 Maggie

 

Autora del blog Social Maggie

En 2014 pasé meses organizando con ilusión un voluntariado en Senegal con la ONG Cinestas en Acción. Con todo preparado, una maleta de 20 kilos y una ilusión que no me cabía en el pecho, llegaba el día antes de subir al avión y… 39 de fiebre.

Me tuve que quedar en tierra, muy triste y desanimada. Por algún motivo, África tendría que esperar.

Pero mientras me recuperaba, empecé a tramar un plan B que finalmente se ha hecho realidad este verano de 2017. Un país con muchas necesidades, un país mágico y diferente a todo. Un país al que, confieso, estoy un poco enganchada desde incluso antes de conocerlo: ¡Perú!

Después de semanas rastreando Internet a fondo en busca de una ONG local que verdaderamente necesitara ayuda, encontré Expand Perú y no me lo pensé dos veces.

Expand Perú ayuda a dos colectivos con una gran necesidad de apoyo: las madres adolescentes y los niños en riesgo de exclusión social. Además, también da soporte a centros de salud de comunidades andinas realmente pequeñas y olvidadas.

La experiencia ha sido increíble, hemos ayudado a través de talleres a un grupo de madres muy jóvenes que viven recluidas en un centro de acogida. También hemos atendido día a día la Casa de Quilcas, un proyecto creado por voluntarios que se encarga de proveer de actividades (educación, higiene, cine, juegos, lecturas…) a los niños de ese pueblo con el fin de que estén lo más alejados posible de las drogas o la prostitución.

Maggie realizando voluntariado en Perú- año sabatico

Maggie jugando con los niños en la escuela durante su colaboración en el proyecto de voluntariado en Perú

Recomiendo 100% el voluntariado como parte de un viaje o de un año sabático. Dedicar una parte de tu aventura a introducirte de lleno en los problemas sociales de un país y además ayudar a mejorarlo, te da una perspectiva diferente y muy real del lugar que estás pisando. Y también te da una perspectiva muy distinta de la vida en general, y de tu vida en particular.

 

#14 Nicole

 

Autora del blog Viajando lento

Para mí, viajar tiene que ver con adentrarme en una nueva cultura, y una buena forma de lograr esto es haciendo un voluntariado en el extranjero. Así logro vivir en esa ciudad, formarme una rutina, levantarme temprano y usar el transporte público en hora punta. En resumen, hacerme parte de esa sociedad.

A través de AIESEC, una ONG internacional de jóvenes voluntarios que buscan la paz mundial (sí, en serio) a través del desarrollo de liderazgo, viajé a Brasil en el 2011 y a Filipinas en el 2016 a implementar proyectos educacionales con niños en edad escolar de bajos recursos. En ambos casos me tocaba preparar las clases y enseñarles en su idioma (aprendí portugués en la marcha y en Filipinas su segundo idioma es el inglés). En Brasil hablábamos de cómo cambiar su entorno y cumplir sus sueños, mientras que en Filipinas estudiábamos ciencias e inglés básico.

Nicole durante su voluntariado en Filipinas- año sabatico

Nicole durante su voluntariado en Filipinas

Estas experiencias me transformaron, abrieron mi mente y mi mundo. La satisfacción de llegar a esas salas y que los niños te abracen y te den las gracias por viajar de tan lejos a ayudarlos en su formación, es impagable. Se lo recomiendo a todo el mundo, y sobre todo a gente joven. Creo que es importante nutrirse de experiencias de esta índole, que impactan en tu vida y además impactan en la sociedad.

 

#15 Paloma Torres

 

Autora del blog Vive tus Vueltas

Yo participé en un programa de voluntariado en Estados Unidos, en el centro Spring Hill RECenter, en el estado de Virginia.

Un RECenter es un lugar público con instalaciones deportivas, donde se llevan a cabo todo tipo de labores relacionadas con ayudar al ciudadano, sobre todo para aquellos con enfermedades y dificultades sociales o económicas a integrarse y mejorar a través del deporte. En los RECenter se llevan a cabo muchos eventos tanto deportivos como sociales y siempre están a disposición de las personas que necesiten ayuda en la comunidad.

Como voluntaria tenia diferentes tareas como jardinería, limpieza y mantenimiento de las salas, equipos deportivos y piscina, realización del calendario con los diferentes eventos, decoración específica de cada fiesta (Navidad, Halloween, san Valentín…), organización de eventos con otros voluntarios como días de apreciación al voluntario, comidas, actividades… y ayuda al ciudadano donde colaborábamos en proyectos desde mudanzas hasta repartición de comida para gente sin recursos en fiestas como Thanksgiving.

A pesar de haber ayudado en otras causas, en este proyecto viví algunos casos muy de cerca, lo cual me ayudó a empatizar y a saber mirar más allá de las apariencias o lo que podamos pensar de alguien por la forma de ser que proyecta ante los demás. Detrás de cada persona hay una historia especial y tanto ayudar como dejarnos ayudar es una de las mejores experiencias que se pueden vivir.

Definitivamente recomendaría a otras personas participar en voluntariados, de hecho creo que debería ser una asignatura obligatoria en el colegio, porque este tipo de experiencias son las que no olvidamos y nos enseñan más que cualquier examen de matemáticas o literatura. Un voluntariado cambia tu forma de ver las cosas y te enseña a ser más abierto y valorar lo que tienes haciéndote sentir afortunado y agradecido.

 

 

#16 Pat Nomad

 

Autora del blog Nómada Emocional

Hace dos años me fui de voluntaria a una escuela de Koh Lanta en Tailandia a través de Workaway.

Mis expectativas no se ajustaron a la realidad.  Mi idea era una escuela para niños con pocos recursos, pero cuando llegué me di cuenta que era todo lo contrario, aquellos niños eran hijos de familias adineradas. La matrícula era carísima incluso para mí como española, por lo que os podéis imaginar para un tailandés.

En principio yo iba con la idea de dar clases de inglés a niños pequeños, pero cuando llegué me percaté que aquellos niños sabían más inglés que yo, no me extraña, uno de sus padres era inglés. Así que opté por dedicar mi tiempo en la escuela a decorarla, ya que la escuela estaba recién terminada de construir.

Fue una labor divertida y enriquecedora. Hicimos un mosaico en el patio de recreo con conchas del mar, pintamos un cascayo, decoramos una clase con las banderas del mundo…

Las condiciones eran muy buenas, alojamiento (una colchoneta en el suelo, pero tenía aire acondicionado y su baño particular) y una comida al día. El gestor de la escuela nos daba flexibilidad para poder dedicarnos a lo que más nos gustase, no te imponía ninguna labor, él te dejaba elegir que tarea preferías hacer.  El horario era estupendo, las mañanas hasta la una del mediodía más o menos. Todos los fines de semana libre, por lo que aprovechábamos para conocer el país.

Me llevé buenas amistades, de hecho conocí a una pareja de chilenos a los que visité al año siguiente en su país e hicieron de guías, enseñándonos la ciudad de Santiago de Chile.

Workaway te permite viajar gratis a cambio de colaborar en proyectos. Es otra forma de conocer los lugares y su cultura. Si eres flexible y te adaptas a las condiciones es una estupenda manera de conocer mundo.

 

#17 Patricia Ibáñez

 

Autora del blog Aprendízate

Entre el 2013 y el 2014 estuve 11 meses viajando por Asia y Oceanía con mi mochila. 5 de ellos fueron en India, un país al que llevaba tiempo queriendo ir. Uno de mis objetivos era hacer voluntariado y poder aportar así mi granito de arena. Varanasi me presentó la oportunidad perfecta.

Ahí conocí la ONG ‘Semilla para el cambio’, fundada por una española, María Bodelón.

Semilla para el cambio ayuda a una de las clases más desfavorecidas de India: las familias que se dedican a la recogida de basura. Debido al sistema de castas y a la imposibilidad de movilidad entre clases, estas familias viven excluidas de la sociedad, no tienen acceso a la educación ni derecho a muchos bienes de primera necesidad. Semilla para el cambio desarrolla programas de educación, nutrición y sanidad poniendo especial interés en los niños y las mujeres.

Patricia durante su voluntariado en la India- año sabatico

Patricia durante su voluntariado en la India.

En los emails que intercambié con ellos antes de ir me comentaron que necesitaban fotos nuevas de los niños para enviarles a los padrinos. Como justo uno de mis hobbies además es la fotografía, me ofrecí encantada.

Recuerdo como si fuera ayer los achuchones de los niños al hacerles fotos. Es impresionante hasta qué punto se puede compartir tanto cariño sin hablar el mismo idioma.

Me emocionó el tesón de María, su decisión de dejarlo todo para fundar la ONG, siendo mujer (con todo lo que ello implica), y en una ciudad tan visceral como Varanasi.

Siempre recomiendo a las personas que viajan que realicen voluntariado en el país que visitan. Te da una perspectiva diferente de ese país, te permite comprender en profundidad los problemas que hay, y salir un poco de esa burbuja típica que te da el ser de fuera de un sitio y no saber realmente “qué se cuece” en esa sociedad.

#18 Rener Frank

 

Autor del blog Ingeniero Emocional

En mis viajes he realizado varios voluntariados, pero uno de los que más me gustó fue mi experiencia de WWOOFing en Zemen, un pequeño pueblo de Bulgaria al sur de Sofía.

Durante nueve días ayudé a un joven búlgaro a reformar su granja con adobe, madera y barniz.

El trabajo me resultó divertido y agradable, pero lo más interesante fue convivir con este chico, su madre y sus amigos durante más de una semana en un entorno rústico de la Bulgaria profunda.

También pude conocer a algunos hombres que habían trabajado varios años en España como peones de obra, pero que tuvieron que regresar cuando estalló la burbuja inmobiliaria.

Escuchar los testimonios sobre su vida en España desde su experiencia, en un bar de Bulgaria, me hizo cambiar completamente mi perspectiva sobre la inmigración.

Fue algo me me abrió muchísimo la mente a otras realidades.

 

#19 Sara Rodríguez

 

Autora del blog Descúbrete y vuela

El verano de 2016 viajé a Nepal para colaborar en una organización de Comercio Justo como voluntaria.

Lo hice a través de la ONG SETEM, en lo que ellos llaman Campos de Solidaridad, un programa que combina formación y voluntariado para conocer la realidad de los Países del Sur.

Yo, junto a mis tres compañeros, tuvimos la oportunidad de colaborar con Mahaguti Craft of Conscience; una organización de Comercio Justo en la que se fomenta una relación comercial voluntaria y justa entre productores y consumidores.

Principalmente colaboramos en la recopilación y elaboración de material para Redes Sociales -fotos, testimonios en vídeo de los trabajadores, redacción de textos…, promoviendo así la difusión y concienciación del Comercio Justo, lo que nos permitió poder entrar en contacto, con los diferentes productores locales que la organización tenían repartidos por los alrededores de Katmandú.

Sara Rodriguez realizando voluntariado en Nepal- año sabatico

Sara con una mujer nepalí mientras colaboraba en el proyecto de voluntariado.

Además, creamos un blog para para compartir nuestros aprendizajes con familiares y amigos.

Sin duda lo que más destaco de esta experiencia fue la magnífica acogida y hospitalidad del pueblo nepalí, nos hicieron sentir como en casa. Por ejemplo, sentados en una alfombra desplegada en medio de la calle, disfrutamos de una cena tradicional junto a nuestros vecinos newars.

Además de aprender acerca de las costumbres y cultura del lugar en el que se encuentra el proyecto, esta experiencia me hizo mirar la vida desde otra perspectiva e incluso llegar a replantearme ciertas actitudes con las que afronto el día a día.

También, supuso una fuente de aprendizaje muy importante. Aprendizajes que llegaron en forma de nuevas experiencias o relatos de superación personal por parte de los locales.

Creo que participar en proyecto de voluntariado es una experiencia muy positiva que sin lugar a dudas merece la pena. En ella tienes la oportunidad de aprender, tanto de las personas que conoces como de ti mismo.

Supone un viaje hacia tu interior que, tal vez te conduzca, a redefinir tus valores o cuestionarte ciertas creencias.

 

#19+1 Cintia Castelló

 

Yo misma y autora de este blog Cintia’s Love in Action

Dado que yo también he participado en dos ocasiones en proyectos de voluntariado, no quería dejar de compartir contigo mis experiencias.

En el año 2010 viajé a la India un mes, y una de las cosas que más ilusión me hacía era hacer un voluntariado en la Fundación Madre Teresa de Calcuta, en la ciudad de Calcuta.

Yo estuve ayudando en un centro de acogida para niños gestionado por unas monjas. Los niños que llegaban eran niños que tenían padres, pero éstos no podían cuidar de ellos debido a sus bajos recursos, así que habitualmente llegaban en estado de desnutrición y enfermos. Las monjas cuidaban de ellos durante 6 meses y luego los niños regresaban con sus padres, aunque muchos de ellos ya habían pasado por allí varias veces.

Yo ayudaba jugando con los niños, cambiándoles los pañales, haciendo manualidades y dándoles de comer, básicamente. Era muy duro estar allí dentro y ver a algunos niños tan afectados, especialmente a los más pequeños.

Recuerdo a Sabona, una niña que me robó el corazón desde el minuto 0. Nada más entrar en aquella sala la vi allí, sentada en el suelo, esquelética, se le marcaban todos los huesos del cuerpo, eso sí, tenía unos ojazos grandes que llamaban mucho la atención.

Era una niña de unos 3 años, pero parecía que tuviera 1 año, debido al estado de desnutrición en que se encontraba. Como no tenía fuerza muscular, no podía caminar, y miraba con resignación. No pude evitar acercarme a ella rápidamente y querer apretarla entre mis brazos y darle todo el amor que posiblemente le faltaba, pero al día siguiente las monjas nos dijeron a las voluntarias que no cogiéramos a los niños en brazos… igualmente fue una experiencia muy enriquecedora.

Cintia realizando voluntariado en India -año sabatico

Yo jugando con Sabona durante mi estancia en el proyecto de voluntariado en la India

El año 2009 también viajé a Zway, Etiopía, a colaborar como voluntaria en el mismo proyecto que Helena ha explicado anteriormente. A ella la conocí a través de Vols, la ONG con la que ambas fuimos, aunque fuimos en años diferentes.

También colaboraba en el oratorio, donde cada tarde venían entre 400 y 500 niñas, pues son las que corren mayor riesgo de exclusión social. Preparábamos talleres y juegos.

Por las mañanas, daba clases de inglés y formaba a maestros para que aprendieran nuevas metodologías docentes.

Sin duda alguna, recomiendo a todo el mundo participar al menos una vez en la vida en algún proyecto de voluntariado.

¡No puedo decir nada que mis compañer@s no hayan dicho ya!

Sin duda alguna es una experiencia donde aprendes mucho, te conoces a ti misma, adquieres una visión más global del mundo y la sociedad, aprendes a valorar mucho más lo que tienes y sobretodo, te llevas mucho más de lo que tu aportas.

Porque sí, debemos ser humildes y reconocer que nosotros (los occidentales) aún nos queda mucho que aprender de esas personas, porque en cuestión de humildad, compasión y generosidad tienen mucho que enseñarnos.

Estas experiencias me han hecho darme cuenta que todos los humanos, en esencia, somos iguales, pues soñamos, anhelamos y deseamos lo mismo: una vida digna.

***

 

Pues bien, hasta aquí llegan las experiencias de voluntariado de las personas que se han animado a participar en esta recopilación de proyectos.

Espero y deseo que te hayan gustado, y te hayan motivado para destinar una parte de tu tiempo durante tu próximo viaje a ayudar a otras personas y construir todos juntos un mundo mejor y más solidario.

¡Mil gracias por estar aquí!

Con todo mi cariño,

 

¿Te ha servido o inspirado en algo?

Si te ha gustado el post AGRADECERÍA ENORMEMENTE que lo compartieras en tus redes sociales, así me ayudas a difundir mi proyecto… ¡y me arrancas una sonrisa! 😉

Mil gracias por COMPARTIR LIBERTAD!- Cintia's Love in Action

 

Ahora es tu turno

 

¿Alguna vez has participado en algún proyecto de voluntariado?

¿Consideras que es interesante dedicar una parte de tu viaje o de tu año sabático a colaborar en voluntariados?

¿Hay algún proyecto o experiencia de los arriba mencionados en el que te gustaría colaborar especialmente?

Cintia

Mi misión es ayudarte a hacer un cambio de vida, reinventándote personal y profesionalmente durante un año sabático mientras te acompaño en tu proceso de desarrollo personal y crecimiento espiritual.

¡No te vayas sin mi regalo! Descárgate mi GUÍA GRATIS: "Los 7 errores de novata que debes evitar al planificar el mejor año de tu vida".

 
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