Soñaba con él.

Hasta que me lancé a vivir mi sueño, y dejó de convertirse en un sueño para hacerse realidad.

Cuando empecé a plantearme seriamente la opción de cogerme un año sabático y yo me preguntaba a mi misma ¿Cintia, qué es con lo que sueñas? Siempre surgía un pensamiento instalado muy profundamente dentro de mí: ver el atardecer.

Puesta de sol en Otres beach

Siiiii me repateaba el hígado pasarme la mayor parte de mis días entre cuatro paredes.

Me repateaba perderme la puesta de sol un día y otro, y otro… y mientras yo, seguía soñando.

¿Hasta cuándo iba a estar perdiéndome la VIDA mientras yo seguía trabajando como una posesa?

Me alegro mucho de haberme plantado y haberme dado permiso para vivir todo lo que estoy viviendo. De no ser así, creo que me hubiera llevado a mi tumba el sentimiento de frustración por no haber sido valiente para echarle un par de cojones al asunto.

Momentos como éste no me los podría pagar ningún trabajo, ningún sueldo, ¡ninguna pensión para mi jubilación ni nada por el estilo!

Y si algún día acabo pobre… ¡que me quiten lo bailao!

 

Mi vida sabática ahora

 

Lo que hoy quiero compartir con vosotros es mi experiencia de los últimos días.

Hace casi un año que estoy viajando ya, he pasado por muchos lugares, he recorrido muchos países y he vivido experiencias de muchos tipos.

He visto puestas de sol espectaculares en Indonesia, en Myanmar en Sri Lanka… Pero éstas es diferentes.

No es que la puesta sea menos bonita… ¿acaso hay alguna puesta de sol que no sea MAGNÍFICA?

Solo que ahora las estoy saborando de una manera muy especial…

 

 

¿Y qué es lo que hace que mi vida esté siendo tan especial ahora?

 

Sin duda alguna la magia de éste lugar.

Estamos en la playa de Otres Beach, en Camboya. Una playa que pertenece a la localidad de Sihanouk Ville.

Puesta de sol chiringuitos

Además del lugar lo que está haciendo tan especial nuestra estancia es que más que estar aquí de paso, estamos instalados.

Llevamos ya casi 4 semanas aquí, y aún nos quedan 3 más… Se está tan bien, y se le coje tanto cariño a éste lugar que es difícil marcharse. Y nosotros que viajamos sin hacer planes, tenemos la suerte de poder quedarnos más tiempo.

Pero aparte del lugar, lo que hace que ésta estancia esté siendo tan especial es el simple hecho de estar viviendo a pie de playa, y en una playa preciosa y tranquila, entre pinos y palmeras.

Viviendo sin horarios ni fecha en el calendario, como dice no-se-que-canción. Puedo decir que han desaparecido de mi vida los días de la semana…. Para mi, ¡cada día es domingo!

Estamos en una habitación muy sencilla por la cual pagamos solo 7 dólares. El lugar en sí es un chiringuito de la playa, regentado por una familia donde alquilan bungalows y habitaciones.

La habitación es abierta y sin ventanas. Una gozada pues da la sensación de libertad, como si estuviéramos de camping. Me acuesto oyendo las olas del mar y sintiendo el frescor de la brisa marina, y me levanto oyendo las olas del mar y sintiendo la luz del nuevo día que despunta.

Te estarás preguntando qué hacemos durante nuestros días aquí.

Pues la verdad es que no hago demasiado aparte de trabajar en el blog, bañarme en el mar, pasear por la orilla al atardecer, tomarme descansos para tomar el sol, beber deliciosos zumos de coco y mango, meditar, reírme mucho con mi pareja… y hacer el amor, ¡claro que sí!

La ocasión de poder estar aquí una temporada es un regalazo, y disfruto de cada momento esté haciendo lo que esté haciendo, con las cosas más simples y cotidianas. Jugar con un gato, mirar los cangrejos en la orilla, escuchar la música de fondo…

¡Hasta trabajar es un placer!

Trabajo oyendo las olas del mar con mis pies en la arena, haciendo pausas para bañarme … y paso al menos 1 o 2 horas en el agua ¿no es eso fantástico?

Es cierto que trabajar en los chiringuitos de la playa no es lo mejor a nivel de efectividad y conexión a internet, pero nos la repanpinfla bastante. A mi sinceramente me encanta… ¡me siento tan libre!

 

Idilio al atardecer

 

Pero hay algo muy especial que me apetece compartir con vosotros: mi relación con la puesta de sol.

Mi romance. Ese momento mágico del día que espero con tanta emoción.

Cada día, cuando sobre las 17h de la tarde se pone el sol, salta el sistema de alarma en mi cuerpo… “ATENCIÓN, ¡MOMENTO MÁGICO!”

Automáticamente, casi hipnotizada por esa bola de fuego que me alumbra, tengo que dejar lo que sea que esté haciendo para no hacer otra cosa que irme a pasear por la orilla del mar, contemplar su belleza y rendirme al momento presente.

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Cada día, a la puesta de sol, me regalo tiempo para disfrutar de la magia de ese momento. Yo sola.

Bueno yo y ÉL. El sol.

Nos hemos convertido en grandes amantes, y cada día me invita a pasear.

Yo no puedo resistirme. No puedo negarlo. No puedo ignorarlo. No puedo no-verlo. Una fuerza poderosa hace que me rinda a él. Solo puedo abrirle mis brazos y estar presente para recibirlo con todas mis fuerzas.

Mientras caminamos, el sol me habla, allí a lo lejos. Me susurra cosas bellísimas que me hacen recordar cuán bella es la vida. Me recuerda mi naturaleza espiritual, me recuerda que la vida es perfecta tal cuál es, me recuerda que nosotros creamos nuestra realidad con nuestras elecciones y decisiones.

Y yo elijo estar a su lado, un día tras otro.

No encuentro palabras suficientes para explicar lo que siento en esos instantes. Son instantes de fusión, de entrega, de gozo, de dicha, de plenitud y FELICIDAD MÁXIMA.

Durante la puesta de sol, es un momento en el que se paraliza mi sistema. Mis neuronas se concentran en mis sentidos para poder absorber el instante por todos los poros de mi piel. Sólo puedo respirar y dar gracias, una vez y millones de veces más.

A veces pienso que debería ser obligado para todo el mundo parar lo que sea que estemos haciendo para hacer una reverencia al sol.

¿Cómo podemos pasar por delante de él sin detenernos a contemplarle?

¿Qué hay en la vida más importante que un momento de fusión con el atardecer?

¿Qué es eso que no puede esperar 5 minutos?

Además, la conexión que siento durante la puesta de sol es tan inmensa, que siempre tengo que llevarme mi libreta de notas o el móvil para ir anotando ese torrente de inspiraciones que llegan a mí.

Son momentos donde nace lo mejor de mí. La mejor versión de Cintia. Momentos donde mi amor se expande, mi fuerza, mi coraje, mi determinación, la gratitud, la compasión, la admiración por la vida… todo se multiplica por mil.

 

Sirena en libertad

  

Muchos días mientras el sol se va poniendo también me baño en el mar.

MOMENTAZO.

Siento una conexión infinita conmigo misma. Acaricio y toco mi esencia. Me siento más viva, más mujer, más femenina, más diosa que nunca.

Estarás pensando… ¿Esta tía que se ha fumao? Pues nada. Chute de naturaleza por vía intravenosa, nada más que eso.

La sensación del agua y la sal del mar cubriendo todo mi cuerpo me transportan sin remedio. Es algo muy profundo, difícil de explicar…

Cuando nado en el mar me siento como si fuera una sirena. Libre 100 x 100. Y lo confieso, a veces hasta hago top-less, aunque nadie más haga en toda la playa.

No he venido a ser igual que los demás y hacer lo que hace todo el mundo, ¡he venido simplemente a ser yo misma!

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Como el agua es cálida y no hace nada de frío, nunca veo el momento de salir.

Nado y me revuelco en la orilla yo sola como si fuera una niña. Juego sola con las olas mientras el sol se va y siento esa inocencia y pureza que siempre ha habido en mí más intensa que nunca.

Estar sola me encanta. Por eso, para disfrutar de ese momentazo, a veces me voy al final de la playa para disfrutar de intimidad y alejarme del ruido de los chiringuitos.

Siento que voy reventando mis cadenas poco a poco… esas que un día me esclavizaron y de las cuáles hoy quiero liberarme, comprometiéndome a tope con mi vida.

Muchos días sigo nadando incluso después de ponerse el sol. Es increíble la sensación de ver como oscurece el día y la luna ya empieza a brillar, mientras yo sigo en un estado de atemporalidad. No veo el momento de salir del agua e irme…

Sólo sé reírle a la vida…

Sólo sé dar GRACIAS…

 

Nuestra verdadera esencia pertenece a la Tierra

 

Esas largas horas que paso junto al mar y bañándome en él me recuerdan cosas que durante mucho tiempo olvidé.

Se me olvidó que en esencia soy libre, no esclava.

Se me olvidó que yo tengo el poder de crear mi propia vida, no el sistema o “los demás”.

Se me olvidó que no he venido a someterme a jornadas infrahumanas de trabajo, sino que he venido a disfrutar.

Columpio

Se me olvidó que mi cuerpo no es una máquina, pues yo también estoy hecha de tierra, agua, aire, fuego,…

Vengo de la naturaleza, y a ella debo honrarle más que nada en éste mundo.

En momentos como éste me doy cuenta de cuan enferma está nuestra sociedad (osease, ¡¡¡nosotros!!!). Hemos perdido el norte, y ahora nos toca volverlo a encontrar.

Tengo muy claro que volver a la naturaleza, es volver a nuestra esencia.

No entiendo como pude estar tan ciega durante tantos años, negando mi verdadera naturaleza libre y espiritual.

No entiendo como sometí mi cuerpo a niveles de estrés tan elevados.

No entiendo como renuncié a vivir conectada conmigo misma, para vivir totalmente desconectada, sin escucharme, entre el ruido de la masa.

Creo que los seres humanos somos profundamente inconscientes, en tanto en cuanto no sabemos defender qué es lo verdaderamente importante para nosotros  y cuál es nuestra verdad.

Nos alejamos de la naturaleza, nos perdemos entre el cemento, nos pudrimos enfrente de la tele y mirando escaparates en centros comerciales, vendemos nuestra alma al diablo por un piso, por una hipoteca, por un coche de tecnología punta, por una pareja que no se merece nuestro corazón… y mientras el alma suplica aire puro, la brisa del mar, caminar con los pies descalzos.

 

¿Porqué cogerse un año sabático?

 

¿Hace falta que lo diga más alto? ¿Más claro? ¿Más directo?

Cogerse un año sabático es darte la oportunidad a ti mismo para hacer muchas cosas que siempre quisiste hacer “pero nunca era el momento”.

Es una oportunidad para transformarte. Para sanar. Para liberarte de tantas cadenas que te constriñen y te impiden ser libre.

Un año sabático es una ocasión maravillosa para conectar contigo mismo, para desarrollar tu potencial creativo, para armonizar cuerpo, mente y espíritu.

Es un momento ideal para centrarte en ti, y solo en ti, tomando distancia de la sociedad para sentir en lo más profundo de tus entrañas cuál es el camino que quieres seguir.

Sin dejar que los demás interfieran. Sin dejar que el sistema influya en tus decisiones.

Mi experiencia personal es que el año sabático me ha abierto las puertas a la plena libertad. Algo se ha transformado de raíz en lo más profundo de mi ser, y estoy segura que lo mismo te sucederá a ti.

 

Te dejo tres posts de obligada lectura si la idea de cogerte un año sabático te llama a gritos:

 

 

Ahora dime tu…

 

¿Cuándo fue la última vez que sentiste una conexión extrema con la naturaleza?

¿Te das tiempo y permiso para disfrutar de los pequeños placeres de la vida?

¿Vives la vida que siempre soñaste, o vives demasiado alejado de esa realidad?

¿Qué te impide ir en busca de tus sueños?

Cintia

Mi misión es ayudarte a despertar espiritualmente y hacer un cambio de vida, para que alcances la felicidad, libertad y paz supremas encontrándote a ti misma durante un año sabático, o sin él. Te ayudaré a que realices tu propósito de vida ¡y te conviertas en la persona que has venido a ser!

¡No te vayas sin mi regalo! Descárgate mi GUÍA GRATIS: "Los 7 errores de novata que debes evitar al planificar el mejor año de tu vida".

 
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